El embarazo exige otra práctica de los médicos

Cuestionan el generalizado y deshumanizado enfoque del parto.

Redacción

Por Redacción

A lo largo de los últimos años se institucionalizó que el nacimiento es considerado un acto médico: la mujer y el niño son «pacientes», rehenes del sistema de salud, que con el noble objetivo de disminuir los índices de morbi-mortalidad materno-fetales le han hecho perder la espontaneidad necesaria con la que debiera ser atendido.

La evolución de la obstetricia, la investigación médica, la incorporación de la analgesia y anestesia en el parto, el control de los embarazos de alto riesgo, los avances de la neonatología (que permiten la supervivencia de neonatos de menos de 600 gramos) entre muchos otros factores, han generalizado la «medicalización»de todos los nacimientos.

En la antigüedad, las mujeres asistían a otras mujeres a la hora de parir, tal como lo refiere la Biblia en el Exodo. Eran las parteras empíricas, fieles custodias de la salud-materno fetal, cuya única experiencia era haber tenido varios hijos. La ciencia y la ley debieran estar al servicio de los habitantes, no como una mera declamación, sino como un hecho concreto que optimice la salud psicofísica.

La ley de Parto Humanizado (2004) otorga a la gestante el derecho a estar acom

pañada durante la internación, al parto y lactancia naturales y a permanecer con su hijo desde el primer momento, entre otros beneficios.

En 1985 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que «el nacimiento no es una enfermedad».

A partir de allí, comenzaron iniciativas mundiales para volver al parto natural, humanizando la atención, rescatando el protagonismo de la mujer y su entorno, transformando a las maternidades en instituciones «centradas en la familia», tal como lo propone el Ministerio de Salud a través de su guía de atención del parto normal del 2004.

Hay evidencias científicas que demuestran que el estré producido por un entorno adverso, mas la medicalización del parto, inciden negativamente en la salud materno-fetal.

Una atención humanizada que diminuya la ansiedad materna sumado a un equipo interdisciplinario (médicos, obstétricas, trabajadoras sociales, enfermeras, psicólogos, voluntarios y técnicos ) capacitado y entrenado para tal fin y que trabaje en conjunto utilizando los recursos de la embarazada, brindará -sin duda- mayor salud psicofísica a la madre, el niño y su familia y disminuirá los costos en salud.

La maternidad ideal es un espacio físico adecuado para la atención del parto y la recepción del recién nacido, acompañados por algún integrante de la familia que la mujer elija para reforzar los vínculos personales, y bajo la vigilancia expectante de un equipo de salud que actúe coordinadamente en caso de necesitar su intervención. La embarazada quiere intimidad, naturalidad, y humanización.

La embarazada de alto riego necesita atención médica especializada, adelantos científicos y alta tecnología. Ambas merecen: ciencia, confort y atención humanizada.

Silvana López

Obstetra del Hospital

de Clínicas

 

 

Para más información: División Obstetricia del Hospital de Clínicas, avda. Córdoba 2.351, 2º piso (CP1120), ciudad de Buenos Aires. Te. 5950-8736. Página web: www.hospitaldeclinicas.uba.ar


A lo largo de los últimos años se institucionalizó que el nacimiento es considerado un acto médico: la mujer y el niño son "pacientes", rehenes del sistema de salud, que con el noble objetivo de disminuir los índices de morbi-mortalidad materno-fetales le han hecho perder la espontaneidad necesaria con la que debiera ser atendido.

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