Murió Suharto, brutal dictador de Indonesia, con 32 años en el poder

Tenía 86 años y estaba gravemente enfermo. Se le atribuye el asesinato de 800.000 opositores.

Redacción

Por Redacción

Murió ayer el ex dictador indonesio Suharto, general del Ejército que aplastó al movimiento comunista nacional y gobernó el país con mano de hierro durante 32 años, matando incluso a unos 800.000 opositores políticos. Tenía 86 años.

Suharto permanecía en un hospital capitalino desde el 4 de enero, cuando presentó insuficiencia en los riñones, el corazón y los pulmones. Los médicos prolongaron su vida durante tres semanas mediante diálisis y un respirador, pero el ex líder cayó inconsciente y dejó de respirar por su cuenta durante la noche.

Ayer cayó en coma. Un comunicado emitido por el médico principal de la presidencia, Marjo Subiandono, dijo que se declaró el deceso a las 13.10. La causa de la muerte fue insuficiencia de varios órganos.

Los médicos no trataron de resucitar a Suharto cuando su corazón dejó de latir, porque el órgano estaba demasiado debilitado, dijo Joko Raharjo. «Todos sus hijos estaban al lado de su cama», añadió.

«Mi padre falleció en paz», dijo entre sollozos Tutut, la hija mayor de Suharto. «Que Dios lo bendiga y perdone todos sus errores».

Una semana de duelo nacional fue declarada por la oficina del presidente Susilo Bambang Yudhoyono, quien supervisará los funerales de Estado después de que el cadáver sea trasladado por una

flota de siete aviones de la Fuerza Aérea, a fin de ser sepultado en el mausoleo de la familia. En un mensaje transmitido por la televisión, Yudhoyono pidió «al pueblo de Indonesia que rinda su último homenaje a uno de los mejores hijos de Indonesia, un líder nacional que ha prestado un servicio muy grande a su amada nación».

Nacido el 8 de junio de 1921, Suharto tuvo que ser hospitalizado varias veces en los últimos años después de que sufrió derrames que le provocaron daño cerebral y le afectaron el habla. Las transfusiones sanguíneas y un marcapasos ayudaron a alargar su vida, pero padecía insuficiencias en los pulmones, en los riñones, el hígado y el corazón, dijeron sus médicos.

Su frágil salud le permitió evitar los tribunales en la década después de que cayó del poder.

Ni un sólo miembro de su régimen brutal ha sido juzgado por el asesinato de

medio millón de opositores políticos.

Fue trasladado en enero desde su cómoda villa en la capital al hospital Pertamina con los intestinos hinchados, una presión arterial peligrosamente baja y anemia.

Suharto, uno de los dictadores más absolutos del mundo y aliado de Estados Unidos durante la Guerra Fría, fue obligado a renunciar ante las enormes protestas callejeras en el peor momento de la crisis financiera asiática de 1997-1998.

Su partida dejó libre el camino para la llegada de la democracia a Indonesia, pero el cambio ha sido doloroso y muchos de los pobres en esta nación islámica de 235 millones de habitantes añoran la estabilidad económica de su régimen, cuando el combustible y el arroz tenían precios bajos.

Suharto se retiró en gran medida de la vida pública, pero en noviembre hizo declaraciones en una entrevista, algo poco usual en él, tras haber ganado una demanda por difamación contra la revista Time, la cual había acusado a su familia de amasar una fortuna de 15.000 millones de dólares con fondos robados al estado. Su victoria en la Corte Suprema, que le ordenó a Time pagar 106 millones de dólares en daños, una cantidad sin precedentes en este tipo de juicios, fue vista por algunos como un indicio de que el ex dictador seguía influyendo. (AP)


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora