Nadal, desconocido y pobre, pasó de ronda en Roland Garros

Al número uno del mundo le costó muchísimo el partido debut en el Grand Slam de Francia. Hubo nervios, miedo y despiste, pero finalmente derrotó al estadounidense John Isner.

Redacción

Por Redacción

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Nervios, miedo, despiste: la franqueza de Rafael Nadal permitió descubrir hoy a un número uno del mundo quizás más frágil que nunca desde que en 2010 reconquistara esa cima del tenis que pronto podría perder.

“Estoy cerca de perder, eso es lo que pensé”, sintetizó con buen humor cuando se le preguntó qué pasaba por su cabeza en los peores momentos de su duelo ante el estadounidense John Isner.

El gigante de saque devastador tuvo a Nadal contra las cuerdas. Tras adelantarse 6-4 y 4-2, el español vio cómo el norteamericano se llevaba el segundo y el tercer set en sendos tie breaks. Al final ganó 6-4, 6-7 (2-7), 6-7 (2-7), 6-2 y 6-4, pero la imagen que dejó en la cancha central fue pobre, aun cuando haya evitado la que habría sido su primera derrota en la ronda inicial de un Grand Slam.

“Hoy he golpeado la bola con un pelín demasiado de miedo”, reconoció Nadal, que se quejó de las pelotas con que se jugó en las semanas anteriores en el circuito y elogió la que se utiliza en Roland Garros, una Babolat, marca que es uno de los principales patrocinadores del español.

“Acepto que estoy nervioso en los tie breaks, pero con 6-4 y 4-2 no puedo desaprovechar ganar el segundo set. Ahí es donde yo me lío el partido, lo demás… Sabes que contra este tipo de jugadores puede pasar”.

“Tenía un poco de nervios, y eso hay que aceptarlo. Te va desesperando el ver que van pasando las oportunidades al resto, sientes que el partido no está en tus manos. Llegas al tie break y tú juegas los puntos, el otro no juega la mitad de los puntos”, explicó, intentando graficar que a Isner, con su servicio siempre en torno a los 220 kilómetros por hora, le alcanza con sacar para ganar puntos.

Cinco veces campeón de Roland Garros, Nadal admitió que hoy fue una de las veces que “más cerca” estuvo de ser eliminado, y reconoció estar “despistado” últimamente en momentos importantes de los partidos. No en vano su tío-entrenador, Toni Nadal, celebró hoy los puntos decisivos como si se tratara de una final.

“Son cosas que me pasaban un pelín menos antes. Es algo que tengo que solucionar. Son muchos años de competición, de estar arriba, y esto termina siendo complicado. Es mi séptimo año como número uno o dos del mundo, son muchos años de aguantar la presión”, dijo el español, que la próxima semana cumplirá 25 años.

“Pero no es un momento bajo, en absoluto. Vengo de disputar seis finales seguidas”.

Esas seis finales son una parte de la historia. La otra cara de la moneda dice que el español viene de perder cuatro finales consecutivas -Indian Wells, Miami, Madrid y Roma- ante el serbio Novak Djokovic, que acaricia el número uno, lo que pondría fin a siete años de dominio del duopolio de Nadal y el suizo Roger Federer.

Pese a las evidencias, Nadal dijo que el de hoy no fue, ni por asomo, su peor partido en Roland Garros.

“He jugado partidos muy malos aquí, con (Flavio) Cipolla fue desastroso, con Gianni Minna fue peor que hoy… Recuerdo otros, el del francés de pelo largo (Nicolas Devilder) en la Lenglen…”.

Pero aquellos partidos fueron ganados todos con claridad y en sets corridos por el español. Además, ninguno de los tres jugadores tenía la entidad de Isner. Por eso la irregularidad de su derecha y revés y los nervios evidenciados hoy son un aviso para Nadal, que busca sumar su décimo Grand Slam e igualar al legendario sueco Bjorn Borg, el único hombre que alzó seis veces el trofeo de los mosqueteros.

Nadal insistió: no hay por qué alarmarse. “Todas estas cosas son normales en un torneo como Roland Garros en los primeros días. Hay que quitarse los nervios como sea”.

DPA


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