El empresario industrial pyme que exporta a Estados Unidos y está en contra de la reforma laboral

Aldo Lo Russo es CEO de Baigorria, la empresa metalúrgica fundada por su padre en 1958. En una charla abierta el empresario revela que no cree que la reforma laboral beneficie a la industria. Descree de las recetas neoliberales. Y afirma que es necesario un plan estratégico para el desarrollo de la economía nacional.

Por Facundo Iglesia

A contramano de varios de sus colegas e incluso de la cámara de la que es parte, el industrial pyme afirma que el proyecto aprobado en Diputados este viernes no traerá más empleos.


Aldo Lo Russo es industrial pyme y tiene una teoría. Se llama “la geopolítica del bulón”. No está en ningún libro, pero le permitió a su empresa, Baigorria, exportar su producción desde Caseros, una localidad en la provincia de Buenos Aires, a varios países del mundo. “Mi teoría hizo que este año tan duro yo pueda seguir laburando. Hoy, el 60% de nuestra producción va al mercado externo y el 40% al interno”, dice Lo Russo a RÍO NEGRO.


Hace más de 60 años que Baigorria fabrica elementos de fijación para el sector automotor, el mercado de máquinas agrícolas y viales, el transporte pesado y de aplicaciones industriales: manufactura bulones de rueda, tornillos, tuercas de rueda y los llamados “espárragos”.


“La empresa la empieza mi viejo en el año 1958, como todo emprendedor: en negro. Arrancó con un torno en la casa de mi abuela. En el año 1962 la inscribe y la primera dirección fue en calle Baigorria. Por eso, el nombre”, cuenta Aldo Lo Russo, que hoy está al frente de la empresa.

Su padre, que era socialista, no quería tener una empresa (la llamaba “el taller”) ni tomar créditos bancarios. En 1970, la pyme se mudó a la localidad bonaerense donde sigue hasta ahora y comenzó a funcionar con una planta de cinco personas. Hoy, Baigorria ya se tecnificó, tiene 54 empleados y exporta su producción a varios países del mundo.


En esta entrevista, Lo Russo abre las puertas de la fábrica, narra la historia de Baigorria y pinta un panorama sobre la industria argentina, que esta semana fue sacudida por dos noticias: el cierre de Fate, que hace 86 años fabricaba neumáticos en el país, y la aprobación de la reforma laboral.


“En la década del 90, empecé a ver que salida estaba en la exportación. Hoy, nuestro principal cliente es Estados Unidos, la casa de distribución de repuestos más grande de ese país: Dorman Group. Ellos consumen 400 millones de dólares al año de nuestro producto. Y nosotros hoy les debemos estar vendiendo entre 800.000 y 900.000. Tenemos mucho para crecer. Nuestro segundo cliente en volumen es Polonia. Y después exportamos a Nueva Zelanda, a Italia, a España, a Ecuador, a Bolivia y Uruguay”, cuenta.


En la madrugada del pasado 20 de enero, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de “Modernización Laboral”. Muchas empresas y las cámaras que las agrupan habían celebrado la ley, incluso la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), la cámara de autopartistas de la que Baigorria es parte.


En un comunicado publicado en enero, el Presidente Ejecutivo de AFAC, Juan Cantarella, dijo que, para la cadena automotriz-autopartista, “que depende más de las exportaciones que del mercado interno, resulta indispensable contar con esquemas laborales modernos que promuevan la eficiencia productiva”.


Cantarella agregó que, mientras las compañías intentan atraer inversiones para fabricar vehículos híbridos o eléctricos de última tecnología, “los equipos de trabajo están limitados por modelos laborales arcaicos que tienen más de 50 años”.

“Yo escucho al gobierno decir: ‘Con esto vas a generar más empleo’. ¿Y qué empleo vas a generar si se ataca a la mayor fuente de empleo, que es la industria?”

Aldo Lo Russo, empresario industrial


Según la declaración de la entidad, la reforma permitirá “que crezcan fuertemente las posibilidades de obtener un empleo formal con derechos reales sostenibles en el tiempo”. Lo Russo, que se define como “el peronista de AFAC”, tiene una visión, dice, “diametralmente opuesta”.


“Yo escucho al gobierno decir: ‘Con esto vas a generar más empleo’. ¿Y qué empleo vas a generar si se ataca a la mayor fuente de empleo, que es la industria?”, se pregunta. Como evidencia, no solo presenta el reciente cierre de la histórica Fate, sino el último informe del Indec sobre la industria, que indicó que la industria operó tan solo al 53,8% de su potencial en diciembre. Los sectores más afectados son la industria automotriz, la del plástico y la textil, que solo funcionaron al 31,2%, 33,4% y 35,2% de su capacidad instalada, respectivamente.

PREGUNTA: ¿Cómo ve el modelo económico del gobierno en cuanto a lo industrial? Específicamente, ¿qué le parece el acuerdo con Estados Unidos?
RESPUESTA:
Yo no creo que ni me beneficie ni me perjudique. Tengo mi relación con Estados Unidos. Ahora, el sector autopartista en general va a estar complicado, tanto de reposición como del equipo original. Con Estados Unidos compartimos autofabricación de autopartes. El tema no es el tratado, es quién lo negocia. Y los avances de la negociación vinieron del lado de gobiernos antiindustriales. Es un gobierno muy ideológico en eso.

P: ¿Por qué dice que es un gobierno antiindustrial?
R:
Puedo estar de acuerdo en que existen empresas poco eficientes que viven de la protección. Eso es posible. También es cierto que los procesos inflacionarios destruyen el proyecto a largo plazo. Pero todos estos gobiernos del lado liberal piensan que no es necesario tener industria, porque creen que se puede comprar todo afuera con los dólares que generan los recursos naturales. Y eso no funcionó en ningún país del mundo que no hiciera una transición. Acá en Argentina no está viendo esa posibilidad. Por ejemplo, el gobierno le echa la culpa a los textiles de los precios, pero no les da tiempo ni a acomodarse.

P: ¿Qué piensa, entonces, de la reforma laboral?
R:
Es el paraíso neoliberal, que ya sabemos que no llega. La parte más importante de la ley, más allá de la pérdida de derechos, es la que apunta a tener un beneficio financiero con el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el famoso fondo de desempleo. No es una ley que beneficie a la producción industrial. Y se da en un contexto complicado: vos tenés una desinflación basada en una tasa de interés del 50%. Eso no es normal en ninguna parte del mundo. El crédito no existe.

(La reforma laboral) «No es una ley que beneficie a la producción industrial. Y se da en un contexto complicado: vos tenés una desinflación basada en una tasa de interés del 50%. Eso no es normal en ninguna parte del mundo. El crédito no existe».

Aldo Lo Russo, empresario industrial

P: ¿Por qué tantos empresarios la apoyan?
R:
Decir que el problema de Argentina es el costo laboral y los juicios laborales es vergonzoso. Primero, estadísticamente, la cantidad de juicios que hay en relación con el empleo es muy baja. Por lo menos, en los sectores en los que se cumple con las normas. Yo tuve, en todos estos años, un juicio laboral. Uno. Y lo resolví casi a mi favor en la última instancia. Hay colegas que piensan que la gran amenaza son los juicios laborales y cuando les pregunto si tuvieron alguno, me dicen que no. Han armado una operación. Piensan que solucionando esto, se va a solucionar el problema de la industria y ya. Y es mentira. No hay modelo de desarrollo sin que haya planificación. El otro lado tampoco ayuda mucho como para sentar las bases de un acuerdo. Entonces estamos en un problema. Yo miraba a los gobernadores de las provincias petroleras. La mayoría apoyó la reforma. Y se están perdiendo puestos de trabajo en el sector petrolero también. El trabajo es el problema, no el trabajador. Tengo esa mirada que sé que no es mayoritaria.

P: Si no son las del último peronismo ni las de un gobierno neoliberal o libertario ¿Qué medidas debería tomar un gobierno para defender la industria ?
R:
Hay que sentarse y desarrollar un plan industrial eligiendo sectores. El mundo está cambiando, y hay que identificar qué sectores industriales se van a incentivar y planificar. El gobierno de Alberto Fernández promocionaba el crédito específicamente en los sectores que quería desarrollar. Un caso claro pasó con Mercado Libre: subsidiás a un sector que elegís estratégicamente. Después lo tenés que controlar. Palo y zanahoria. Hay que enfocarse en las áreas que tienen potencial de desarrollo y estructuras productivas que permitan hacer encadenamientos. Pensando en un plan, podés empezar a repensar las estructuras impositivas y la reestructuración del sistema jubilatorio. No es una medida concreta, es un conjunto de ideas que hay que plasmar después. Y, por supuesto, creo en el rol central del Estado en eso. Hasta Donald Trump tiene aranceles. Yo no le veo ninguna chance a este modelo neoliberal. De hecho, lo que más aumentó este Gobierno es la Asignación Universal por Hijo y los subsidios directos. Y castigó a todo lo que es el trabajo con aumentos de transporte y tarifas. Eso es muy neoliberal: es aceptar que hay una porción de la sociedad que no puede sobrevivir por sí sola y le tira un hueso para que no haya conflicto social.

Perfil


Aldo Lo Russo es Licenciado en Ciencias Políticas y empresario industrial argentino.

Es CEO de Industrias Baigorria, metalurgica argentina que exporta a los Estados Unidos y Europa.

Fue vicepresidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y forma parte de Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC).


A contramano de varios de sus colegas e incluso de la cámara de la que es parte, el industrial pyme afirma que el proyecto aprobado en Diputados este viernes no traerá más empleos.

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