Una escuela pública de pesca con mosca en Neuquén para aprender a lanzar, cuidar y volver al río
En Neuquén, la pesca con mosca dejó de ser una práctica reservada para pocos y empezó a abrirse a personas de todas las edades. Con clases gratuitas, técnica y trabajo grupal, la propuesta busca acercar el río a quienes nunca habían sentido que también podía pertenecerles.

En la cancha de césped de la Ciudad Deportiva no hay correntada de río, ni botas embarradas. Hay, en cambio, líneas que vuelan en el aire como si dibujaran figuras invisibles, cañas que se arquean con precisión y un grupo de personas que mira, repite, corrige y vuelve a intentar. Algunos recién empiezan, otros llevan años pescando, pero todos comparten algo: la necesidad de entender mejor eso que hacen cada vez que vuelven al agua.
La pesca con mosca en la Argentina, sobre todo en la Patagonia, siempre tuvo algo de ritual reservado para pocos. Durante años fue un mundo de equipos caros, nombres en inglés y técnicas difíciles. Pero en Neuquén algo empezó a cambiar cuando el Estado decidió que deje de ser un deporte lejano o exclusivo, y abrir una posibilidad abierta, para acercar el río a quienes nunca habían sentido que también podía pertenecerles.
La propuesta es impulsada por el ministerio de Juventud, Deportes y Cultura, a través de la subsecretaría de Deportes, y funciona como un espacio de formación abierto a quienes quieren iniciarse en la pesca con mosca, pero también a quienes buscan perfeccionar una técnica.

La Escuela de Fly Cast Ciudad Deportiva pica una idea simple, pero ambiciosa: formar mejores lanzadores, aunque sobre todo mejores pescadores. “Muchas veces se cree que la pesca con mosca es solo tirar una línea. Pero cuando uno se mete de verdad, entiende que es un lenguaje. Y eso es lo que buscamos transmitir”, explica Nicolás Barros, instructor certificado por la Asociación Argentina de Pesca con Mosca e instructor de Pesca de la Secretaría de Deportes, hoy al frente del proyecto.
Porque detrás de cada lanzamiento hay algo más que un movimiento de brazo. Hay coordinación, control, precisión y repetición. Hay una búsqueda constante por hacer que la línea viaje mejor, más lejos, más limpia. Y también hay un trabajo físico que pocas veces se ve desde afuera.
“El fly cast tiene un desarrollo físico real, hay técnica, pero también hay entrenamiento. Cuando se trabaja bien, el cuerpo responde y evoluciona junto con el lanzamiento”, explican desde la escuela.

La práctica exige fuerza en los brazos, estabilidad en los hombros, control de la espalda y resistencia en la zona media. Pero también requiere concentración. Porque un mal movimiento cambia todo. Una muñeca demasiado rígida, un tiempo mal calculado o una línea que cae antes de tiempo pueden arruinar el lanzamiento.
Por eso las clases, que se dictan los lunes, miércoles y viernes de 17 a 19, están organizadas por niveles. En cada encuentro se trabaja desde la postura inicial hasta técnicas más avanzadas, siempre con grupos reducidos e instructores certificados.
“La idea es aprender primero en un espacio controlado, corregir errores, ganar confianza y recién después trasladar ese conocimiento al río, donde el viento, la corriente y el entorno cambian por completo la experiencia”, dice Nicolás.
A las clases llegan personas de distintas edades y recorridos. Hay quienes llegan desde El Chocón, desde San Patricio del Chañar y también desde varias ciudades de Río Negro. Algunos manejan más de una hora para asistir. Otros nunca habían sostenido una caña de mosca antes de empezar.

Pero más allá de la técnica, hay algo que termina definiendo a la escuela y que aparece una y otra vez en las conversaciones: el grupo. “Se armó algo muy fuerte. Acá nadie compite, todos empujan para el mismo lado. Eso hace que el crecimiento sea mucho más rápido y, sobre todo, mucho más disfrutable”, cuentan.
En un deporte que muchas veces se vive en silencio, solo frente al río, la Escuela de Fly Cast Ciudad Deportiva propone otra cosa: aprender acompañado. Compartir errores, celebrar avances y entender que detrás de cada lanzamiento también puede haber una historia compartida. Porque al final no se trata solamente de lanzar mejor, se trata de entender lo que se hace y de saber por qué, después de todo, siempre se vuelve al río.
Inscripciones abiertas
- Las personas interesadas en sumarse pueden inscribirse de manera presencial, de lunes a viernes, en la Ciudad Deportiva, en el área de Pesca de la Subsecretaría de Deportes, de 8 a 15.
- También se puede solicitar información por WhatsApp al 2995739170.
- Los cupos son limitados para garantizar una atención personalizada.

En la cancha de césped de la Ciudad Deportiva no hay correntada de río, ni botas embarradas. Hay, en cambio, líneas que vuelan en el aire como si dibujaran figuras invisibles, cañas que se arquean con precisión y un grupo de personas que mira, repite, corrige y vuelve a intentar. Algunos recién empiezan, otros llevan años pescando, pero todos comparten algo: la necesidad de entender mejor eso que hacen cada vez que vuelven al agua.
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