La Ribera de Neuquén, entre el sueño de ser mundialista por primera vez y una crisis institucional que sacude el club
La satisfacción de llegar por primera vez a un Mundial de Canotaje convive con la incertidumbre en la institución neuquina. Mientras dos palistas de la escuela se preparan para representar a la entidad en el Mundial de la disciplina, una disputa interna enfrenta al presidente del club contra quienes sostienen a diario la actividad deportiva.
Gustavo Ruiz y Marcela Gutiérrez, junto a varios de los palistas del club neuquino que hace su estreno en un Mundial de la disciplina.
La alegría de llegar por primera vez a un Mundial de Canotaje convive con la incertidumbre en la Asociación La Ribera de Neuquén. Mientras dos palistas de la escuela se preparan para representar a la entidad en la máxima cita internacional de la disciplina, una disputa interna enfrenta al presidente del club, Fabián Parra, con quienes sostienen a diario la actividad deportiva.
Gustavo Ruiz y Marcela Gutiérrez serán los representantes de La Ribera en el Campeonato Mundial de Canotaje de Maratón que comienza el lunes en Gualeguaychú. Para Ruiz, el desafío tendrá un significado especial: además de competir en K1 máster, compartirá el K2 mixto con Gutiérrez, su compañera de equipo y de una historia que comenzó mucho antes de esta clasificación.
A los 53 años, Ruiz encontró en el río Limay una pasión que hoy también transmite desde su rol de profesor. Empezó a remar en 2018, alentado por su esposa, Fabiola Platero, quien ya practicaba la disciplina. Con el tiempo, el entusiasmo se convirtió en un proyecto colectivo que ambos impulsaron desde la escuela ubicada en el balneario Albino Cotro.

“Acá no había nada, solo un galpón vacío”, recuerda Ruiz al describir los primeros pasos. Junto con Fabiola, comenzó a darle forma a un espacio que hoy reúne entre 30 y 40 alumnos, con chicos, adolescentes y adultos que encontraron en el canotaje una manera de disfrutar del río, hacer deporte y construir una comunidad.
Desde 2021, la pareja trabaja en la formación de nuevos palistas. Con pocas embarcaciones, sin alumnos y prácticamente desde cero, fueron sumando botes, organizando actividades y participando en competencias. La afiliación a la Federación Argentina de Canoas, concretada hace poco más de un año, abrió una nueva puerta: la posibilidad de competir oficialmente y alcanzar el sueño mundialista.

La clasificación de Ruiz y Gutiérrez, conseguida en el selectivo disputado en abril, representa un hito para la escuela. “Ser los primeros representantes de la Asociación La Ribera que van a un Mundial es el máximo orgullo”, resume Ruiz, que se prepara para vivir una experiencia que considera una de las más importantes de su trayectoria deportiva. Pero detrás de esa alegría, el clima institucional está lejos de ser el ideal.
Un proyecto deportivo en medio del conflicto
La tensión con Parra, presidente de la entidad desde su creación hace dos décadas, se profundizó en las últimas semanas. Según relatan Ruiz y Platero, la falta de reconocimiento al trabajo realizado y las diferencias sobre el funcionamiento de la escuela desembocaron en un enfrentamiento que amenaza la continuidad del proyecto.
La situación llegó a un punto crítico cuando, de acuerdo con la versión de los profesores, el presidente manifestó su intención de apartarlos de sus funciones. La reacción de la comunidad del canotaje fue inmediata: palistas y representantes de otros clubes acompañaron un abrazo simbólico en defensa de la escuela, una muestra de respaldo que sus impulsores interpretan como el reconocimiento a cinco años de trabajo.

“Tenemos el apoyo de toda la comunidad deportiva”, sostiene Platero, quien además ocupa la secretaría de la institución. La profesora cuestiona la distancia entre la conducción del club y la actividad cotidiana, y plantea que la vida de una entidad deportiva debe construirse a partir de quienes entrenan, enseñan, compiten y sostienen sus actividades.
Otro de los puntos de conflicto es la incorporación de nuevos socios. Según explicaron, en una reunión de comisión directiva se propuso admitir como asociados a alumnos regulares con más de dos años de permanencia, pero la iniciativa no prosperó. Para los profesores, ampliar la participación permitiría fortalecer el sentido de pertenencia y garantizar que quienes representan al club también puedan ejercer sus derechos institucionales.
Platero también cuestiona la composición de la comisión directiva y advierte sobre la concentración de cargos en el entorno familiar del presidente. Son planteos que forman parte de una disputa que ya trascendió el ámbito deportivo y llegó a instancias administrativas.

Consultado oportunamente por el diario Río Negro, Parra sostuvo que “nosotros en ningún momento pensamos en cerrar la escuela de canotaje». Para el presidente de La Ribera, el tema debe resolverse «dentro de la comisión directiva y no con la intervención de otros clubes”. Parra explicó que la CD decidió designar a dos integrantes, al vicepresidente y a un vocal titular, como responsables del área de canotaje. “Propusimos poner dos miembros de la comisión directiva como encargados del canotaje, dejando a Platero y a Ruiz como entrenadores. Son dos cosas diferentes”.
Sin embargo, Ruiz, Platero y demás integrantes de la escuela afirman que Parra, la mujer y su hija “llegaron el viernes pasado (el 9) a la botera con una nota redactada por ellos donde decía que estábamos suspendidos como profes. Nos pedían que la firmáramos porque ellos iban a hacer posesión del lugar, incluso tenían dos candados para ponerle al portón de entrada. Después no sé que pasó. En un momento Parra se fue, dejó a la mujer sentada en la entrada y cuando regresó desistieron de las intenciones y se fueron. Tenemos todo filmado”
La búsqueda de una salida
En medio del enfrentamiento, los profesores aseguran haber mantenido reuniones con autoridades de Personería Jurídica y funcionarios del área de Deportes de la Municipalidad de Neuquén. También señalaron que el conflicto se encuentra en una instancia de mediación y que impugnaron una convocatoria de la comisión directiva por considerar que no respetaba los plazos establecidos en el estatuto.
Por ahora, el futuro de la escuela y el desenlace de la disputa institucional permanecen abiertos. Mientras tanto, los entrenamientos y la preparación mundialista conviven con una incertidumbre que atraviesa a toda la comunidad.

La Ribera llega así a una cita histórica con dos realidades contrapuestas. Por un lado el orgullo de haber construido, desde un galpón vacío, una escuela capaz de llevar a sus palistas a un Mundial. Por el otro, la preocupación por un conflicto que pone en discusión quiénes participan de las decisiones, y sobre todo qué lugar ocupa el deporte en el futuro de la institución.
Para Ruiz y Platero, la clasificación no es solamente un logro de la escuela. Es el resultado de años de esfuerzo compartido, de alumnos que se sumaron, de embarcaciones que se consiguieron con trabajo y de una comunidad que creció alrededor del río.
Ahora, mientras Gualeguaychú espera a los representantes de la escuela neuquina, La Ribera enfrenta una carrera diferente. Deberá encontrar una salida a su crisis interna sin perder aquello que le dio sentido al proyecto desde el comienzo.



La alegría de llegar por primera vez a un Mundial de Canotaje convive con la incertidumbre en la Asociación La Ribera de Neuquén. Mientras dos palistas de la escuela se preparan para representar a la entidad en la máxima cita internacional de la disciplina, una disputa interna enfrenta al presidente del club, Fabián Parra, con quienes sostienen a diario la actividad deportiva.
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