Antonio Grimau y la tragedia que marcó su infancia: perdió a sus padres, trabajó desde los 14 años y el teatro le cambió la vida
Antes de convertirse en uno de los grandes galanes de la televisión argentina, Antonio Grimau atravesó una tragedia familiar que cambió su vida. Perdió a sus padres y a una hermana durante su infancia, trabajó en distintos oficios y descubrió en la actuación una vocación que, según sus propias palabras, lo salvó.
Detrás del rostro de Antonio Grimau, uno de los galanes más recordados de la televisión argentina, había una historia de pérdidas, esfuerzo y superación que pocos conocían. Mucho antes de alcanzar la popularidad, el actor había atravesado una infancia marcada por la muerte de sus padres y una hermana, una tragedia que lo obligó a crecer de golpe y buscar su propio camino.
Tras conocerse su fallecimiento este martes 20 de octubre, a los 82 años, cobran especial significado las entrevistas en las que recordó aquella etapa de su vida. En una conversación con Clarín, el actor contó cómo pasó de una infancia feliz a quedarse sin sus padres y comenzar a trabajar siendo adolescente. Años después, descubriría en el teatro una vocación que lo acompañaría durante más de seis décadas.
Antonio Grimau y la tragedia familiar que cambió su infancia
Antonio Grimau nació el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires, con el nombre de Antonio Rebolini. Creció en una familia humilde: su padre era carnicero y su madre se dedicaba a las tareas del hogar.
Durante sus primeros años disfrutó de una infancia feliz, rodeado de sus hermanos y del afecto familiar. Sin embargo, todo cambió cuando todavía era un niño.
En apenas siete meses murieron su padre, su madre y una de sus hermanas. Aquella sucesión de pérdidas lo dejó profundamente marcado y transformó por completo su vida cotidiana.
En una entrevista con Radio Provincia, el actor recordó que hasta entonces había vivido en una familia unida, pero que después de aquellas muertes sintió que su mundo se derrumbaba.
Su hermano mayor, Rolando, se convirtió en su tutor y asumió la responsabilidad de acompañarlo durante la adolescencia.
Grimau reconoció que durante mucho tiempo le costó hablar de aquella tragedia. Era un joven tímido e introvertido que prefería guardar para sí mismo el dolor que había atravesado.
Los trabajos que tuvo Antonio Grimau antes de convertirse en actor
La necesidad de ganarse la vida apareció muy temprano. Después de abandonar sus estudios secundarios, Grimau comenzó a trabajar en diferentes oficios.
Fue empleado de un bazar, trabajó en una fábrica de fideos, en una fábrica de calzado y también se desempeñó como peón de obra.
En una entrevista publicada por Infobae en febrero de 2026, recordó especialmente su experiencia en una fábrica de pastas, cuando tenía alrededor de 14 años.
Las condiciones laborales eran difíciles. Debía trabajar cerca de instalaciones donde se utilizaba carbón para secar los fideos, en un ambiente de calor intenso que le provocaba dolores de cabeza.
Más adelante consiguió empleo en una fábrica de zapatos de Barracas, donde realizaba tareas manuales, como retirar clavos y limpiar el calzado.
También vendió productos durante los carnavales junto a su hermano Rolando, una experiencia que lo acercó por primera vez a uno de los artistas que más admiraría: Sandro.
Por entonces, el futuro galán todavía no imaginaba que terminaría dedicando su vida a la actuación.
El aviso de un diario que le cambió la vida a Antonio Grimau
A los 16 años, Antonio Grimau encontró un aviso en el diario Clarín que convocaba actores para una obra teatral. La búsqueda correspondía al teatro Charles Chaplin, ubicado en el barrio porteño de Almagro.
Sin experiencia profesional, decidió presentarse.
La convocatoria era para integrar una puesta de Los fusiles de la madre Carrar, de Bertolt Brecht. Le entregaron un monólogo para preparar y, cuando llegó el momento de subir al escenario, descubrió que actuar le resultaba sorprendentemente natural.
Aquella decisión marcó el comienzo de una carrera artística que se extendería durante más de 60 años.
Permaneció cuatro años vinculado con ese espacio, donde comenzó a descubrir la literatura, la música clásica y un universo cultural que hasta entonces le resultaba desconocido.
Más adelante estudió actuación con Juan Carlos Gené, a quien siempre reconoció como uno de sus grandes maestros.
Por qué Antonio Grimau decía que el teatro le había salvado la vida
En distintas entrevistas, Grimau explicó que la actuación había significado mucho más que una profesión.
«El teatro me salvó la vida», aseguró en una conversación con Radio Provincia, al recordar cómo aquella vocación lo ayudó a atravesar las consecuencias emocionales de su infancia.
El escenario le permitió encontrar una forma de expresión que contrastaba con su personalidad reservada.
Aunque fuera de escena se consideraba tímido, frente al público descubrió una libertad que no encontraba en otros ámbitos de su vida.
Con el tiempo, su carrera lo llevó a convertirse en uno de los grandes protagonistas de las telenovelas argentinas, con éxitos como Trampa para un soñador, Quiero gritar tu nombre y Dos a quererse.
También desarrolló una importante trayectoria teatral y, décadas después, obtuvo un Martín Fierro por su interpretación de Sandro en la serie biográfica sobre el cantante.
El dolor que volvió a atravesar la vida de Antonio Grimau
La historia personal del actor estuvo marcada por otra pérdida profundamente dolorosa.
En 2010 murió Lucas, el hijo que había tenido con la actriz Leonor Manso. Fue un golpe que Grimau recordó en diferentes entrevistas, siempre con especial sensibilidad.
En una conversación con La Nación publicada en agosto de 2025, volvió a reflexionar sobre las situaciones difíciles que había atravesado y sobre el lugar que ocupó la actuación en su vida.
A pesar de los momentos dolorosos, continuó trabajando y mantuvo su vínculo con los escenarios hasta sus últimos años.
En 2026 integró el elenco de Vamo’ los pibes, junto a Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro.
La historia de Antonio Grimau fue mucho más que la de un galán de televisión. Fue también la de un niño que perdió a gran parte de su familia, un adolescente que tuvo que trabajar para salir adelante y un hombre que encontró en el teatro una manera de reconstruir su vida.
Esa vocación, que descubrió casi por casualidad a los 16 años, terminó acompañándolo hasta el final de su trayectoria.
Detrás del rostro de Antonio Grimau, uno de los galanes más recordados de la televisión argentina, había una historia de pérdidas, esfuerzo y superación que pocos conocían. Mucho antes de alcanzar la popularidad, el actor había atravesado una infancia marcada por la muerte de sus padres y una hermana, una tragedia que lo obligó a crecer de golpe y buscar su propio camino.
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