Activos en el exterior de las 23 empresas multinacionales de la Argentina

Tenaris y Ternium,del grupo Techint, lideraron el segundo ranking conocido. La concentración relativa en las primeras posiciones no es inusual en los mercados emergentes.

Redacción

Por Redacción

Excluyendo las financieras, en el 2009 tenían U$S 21.000 millones

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar

En diciembre pasado se conoció el ranking de las 23 empresas multinacionales de la Argentina –excluyendo las financieras–, ordenado por sus 21.000 millones de dólares de activos en el exterior del 2009. Lo encabezaron dos industrias del grupo Techint: Tenaris (tubos de acero sin costura para las industrias del petróleo y el gas), con 10.069 millones de dólares, y Ternium (aceros planos y largos), con 7.623 millones. Ambas representaron en conjunto casi el 85% de tales activos.

“La concentración relativa de activos en las primeras posiciones del ranking no es inusual en mercados emergentes” de acuerdo con similares relevamientos en otras naciones. Así lo reflejó un informe del Centro Vale sobre Inversión Sustentable (VCC) de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y la consultora argentina Beatriz Nofal, donde se señaló que las 23 vendieron entonces un total de 14.000 millones; emplearon fuera del país a 41.000 personas y poseían 278 filiales.

“La crisis internacional redujo el flujo de inversiones, pero tuvo un menor impacto relativo en las variables analizadas a nivel del agregado de las 23 principales multinacionales, quizás debido a su orientación regional y a la nueva resiliencia de la mayoría de las economías de América Latina”, puntualizó el estudio.

De las 278 filiales, el 63% estaba en América Latina y el Caribe. Luego, seguían Europa occidental y central, 15%; los Estados Unidos, 10%; Asia oriental y el Pacífico, 7%; Oriente medio y África del norte, 3%, y Europa del este y Asia central (2%). En América Latina y el Caribe, la concentración de filiales se observó particularmente en los países vecinos, también miembros del Mercosur –Brasil, 13% de los afiliados de América del Sur; Uruguay, 20% y Paraguay, 5%– o los miembros asociados del Mercosur, a través de acuerdos comerciales, como Chile, 10% y Bolivia, 3%.

De las 23, había 9 que cotizaban en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; 2 también lo hacían en la de Nueva York; una en la Nasdaq (Nacional Association of Securities dealers Automated Quotation, bolsa de valores electrónica automatizada de los Estados Unidos); una en la de México; una en la de Luxemburgo, y otra en la de Milán. Sólo 5 de las 23 tenían una participación minoritaria estatal a través de la Anses.

Aún no eran destinos atractivos 3 regiones: África Subsahariana, Asia del Sur (básicamente el subcontinente de la India) y la desarrollada del Asia Pacífico (Japón, Australia y Nueva Zelanda). “Las políticas públicas no habían ejercido todavía un papel significativo en la promoción de las inversiones de la Argentina en el exterior”, se indicó. Esto se atribuyó a que “no hubo una explícita –a diferencia de Brasil y China–, como tampoco instrumentos específicos para apoyar la internacionalización de las firmas locales, por ejemplo mediante estímulos financieros o incentivos fiscales”. Países como Holanda, Gran Bretaña y otros, especialmente de Europa, tienen la mayoría de sus activos en el exterior, porque de esa manera maximizan su uso y pueden sumar más ganancias.

Con anterioridad, en las postrimerías de agosto del 2009, el citado centro y la entonces Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones (Prosperar) difundieron una evaluación similar. En el 2008, las 19 compañías relevadas contaban con activos externos por alrededor de 19.000 millones de dólares y las mismas dos empresas del grupo Techint se ubicaron en las primeras dos posiciones, con más de 17.000 millones. Esto significó que más del 90% de los negocios de las multinacionales argentinas en el exterior estuvieron concentrados en negocios vinculados con la metalurgia, la energía y la ingeniería.

El documento reconoció la “alta concentración” y la falta de políticas públicas de apoyo para financiar los proyectos a nivel internacional. El grupo Techint –Tenaris, Ternium, Tecpetrol y Techint Compañía Técnica Internacional– era responsable del 80% del total de los ingresos y empleaba afuera a más de 20.000 personas (casi la mitad de las ocupadas por las 19 empresas que aparecían en la lista). Esas 19 contaban con 315 filiales en 42 países, de las cuales 86 eran de Techint en 27 naciones.

Las mencionadas inversiones estuvieron dirigidas en su mayoría hacia los sectores de metales básicos, alimentos, productos farmacéuticos y agropecuarios, pero además se dedicaban a la ingeniería civil; electrónica y computación; productos químicos; servicios de tecnología de la información; recolección y tratamiento de residuos, y actividades de investigación y desarrollo. “Este patrón diversificado de empresas exitosas en su internacionalización”, sugirió a Prosperar que existían “oportunidades para que otras firmas argentinas se proyectaran al mundo, aun cuando se tratara de empresas pequeñas en relación con los estándares internacionales”.

Hasta entonces “el impacto de la crisis financiera internacional sobre la Inversión Extranjera Directa en el Exterior (IEDE) argentina era moderado”, pero se pronosticó que “la recesión mundial, con sus consecuentes restricciones, podría tener un mayor impacto en los flujos de IEDE”.

“Con la excepción del grupo Techint, las multinacionales argentinas quedaron rezagadas respecto de sus contrapartes en los países emergentes”, explicaron en Prosperar.

Arcor, por ejemplo, la principal exportadora de caramelos y que aparecía a continuación de las 2 siderúrgicas, representaba apenas el 3% de las inversiones nacionales en el extranjero; a continuación figuraba Impsa, con sólo el 1,57%.

Más allá de que “las condiciones internacionales fueron determinantes de las tendencias de la IEDE, el ciclo económico argentino también tuvo un papel relevante, tal como se reflejó en el comportamiento procíclico de los flujos de inversiones”. Incluso se recordó que en los 90, cuando el peso estuvo sobrevaluado respecto del dólar, las inversiones en el extranjero se vieron facilitadas. Sin embargo, en aquellos años “la Argentina no formuló políticas públicas específicas o instrumentos de apoyo. Por lo tanto, las empresas las financiaron, en su mayoría, con emisiones de deuda o de capital en los mercados internacionales o reinversiones de utilidades”. Asimismo, “la falta de financiación a largo plazo, así como la volatilidad macroeconómica en el pasado, limitaron el crecimiento y la expansión internacional de las empresas argentinas”. En la misma línea, las compañías nacionales en particular tenían “mucho menor acceso a los créditos domésticos respecto de las empresas de otros países de la región (como Brasil y Chile)”.

De todos modos, “los acuerdos comerciales en la región, en general, y el Mercosur, en particular, no sólo tenían por objeto promover un mayor flujo de comercio entre las naciones de América Latina, sino también facilitar la internacionalización de las empresas locales y mejorar la capacidad de estas economías para enfrentar los desafíos, y aprovechar las oportunidades de la globalización”. En Prosperar estaban persuadidos de que la región era “la plataforma natural desde la cual las empresas se proyectarían al mundo”.

Nofal sostuvo que fue “un error institucional” el desmantelamiento del organismo que encabezó durante 4 años, y estimó que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) fue “mal asesorada” para tomar esa decisión.

La agencia fue creada en el año 2006 como organismo descentralizado del entonces Ministerio de Economía y Producción, con autarquía económica y financiera, personería jurídica propia y capacidad para actuar en los ámbitos de los derechos público y privado. Posteriormente, por el decreto 964/10, fue incluida en la cartera de Industria. Cuando acepté liderar la puesta en marcha y la construcción de la agencia, lo hice con el convencimiento de que era clave para el desarrollo del país. Incluso los EE. UU. creó dos años después su propia agencia”, precisó Nofal, quien presentó su renuncia “ante la presidenta”. Afirmó que se obtuvieron “resultados espectaculares en 4 años” y que en ese periodo “se concretaron 48 proyectos de inversión por 6.700 millones de dólares, que generaron 9.000 empleos”.

La decisión de disolver Prosperar fue anunciada casi simultáneamente con su inclusión como subsecretaría dependiente de la Secretaría de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería. El decreto 1187/2010 también dispuso que en un plazo de 90 días el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto elevara a consideración del PEN un proyecto de estructura organizativa de la Subsecretaría de Desarrollo de Inversiones. La subsecretaría de marras se decidió que brindaría asistencia profesional y personalizada a potenciales inversores, desde las evaluaciones de los proyectos hasta las post-inversiones.


Excluyendo las financieras, en el 2009 tenían U$S 21.000 millones

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