“La contaminación no es una cuestión de raíz comercial y el agua no es una mercancía”
El debate entre el ingeniero Guillermo Coco, ministro de Energía, Ambiente y Servicios Públicos del gobierno del Neuquén, y Gabriel Cherqui, de la Comunidad Kaxipayiñ, sobre la contaminación producida por la extracción de gas y petróleo no convencional mediante la técnica de fractura hidráulica horizontal, expone ante la opinión pública el rol que asume el gobierno y la precariedad de sus recursos para preservar la cuenca hidrográfica del río Neuquén. El ministro, al considerar “la contaminación” como un conflicto de “raíz comercial”, coloca el agua como una mera mercancía y desde esa concepción mercantilista considera que la “contaminación producida por las empresas” se soluciona con dinero. Por ello, el rol del Estado es el de “bendecir” el acuerdo “comercial” entre empresas y propietarios de las tierras. El agua es un recurso esencial para la vida, el gas y el petróleo no, por ello garantizar la no contaminación del agua es el deber primordial del Estado y gobierno. Es la garantía de vida de todos los seres vivos. Sólo los necios, aquellos individuos que no saben que no saben, pueden no comprenderlo. El conflicto que presenta la técnica de fractura hidráulica horizontal es la liberación de un “cóctel químico” que contamina el suelo y las aguas subterráneas. Por ello se ha prohibido su utilización en la mayoría de los países europeos y en varios Estados norteamericanos, Canadá, Inglaterra y Australia han suspendido su aplicación. Estudios realizados en Estados Unidos e Inglaterra, especialmente el de la Duke University y California State Polytechnic University, sobre pozos de agua potable y acuíferos en el noreste de Pennsylvania, y el de Tyndall Centre de la Universidad de Manchester, Inglaterra (enero 2011, el estudio científico más completo realizado en ese país) demuestran los efectos contaminantes de los químicos utilizados y la imposibilidad de su recuperación, tanto de los liberados en el subsuelo como los extraídos para su tratamiento. En la Argentina no existen estudios científicos de la calidad de los antes nombrados. En EE. UU., en mayo del 2012, Vermont fue el primer Estado en prohibir las perforaciones de gas natural por medio de la técnica de la fracturación hidráulica o “fracking”. Peter Shumlin, gobernador, dijo durante el acto de sanción de la ley: “Esta ley garantizará que no inyectemos productos químicos en el agua subterránea en un intento desesperado de obtener energía. Esperamos que luego lo hagan otros Estados. La ciencia de la fracturación es incierta en el mejor de los casos. Que otros Estados sean los conejillos de Indias. Que el Estado de las montañas verdes preserve su agua, lagos, ríos y calidad de vida sin contaminación”. La Legislatura de la provincia de Entre Ríos está debatiendo el proyecto de ley que prohíbe la utilización de la fractura hidráulica en todo su territorio. Los gobiernos de las provincias patagónicas deberían prohibirlo en sus territorios, utilizando el mismo argumento que el gobernador Peter Shumlin. Las perforaciones realizadas mediante la técnica de fractura hidráulica horizontal para la extracción de los recursos no convencionales gas y petróleo en la región de Añelo están contaminando la cuenca hidrográfica del río Neuquén. El Neuquén se origina en el Cajón de Los Chenques (norte de la provincia homónima) y se extiende a lo largo de 450 km hasta la Confluencia, donde junto al Limay forman el río Negro (la segunda cuenca hídrica del país). Es el recolector de las aguas superficiales y subterráneas de toda la región que atraviesa, que incluye la formación rocosa de Vaca Muerta, drenando una superficie de aproximadamente 50.000 km². Su contaminación es inevitable si se explotan las reservas de gas y petróleo no convencional que se encuentran en su cuenca. Espero que aquellos hombres y mujeres que cumplen funciones públicas de administración y preservación de los recursos naturales tengan la dignidad y honestidad intelectual en defender nuestra Tierra. Edgardo Roberto Arca, DNI 12.820.329 Cinco Saltos
El debate entre el ingeniero Guillermo Coco, ministro de Energía, Ambiente y Servicios Públicos del gobierno del Neuquén, y Gabriel Cherqui, de la Comunidad Kaxipayiñ, sobre la contaminación producida por la extracción de gas y petróleo no convencional mediante la técnica de fractura hidráulica horizontal, expone ante la opinión pública el rol que asume el gobierno y la precariedad de sus recursos para preservar la cuenca hidrográfica del río Neuquén. El ministro, al considerar “la contaminación” como un conflicto de “raíz comercial”, coloca el agua como una mera mercancía y desde esa concepción mercantilista considera que la “contaminación producida por las empresas” se soluciona con dinero. Por ello, el rol del Estado es el de “bendecir” el acuerdo “comercial” entre empresas y propietarios de las tierras. El agua es un recurso esencial para la vida, el gas y el petróleo no, por ello garantizar la no contaminación del agua es el deber primordial del Estado y gobierno. Es la garantía de vida de todos los seres vivos. Sólo los necios, aquellos individuos que no saben que no saben, pueden no comprenderlo. El conflicto que presenta la técnica de fractura hidráulica horizontal es la liberación de un “cóctel químico” que contamina el suelo y las aguas subterráneas. Por ello se ha prohibido su utilización en la mayoría de los países europeos y en varios Estados norteamericanos, Canadá, Inglaterra y Australia han suspendido su aplicación. Estudios realizados en Estados Unidos e Inglaterra, especialmente el de la Duke University y California State Polytechnic University, sobre pozos de agua potable y acuíferos en el noreste de Pennsylvania, y el de Tyndall Centre de la Universidad de Manchester, Inglaterra (enero 2011, el estudio científico más completo realizado en ese país) demuestran los efectos contaminantes de los químicos utilizados y la imposibilidad de su recuperación, tanto de los liberados en el subsuelo como los extraídos para su tratamiento. En la Argentina no existen estudios científicos de la calidad de los antes nombrados. En EE. UU., en mayo del 2012, Vermont fue el primer Estado en prohibir las perforaciones de gas natural por medio de la técnica de la fracturación hidráulica o “fracking”. Peter Shumlin, gobernador, dijo durante el acto de sanción de la ley: “Esta ley garantizará que no inyectemos productos químicos en el agua subterránea en un intento desesperado de obtener energía. Esperamos que luego lo hagan otros Estados. La ciencia de la fracturación es incierta en el mejor de los casos. Que otros Estados sean los conejillos de Indias. Que el Estado de las montañas verdes preserve su agua, lagos, ríos y calidad de vida sin contaminación”. La Legislatura de la provincia de Entre Ríos está debatiendo el proyecto de ley que prohíbe la utilización de la fractura hidráulica en todo su territorio. Los gobiernos de las provincias patagónicas deberían prohibirlo en sus territorios, utilizando el mismo argumento que el gobernador Peter Shumlin. Las perforaciones realizadas mediante la técnica de fractura hidráulica horizontal para la extracción de los recursos no convencionales gas y petróleo en la región de Añelo están contaminando la cuenca hidrográfica del río Neuquén. El Neuquén se origina en el Cajón de Los Chenques (norte de la provincia homónima) y se extiende a lo largo de 450 km hasta la Confluencia, donde junto al Limay forman el río Negro (la segunda cuenca hídrica del país). Es el recolector de las aguas superficiales y subterráneas de toda la región que atraviesa, que incluye la formación rocosa de Vaca Muerta, drenando una superficie de aproximadamente 50.000 km². Su contaminación es inevitable si se explotan las reservas de gas y petróleo no convencional que se encuentran en su cuenca. Espero que aquellos hombres y mujeres que cumplen funciones públicas de administración y preservación de los recursos naturales tengan la dignidad y honestidad intelectual en defender nuestra Tierra. Edgardo Roberto Arca, DNI 12.820.329 Cinco Saltos
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