Máximo Constantino, el hijo del circo que nació en Cipolletti

Es el primer caso que se registra en el hospital Moguillansky. La madre actuó hasta el cuarto mes de embarazo.

Redacción

Por Redacción

CIPOLLETTI

CIPOLLETTI (AC).- Celeste González es la contorsionista del circo Servián y dio a luz hace unos días a su primer hijo, Máximo Constantino. El hospital de la ciudad fue quien recibió al sexto nieto de una familia que vivió y vive en la magia del circo.

El 29 de noviembre, a las 11:40 nació por cesárea Máximo, que pesó tres kilos y midió 49 centímetros. “Las enfermeras del hospital me dijeron que es la primera vez que nace un bebé de un circo”, dice Celeste González, una joven salteña de 30 años.

Nos recibe con su hijo en los brazos, Máximo está totalmente dormido, y se le puede notar en su pequeña muñeca una pulserita roja “se la puso la abuela apenas nació, ella cree en estas cosas”, cuenta Celeste, quien vive con su papá y mamá porque también trabajan en el circo.

Con una tonada llena de acentos, porque también vivió en Portugal y en México, Celeste recuerda sonriente cómo fueron los días previos al parto. Hubo mucha ansiedad por parte de sus compañeros de trabajo y amigos, que esperaban alegres la llegada del nuevo integrante.

Su pasión por el circo se le nota en los ojos cuando habla. “Estuve en el escenario hasta el cuarto mes de embarazo, es único sentir el aplauso del público”, dice mientras amamanta al bebé que atina a despertarse, y agrega que espera poder subirse pronto al escenario aunque el médico le dijo que tiene que esperar un tiempo prudencial para recuperarse del parto.

Al contar sus inicios en el circo, Celeste trae a su memoria cada detalle. “Mi papá era militar, y estaba cansado de trabajar ahí, hasta que le contó a un amigo, dueño de un circo, lo que le pasaba y nos invitó que nos vayamos todos de gira”.

Fue en ese momento cuando ella, con siete años, se dio cuenta de lo que significaba la vida circense: “con mi hermana veíamos a la contorsionista desde atrás del escenario y yo sabía que quería aprender a hacer eso”, dice Celeste.

A sus 15 años comenzó a hacer los primeros ejercicios y a los 20 recibieron una oferta de trabajo en un circo de Portugal, por lo que aceptó y se fueron juntas con su hermana “estuvimos trabajando tres meses en Europa, después nos ofrecieron trabajo en México y estuvimos allá 7 años”, recuerda.

Hace 5 años es una de las contorsionistas de “Servián”, con quien recorre el país durante todo el año. Una de las ventajas es que no está sola, porque su padre y madre trabajan en el circo haciendo distintas tareas “es su sexto nieto y la mayoría nacieron en circos”.

Por lo pronto, tiene pensado quedarse unos días más en la ciudad y luego ir a pasar las Fiestas con sus hermanos, que viven en Mendoza.

“Espero volver pronto al escenario porque amo lo hago”, dice Celeste mientras mira con ternura al pequeño Máximo mientras duerme.


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