Comenzó el juicio por el crimen de Latiff en Bariloche, la defensa planteó atenuantes y pedirá la absolución

El acusado declaró en extenso, dijo haber esgrimido un cuchillo guiado por el temor y reconoció la autoría de una sola puñalada. La víctima tenía al menos siete cortes. Familiares quisieron agredirlo y fueron retirados de la audiencia.

Por Daniel Marzal

El juicio oral por el ataque a puñaladas que le costó la vida a Gastón Latiff y que tiene como único imputado a Ismael Choque Vargas cumplió hoy con la primera jornada de una secuencia que se extenderá toda la semana y que tiene como cuestión central a definir si se trató de un homicidio simple -con una pena que no bajaría de los 8 años de cárcel- o si hay razones para dictar la absolución del agresor, como pretende la defensa.

En la noche del 10 de febrero de 2025, poco antes de las 23, Choque Vargas había llegado con su pareja a una despensa cercana a su casa, en del barrio San Francisco IV, allí fue testigo de un incidente que involucró a Latiff y a otros hombres con los que al parecer tenía una disputa previa, en la que intervino también el dueño del comecio. El imputado dijo haber sentido temor, que pesaron experiencias anteriores en los que sufrió robos y heridas, y por eso sacó un cuchillo que portaba “por seguridad”, con el cual agredió a la víctima. Uno de los cortes lo alcanzó en el cuello y le provocó la muerte casi inmediata.

Lo usual en juicios de ese tipo es que el imputado se mantenga en silencio, pero hoy Choque Vargas se dispuso a declarar y contestó preguntas de todas las partes. Su relato fue crudo, detallado, e incluyó silencios tensos, sollozos y también un pedido de “disculpas” a la madre de Latiff, que estaba sentada a pocos metros.

Una hermana de la víctima que se encontraba entre el público lo increpó a gritos, quiso abalanzarse sobre Choque Vargas y debieron retirarla de la sala. “Asesino, dejá de mentir”, le exigió. El imputado acababa de decir que al estar detenido en la comisaría se enteró de que Latiff había ingresado “de una forma tan agresiva” en la despensa urgido por resolver “un asunto de drogas”.

La audiencia se realizó este lunes. Foto: Alfredo Leiva.

El dato fue confirmado después por un tío suyo, José Latiff, quien al prestar testimonio frente el tribunal dijo tratarlo como un padre, le dio trabajo y sabía que con su pareja “consumían marihuana y cocaína”.

Choque Vargas lleva más de un año con prisión preventiva alojado en el área de Salud Mental del Hospital Zonal. La fiscalía y la querella han cuestionado los certificados médicos, pero no lograron su traslado a una cárcel.

Sus defensores oficiales, Nelson Vigueras y Mónica Goye, buscan demostrar que su conducta el día del crimen estuvo regida por una estado de emoción violenta, y también trabajan sobre la hipótesis de una legítima defensa. En el alegato inicial Vigueras anticipó que promoverá la absolución.

La fiscal Betiana Cendón, en cambio, mantiene la calificación de homicidio simple. Al exponer su descripción de los hechos, dijo que Choque Vargas intervino en el incidente de la despensa, “tomó a Latiff desde atrás, separándolo” del titular del local, con quien “forcejeaba” y le causó “seis lesiones punzo cortantes”. Agregó que cuando se retiraba, le asestó una última puñalada en el cuello, que resultó fatal.

La querellante Marcela Fragala caracterizó a la víctima como “un trabajador de 36 años, de familia humilde, quien quería recuperar un teléfono que le habían robado”. Señaló que cuando ocurrió la pelea en el comercio “trató de escaparse”, pero Choque Vargas “lo persiguió” y le causó la herida en el cuello “sin mediar agresión previa”.

Un historial de robos violentos que lo dejaron atemorizado


El tribunal integrado por Sergio Pichetto, Bernardo Campana y Martín Arroyo será el encargado de dictar sentencia en un juicio que tiene una grilla de 60 testigos (aunque varios serán desistidos) y que cerraría la etapa oral el próximo viernes con los alegatos. Hoy declararon tres policías, además de José Latiff y de Morena Soto, quien era la pareja del imputado en el momento del hecho y fue testigo presencial del homicidio. En la actualidad ya no tienen relación pero ante una pregunta específica la mujer dijo que Choque nunca se mostró violento con ella.

Antes de todos ellos había declarado el propio Choque Vargas, quien comenzó por referir detalles de su infancia en Bolivia, donde nació y vivió hasta los 11 años, sin conocer a su padre. Luego con su madre y hermanos se mudaron a Chile, trabajó como feriante y estudió una carrera técnica que lo habilitó para hacer trabajos de electricidad y reparar televisores. Dijo que en esa época sufrió más de una vez asaltos violentos y por eso comenzó a portar navajas o cuchillos, con el propósito de defenderse. También dijo que en su infancia fue paciente psiquiátrico.

Cuando estaba en Chile conoció a Morena y decidió radicarse en Bariloche, donde empezaron a convivir. Sobre el día del crimen dijo que habían concurrido a la despensa con Soto, a comprar productos de limpieza, y que allí se encontraron con Latiff y las otras personas. A ninguno lo conocían. Aseguró que hubo rotura de botellas y que la víctima, en estado de alteración, dijo “a ver mierda, saquen todo”.

El el imputado es Ismael Choque Vargas. Foto: Alfredo Leiva.

Choque Vargas recuerda haber entrado “en pánico”, que vio a Latiff con la mano en el bolsillo “como si tuviera un arma”. Según su relato, cuando quiso intervenir para separar, Latiff “se abalanzó” sobre él y entonces sacó el cuchillo, con temor por su seguridad y la de su novia. “No tenía intención, quería que se vaya, era más grande que yo” relató. Luego le asestó una única puñalada “a la altura del brazo”, según dijo, y vio cómo se fue “hacia la puerta” tocándose el cuello “y se desplomó”.

Choque Vargas se quedó en el lugar, le brindó asistencia al herido, intentó frenar la hemorragia y le practicó tareas de reanimación que había aprendido en un curso. Le dijo también a su pareja que llame “al 911”. Cuando llegó la policía se presentó como el agresor y entregó su cuchillo. El defensor buscó subrayar todos estos datos en su interrogatorio, con la finalidad de apuntalar su tesis exculpatoria.

El imputado se mostró conmocionado por el recuerdo. “Cómo te cambia la vida de un momento a otro -refirió entre frases ahogadas-. Mi única intención era progteger a los que amo. Fue una desgracia. Pido disculpas a la madre”. Ante preguntas posteriores de la fiscal ratificó que había tirado solo una puñalada y que desconocía por qué Latiff tenía al menos siete heridas de arma blanca. “Me dijeron en la comisaría que ya venía de una pelea”, fue lo único que agregó.

El juicio continuará mañana y al cabo de la jornada quedaría agotada la lista de testigos de la fiscalía. El miércoles será el turno de los propuestos por la querella y luego los que citó la defensa.


El juicio oral por el ataque a puñaladas que le costó la vida a Gastón Latiff y que tiene como único imputado a Ismael Choque Vargas cumplió hoy con la primera jornada de una secuencia que se extenderá toda la semana y que tiene como cuestión central a definir si se trató de un homicidio simple -con una pena que no bajaría de los 8 años de cárcel- o si hay razones para dictar la absolución del agresor, como pretende la defensa.

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