Esperanza en la isla, moderación en Miami

Redacción

Por Redacción

reportaje

LA HABANA/MIAMI.- La esperanza creció entre los cubanos ayer luego de que el presidente estadounidense Barack Obama y su homólogo Raúl Castro anunciaran que restablecerán lazos diplomáticos y reabrirán embajadas, cerrando el último capítulo de la Guerra Fría en América. “Dios quiera que esta noticia cambie la situación”, declaró María Caridad Fernández, de 51 años, quien acompañaba a su padre en una plaza antes de que él ingresara al Consulado estadounidense de La Habana a pedir visa. “Deberían haber hecho esto hace muchos años atrás”, dijo Freddy Torres, de 40 años, quien caminaba por la “Plaza de los Suspiros”, el apodo de la plazoleta donde cientos de nerviosos cubanos esperan largas horas cada día antes de entrar a solicitar la ansiada visa. La Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA), situada a un costado del famoso Malecón de La Habana, cumple funciones consulares desde 1977, pero se convertirá en embajada una vez que ambos países restablezcan lazos diplomáticos tras medio siglo. “La noticia corrió rápido aquí frente al parque de la SINA. Esto es buenísimo y va a beneficiar a todo el mundo, a los cubanos y a los americanos”, dijo Juan Ruberto Fernández. “En los 77 años que tengo nunca pensé que Cuba y Estados Unidos pudieran ponerse de acuerdo, porque éramos como el gato y el ratón”, añadió. El restablecimiento de relaciones, rotas en enero de 1961 por el entonces presidente Dwight Eisenhower, se formalizará el 20 de julio, según dijo Raúl Castro. Del otro lado del mar, en Miami, el principal enclave de los inmigrantes de la isla (y anticastristas) en Estados Unidos, hubo un optimismo moderado. “Yo lo veo bien, es un proceso lógico. Tenemos relaciones con China, ¿por qué no tener buenas relaciones con un vecino?”, dijo Frank Díaz en el barrio de Hialeah en Miami. “Es una infamia lo de hacer relaciones con Cuba terrorista”, dijo Miguel Saavedra, integrante de la organización anticastrista Vigilia Mambisa, quien portaba una pancarta en la que se leía: “Embajada americana en Cuba: infamia”. “Es una falta de respeto al pueblo cubano, al exilio. ¿Por qué? Porque con los Castro no hay arreglo, son unos bandidos”, señaló por su parte Emilio Carreño, cubano de 58 años que llegó en 1969 a Estados Unidos, mientras comía una empanada en el Versailles.

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