Una reforma penal agrava la crisis política en Brasil

Avanza polémico proyecto para imputar a menores de 16 años

Redacción

Por Redacción

La votación de ayer, lograda tras un ardid político y negociaciones con la oposición, enfrenta al PT y su principal socio en el Congreso.

BRASILIA (DPA).- La aprobación ayer en Diputados de una enmienda constitucional que rebaja de 18 a 16 años la edad mínima de imputabilidad penal para algunos delitos, que había sido rechazada el día anterior por la misma Cámara Baja, hizo estallar la polémica y agrava la crisis política en el país. La nueva votación del proyecto fue posible mediante una maniobra muy cuestionada, liderada por el presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha. El político integra el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que es el principal socio de la coalición oficialista, pero mantiene una relación tirante con el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff. El nuevo proyecto fue aprobado en una turbulenta sesión, por 323 votos a favor, 155 en contra y dos abstenciones. La medida afecta a adolescentes de entre 16 y 18 años que hayan cometido delitos como homicidio doloso, lesión corporal grave y lesión corporal seguida de muerte. Para conseguir su aprobación, Cunha acordó con legisladores opositores retirar otros delitos del alcance de la nueva reglamentación. La enmienda será votada nuevamente en agosto –ya que por ser una enmienda constitucional necesita dos rondas de votación– y después irá al Senado. La maniobra de Cunha, catalogada como “golpista” por los legisladores del PT contrarios al proyecto, provocó una lluvia de críticas de parlamentarios y diversas entidades. Cunha intenta además que el vicepresidente de la República, Michel Temer, correligionario suyo en el PMDB y actual articulador político de la Presidencia en el Congreso, abandone esta función. “El PMDB debe alejarse de esa articulación política porque no le está haciendo bien”, afirmó. El vicepresidente fue clave para que Rousseff lograra que el Congreso aprobara el ajuste fiscal para sacar del pozo a la economía. Su retiro representaría otro revés para Rousseff, quien tiene un ínfimo respaldo popular del 9%.


La votación de ayer, lograda tras un ardid político y negociaciones con la oposición, enfrenta al PT y su principal socio en el Congreso.

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