“La felicidad”

Redacción

Por Redacción

Decidido a encontrar la felicidad, búsqueda que vengo arrastrando desde que tengo razón de ser, me decidí a rastrearla por medio del buscador más importante jamás ideado: el Google. En efecto, según dichos de mis amigos en Google podés encontrar lo que busques, e incluso han inventado un nuevo verbo: googlear… Poco ducho en estas lides me sumergí en las procelosas aguas del internet y luego de situarme en el lugar correcto escribí en la barra del buscador: “la felicidad”. Me aparecieron cerca de 23.900.000 resultados. Evidentemente había que hacer un filtro para no pasarme de por vida revisando cada uno de los resultados. Mis amigos me dijeron: “Tenés que ser más específico, vos querés hallar la felicidad, no te interesa la definición de Wikipedia ni la canción de Palito Ortega” y me indicaron que escribiera lo siguiente: “cómo hallar la felicidad” Me aparecieron cerca de 542.000 resultados; seguía siendo excesivo, ante lo cual me dijeron: “Quitá a tu búsqueda los sitios de autoayuda con el signo menos”. Lo hice y obtuve cerca de 62.100 resultados. A esta altura me estaba pareciendo muy engorroso el trámite y llegué a poner en tela de juicio la utilidad del tan mentado buscador. Por último me puse a reflexionar: ¿existe realmente la felicidad? ¿No será que me estoy enfocando en un ideal inalcanzable? ¿No será que existen sólo los momentos felices: el abrazo con un ser querido, el campeonato ganado por mi equipo favorito, el primer beso, escuchar mi canción favorita, etc.? Atónito, perplejo y estupefacto decidí poner fin a mi investigación y me dije: pucha carajo, quizás, como leí alguna vez en algún sitio, “la felicidad subyace en la búsqueda, no en los logros de la vida”. ¡Felices Fiestas! Albérico Martín Cáceres DNI 11.047.612 Neuquén

Albérico Martín Cáceres DNI 11.047.612 Neuquén


Decidido a encontrar la felicidad, búsqueda que vengo arrastrando desde que tengo razón de ser, me decidí a rastrearla por medio del buscador más importante jamás ideado: el Google. En efecto, según dichos de mis amigos en Google podés encontrar lo que busques, e incluso han inventado un nuevo verbo: googlear… Poco ducho en estas lides me sumergí en las procelosas aguas del internet y luego de situarme en el lugar correcto escribí en la barra del buscador: “la felicidad”. Me aparecieron cerca de 23.900.000 resultados. Evidentemente había que hacer un filtro para no pasarme de por vida revisando cada uno de los resultados. Mis amigos me dijeron: “Tenés que ser más específico, vos querés hallar la felicidad, no te interesa la definición de Wikipedia ni la canción de Palito Ortega” y me indicaron que escribiera lo siguiente: “cómo hallar la felicidad” Me aparecieron cerca de 542.000 resultados; seguía siendo excesivo, ante lo cual me dijeron: “Quitá a tu búsqueda los sitios de autoayuda con el signo menos”. Lo hice y obtuve cerca de 62.100 resultados. A esta altura me estaba pareciendo muy engorroso el trámite y llegué a poner en tela de juicio la utilidad del tan mentado buscador. Por último me puse a reflexionar: ¿existe realmente la felicidad? ¿No será que me estoy enfocando en un ideal inalcanzable? ¿No será que existen sólo los momentos felices: el abrazo con un ser querido, el campeonato ganado por mi equipo favorito, el primer beso, escuchar mi canción favorita, etc.? Atónito, perplejo y estupefacto decidí poner fin a mi investigación y me dije: pucha carajo, quizás, como leí alguna vez en algún sitio, “la felicidad subyace en la búsqueda, no en los logros de la vida”. ¡Felices Fiestas! Albérico Martín Cáceres DNI 11.047.612 Neuquén

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