Don Pedro, una pasión que mueve millones

Perfecta síntesis del amor de los cipoleños por el fútbol, el torneo que arrancó en 1998 con sólo seis equipos hoy cuenta con 288 en cinco categorías y recauda más de $ 20.000.000 al año sólo en inscripciones y alquiler de canchas.

Redacción

Por Redacción

La pasión por el fútbol amateur en Cipolletti mueve millones de pesos al año. El mercado no solo gambeteó el impacto de la caída del consumo, sino que sigue creciendo. Es más: el torneo Don Pedro, el gigante de la industria regional, sumó una nueva categoría el año pasado y este año le agregó una segunda división.

Se trata del campeonato más convocante de la Patagonia y quizás del país. Tiene cinco divisiones, tres de ellas con cuatro categorías de 20 equipos cada una, con descensos y ascensos. En total hay unos 288 equipos y aproximadamente 4.500 jugadores. Pero no es el único, con la suma de otros torneos llevan esa cifra a unos 7.000 jugadores.

El torneo es un gran negocio para sus organizadores y tiene un gran impacto en la economía local. Además de los millones al año que se recaudan solo en concepto de la competencia hay otros negocios en los que impacta indirectamente: desde el combustible (hay equipos que viene a jugar desde Catriel o Cutral Co), a indumentaria deportiva, árbitros, impuestos municipales y tributarios y la cantina, otra gran fuente de ingresos.

Cada partido cuesta unos 3.000 pesos por alquiler de cancha. Es decir que son 1.500 por equipo, cien pesos por persona si suman 15. Un cálculo aproximado suma más de 400.000 pesos por fin de semana si tenemos en cuenta que son alrededor de 144 partidos. Al año, con dos torneos por calendario, la cifra ronda los 16 millones de pesos.

Una porción grande de la torta se recauda con la inscripción, que también se paga dos veces al año. Este 2017 rondó los 9.000 pesos es decir que por la cantidad de equipos que juegan los dos torneos supera los 5 millones de pesos.

Es decir que Don Pedro recauda más de 20 millones al año sólo en inscripciones y alquiler de canchas. La cantina es otro negocio rentable que mueve entre 7 y 10 millones de pesos al año.

Realidad y fantasía

Diego Pichipil, hijo del fundador del torneo y actual organizador, se ríe cuando escuchas esas cifras. “Es parte de la fantasía que hay. Como dice mi viejo si tuviéramos esas recaudaciones iríamos en helicóptero a las canchas. Pero la realidad está lejos de eso” detalló Pichipil, quien no aventuró cifras ni porcentajes de recaudación ni de gastos, pero indicó que “mucho más de la mitad” de lo que se recauda “sale como entra”, señaló.

“Es muchísimo más de la mitad, no quiero decir un número que no es, pero es mucho. Tenemos el alquiler de las canchas, árbitros profesionales, ambulancias, seguridad, habilitaciones comerciales, impuestos municipales, administrativos, son muchos gastos”, expresó. “Cuando comenzamos no nos imaginábamos esto”, relata Pichipil. El torneo arrancó con seis equipos en 1998, tres de ellos todavía están compitiendo (ver aparte).

Una tentación

El torneo se hizo tan popular y prestigioso que generó preocupación en las ligas federales porque muchos jugadores preferían (y prefieren) disputar estos torneos. Las ventajas son muchas, la mayoría de las canchas son un billar, mucho mejor que las que presenta la Liga Confluencia.

Por ejemplo en la actualidad está disputando el torneo Gerardo Solana, exjugador de Primera División. Grandes glorias del fútbol regional jugaron y siguen haciéndolo en Don Pedro.

A pesar de algunas quejas, la organización es buena y se trabaja con la Escuela de Árbitros de Neuquén. Si bien los arbitrajes tienen aciertos y errores, es una asociación profesional y le da prestigio al torneo.

Además se trata de un ambiente familiar ya que las sanciones para los episodios de violencias son muy rigurosas. Hay equipos y jugadores que de por vida no pueden volver a participar.

Con el tiempo el fútbol de los sábados se transformó en parte de la cultura cipoleña y hoy en los predios, especialmente en las épocas de clima cálido, se ven muchas familias compartiendo el tercer tiempo, alentando a los jugadores o simplemente disfrutando del espectáculo.

Amor por el juego

“El fútbol es la única religión que no tiene ateos”, dijo alguna vez Eduardo Galeano, una de sus célebres frases para definir al deporte más popular en este lado del mundo. En Cipolletti el dogma suma fieles cada sábado que como hormigas se amontonan en los nueve predios que ofrece el torneo Don Pedro para despuntar el vicio.

No importa si hace calor o si hace frío, el sábado amanece encantador para cada futbolista amateur que en algún horario del día, en alguna cancha cipoleña, volverá a ponerse los cortos para un ritual que se transformó, con el paso del tiempo, en parte de la idiosincracia local.

El fútbol amateur es comunión, es la excusa de los más limitados para un momento con amigos, es la espera del tercer tiempo para compartir el fastidio de una derrota “injusta”, o para vanagloriarse por un triunfo que hará que la ronda de cerveza tenga algunas vueltas de más.

Nueva categoría

El año pasado se estrenó una nueva categoría, la +27 que inició con 20 equipos y este año se sumó la B con ocho. Para los organizadores es un “desafío” ya que es una franja etaria con “otra filosofía” y no se quieren apurar. “Intentamos que sea todo planificado, la más +27 arrancó en marzo del 2016 y lo vamos llevando de a poco. Hay otro contexto, más de equipos de fútbol que de grupos”, explicó Pichipil.

Si bien el indice de problemas que se generan en esa división es “similar” al resto, es algo que miran con atención. El torneo prevé penas muy duras cuando se genera algún incidente, por eso es raro que haya peleas y en general se respeta el fair play.

El femenino en el horizonte

Lo que se viene es el fútbol femenino. Ya se estudiaron algunos proyectos pero la organización todavía no se inclinó por ninguno.

Es una idea a mediano plazo pero lo que tienen claro los productores es que quieren “algo distintos a los torneos que hay”. La idea es que se respete el fútbol 11, algo que prácticamente no hay.

Otro de los aspectos que mejoró fue la comunicación, este año estrenaron una página web muy fácil de navegar y con toda la información a disposición para los equipos. Se actualiza con rapidez y es práctica. “Era algo que teníamos que mejorar, le estamos prestando mucha atención a la comunicación y al uso de las redes”, detalló Pichipil.

En números

“Si tuviéramos la facturación que la gente cree, como dice mi viejo iríamos a las canchas en helicóptero”.

Diego Pichipil, uno de los organizadores del torneo.

Los Gallegos, el equipo que siempre estuvo

Los Gallegos es uno de los tres equipos que han jugado todos los torneos. Con Yapeyú y Narambagüer formaron parte de los seis elencos que empezaron el torneo en 1998 en la categoría +34, la única que había. Hoy disputan la más grande (+50) y piensan seguir haciendo historia.

Rómulo Urra, el delegado, cuenta que la historia comenzó en los 40. “Algunos jugaron con ese equipo, es en honor a ellos que vienen jugando torneos amateurs hace 70 años”.

La Falda era el nombre inicial. Luego eligieron Los Gallegos para homenajear al primer equipo, con mayoría de integrantes de jugadores que venían del Viejo Continente.

Muchos no están, pero el equipo fue juntando amigos y amigos de amigos para seguir cada sábado disputando el torneo. Tiene dos equipos, uno en +40 y otro en +50.

La clave para mantenerse, según Urra, es la amistad. “No ganamos muchos torneos, creo que dos en 20 años, es poco, pero nosotros apuntamos a la familia a los amigos, a disfrutar del juego”, relata.

A fin de año hacen un encuentro y los terceros tiempos en general son más largos que los partidos. Cada vez corren menos, dice, pero siguen manteniendo la pasión por el juego, como un fin en sí mismo, aunque avisa que ellos quieren “ganar” siempre, como todos.

“Lo bueno es que se ha erradicado la violencia. Si bien pasan cosas es tranquilo y puede ir la familia, eso es lo importante, que puedan ir nuestros hijos nuestras señoras y disfrutar del encuentro”.

Urra tiene 52 y tiene dos hijos uno de 20 y otro de 25 que “seguramente” cuando tengan edad van a formar parte del histórico equipo.

Datos

$ 16.000.000
es la cifra estimada que
genera Don Pedro al año, sólo en el pago por el alquiler de
las canchas.
120
árbitros requiere el torneo
por fin de semana, aproximadamente.
288
son los equipos que están anotados en el torneo. Se dividen en cinco categorías, tres de ellas tienen cuatro divisiones con ascensos y descensos.
“Si tuviéramos la facturación que la gente cree, como dice mi viejo iríamos a las canchas en helicóptero”.

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Cipolletti

La pasión por el fútbol amateur en Cipolletti mueve millones de pesos al año. El mercado no solo gambeteó el impacto de la caída del consumo, sino que sigue creciendo. Es más: el torneo Don Pedro, el gigante de la industria regional, sumó una nueva categoría el año pasado y este año le agregó una segunda división.

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