Admitió su culpa en dos intentos de robo y lo condenaron a una pena en suspenso

El juez Gregor Joos le impuso 3 años de prisión de ejecución condicional tras admitir un acuerdo pleno alcanzado entre la fiscalía y el acusado en un juicio abreviado. 

La tarde del 28 de abril de 2014, Mario Rivera entró a la farmacia Del Cruce, ubicada en la calle Pablo Mange, casi Beschtedt, y con un revólver, calibre 38, amenazó a una empleada para que le entregara la recaudación.

La empleada huyó hacia la parte posterior de la farmacia y avisó a la Policía, que detuvo minutos después al asaltante, en las inmediaciones del comercio. Luego, los peritos constataron que el proyectil que tenía el arma no era compatible.

La noche del 26 de noviembre de 2016, Rivera irrumpió con un cómplice en un departamento del octavo piso del edificio de la calle Tucumán al 599. Portaba una pistola sin el cargador con la obligaron a los tres moradores a entregarles sus celulares y 2.000 pesos. Los asaltantes escaparon y fueron detenidos en las cercanías por personal policial. Las víctimas sufrieron lesiones leves durante el asalto.

Rivera admitió este lunes al mediodía su responsabilidad en los dos intentos de robo y consintió la pena que propuso el fiscal Sergio Pichetto de 3 años de prisión en suspenso.

Pichetto explicó en la audiencia que llegaron a un acuerdo pleno con el acusado para resolver el conflicto en un juicio abreviado.

El fiscal sostuvo que el imputado no tiene antecedentes penales posteriores a los dos intentos de robo que se le atribuyeron. Tampoco causas previas a 2014.

Además, valoró a favor del acusado que consiguió un trabajo formal y que es padre de cinco hijos. Explicó que los dos hechos fueron calificados como intentos de robo, porque en ambos casos, el acusado fue detenido a los pocos minutos de haber perpetrado los ilícitos y se recuperaron las cosas sustraídas. Pichetto estuvo asistido por el fiscal adjunto Gerardo Miranda.

La defensora adjunta oficial Yamile Saidt consistió el acuerdo pleno con la fiscalía y destacó que el acusado intenta dejar atrás esa etapa oscura de su vida.

El juez Gregor Joos dirigió la audiencia y preguntó al imputado si admitía su responsabilidad en los dos intentos de robo y si estaba de acuerdo con la propuesta del fiscal.

Le aclaró que podía desestimar la oferta de la fiscalía, pero Rivera reconoció haber sido el autor de los dos hechos y expresó su consentimiento con la pena de 3 años en suspenso.

Joos analizó el acuerdo presentado y lo admitió. Por eso, impuso 3 años de prisión de ejecución condicional al imputado y pautas de conducta que deberá cumplir, sobre todo, no volver a cometer un delito. Caso contrario, la condena en suspenso puede ser revocada y podría ir a cumplir la pena en prisión.


La tarde del 28 de abril de 2014, Mario Rivera entró a la farmacia Del Cruce, ubicada en la calle Pablo Mange, casi Beschtedt, y con un revólver, calibre 38, amenazó a una empleada para que le entregara la recaudación.

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