Alcaidía: gobierno ve una Policía desobediente

Dura reprimenda de la cartera política a las autoridades de la violenta cárcel roquense.

Redacción

Por Redacción

ROCA (AR).- Confirmar que en la alcaidía de Roca nunca cesaron los vejámenes a los presos terminó de consolidar una hipótesis preocupante para varios funcionarios del Ministerio de Gobierno de Río Negro: la Policía no cumplió ninguna de las órdenes impartidas desde fines del año pasado para acabar con la crisis de la cárcel.

Y no está cumpliendo por razones alejadas a cuestiones operativas, de escasez de recursos humanos o déficit de formación entre sus agentes.

Se infieren otras causas, vinculadas con la cercana implementación del Servicio Penitenciario Provincial, en el que la fuerza perderá el control absoluto del manejo de los detenidos.

Parte de estas conclusiones surgieron ayer en Roca, durante una reunión entre el subsecretario de Justicia y Asuntos Penitenciarios, Miguel Bermejo y los integrantes del «Grupo de Estudio y Trabajo DD.HH. y Personas Privadas de Libertad», de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Comahue.

Alertado por la reciente denuncia sobre la vigencia de los abusos a los derechos humanos, Bermejo viajó a Roca y al término del encuentro vespertino se dirigió a la alcaidía, donde anoche protagonizaba una dura reprimenda a las autoridades de la unidad.

En medio de los reproches y pedidos de explicaciones informó sobre las primeras acciones directas para corregir el rumbo: el regreso del comisario Andrés Capsi para supervisar todo el movimiento interno de la cárcel al menos durante un mes y la implementación de un sistema obligatorio de rendiciones diarias con detalle sobre la comida que reciben los detenidos

Bermejo admitió que es evidente la dual conducta de los policías a cargo del penal, que asienten cuando funcionarios de Gobierno imparten una orden y luego hacen caso omiso a la decisión política.

El funcionario habló de las distintas razones que forjaron tal postura, priorizando esa «cierta resistencia» que se observa ante los inminentes cambios en el régimen de detención para la provincia.

De todas maneras, está claro que este malestar policial pudo haber derivado en la falta de límites a los uniformados pero la persistencia de los malos tratos responden a una trama mucho más compleja y con punto de inicio varios años atrás.

Además de los miembros del grupo de Derechos Humanos de la UNC, de la reunión con Bermejo participaron el legislador Luis Di Giacomo y la fiscal Ana Benito. No obstante, hay que aclarar que la funcionaria lo hizo en calidad de integrante del equipo interdisciplinario y no como parte del Poder Judicial.

Este también es un dato preocupante, porque hasta anoche el juez y el fiscal de turno no se habían comunicado con los profesionales de la UNC para interiorizarse sobre los últimos hechos y de considerarlo necesario iniciar una acción de oficio.

Pruebas para hacerlo no faltan, ya que durante la última visita del grupo a la cárcel se tomaron testimonios y fotografías, que evidencian abusos de todo tipo contra los internos.

En este sentido, se habló mucho del caso de un joven que sufrió dos terribles golpizas, que le provocaron daños neurológicos irreversibles

En tanto, se supo que las autoridades de la alcaidía no sólo no responden a las decisiones del Ministerio de Gobierno sino que tampoco cumplen con órdenes de la Justicia.

Es el caso de un detenido en el pabellón 5, a quien la Cámara Tercera admitió un habeas corpus y debía ser trasladado a otra dependencia pero hasta el fin de semana seguía dentro de las oscuras paredes de la cárcel roquense.

La consigna es pegar, con quien sea pero pegar

Fue el 9 de febrero en la alcaidía de Roca. Alguien con jinetas ordenó a un subalterno que a Luis Muñoz -detenido- le dieran una golpiza. La orden se cumplió.

Al día siguiente otro alguien con jinetas ordenó otra golpiza para Luis Muñoz. Esta vez todo fue más feroz. Y la orden fue cumplida por un detenido.

– A este preso lo usan (la Policía de Río Negro que maneja la alcaidía) para golpear a otros presos -dijo ayer la fiscal Ana Benito.

Algo así como un Alberto Lowell local, aquel boxeador peso pesado que usaba la Sección Especial de la Policía Federal para demoler opositores durante el segundo régimen de Juan Perón.

O algo así como el «Turco» Julián, que durante la última dictadura destrozaba detenidos entre picana y golpes.

Hoy Luis Muñoz está internado en Allen.

Según miembros de la Comisión de Derechos Humanos que ayer se entrevistaron con el subsecretario de Justicia y Asuntos Penitenciarios Miguel Bermejo, Luis Muñoz tiene daños neurológicos irreversibles.

La primera golpiza tuvo como escenario un pabellón de la alcaidía.

La segunda la biblioteca, donde Luis Muñoz y el preso castigador estaban alojados.

Cuando el 10 de febrero Luis Muñoz fue internado tenía en su pecho la marca de un borceguí.

La Justicia pidió que al preso castigador lo sacaran del lugar.

Semanas atrás la fiscal Benito concurrió a la alcaidía. Quería constatar si el preso castigador estaba aún en la biblioteca. Las autoridades policiales trataron de desviar su atención. La llevaron hacia el pabellón cinco. Benito presintió la maniobra desviacionista. Entonces encaró para la biblioteca.

Y ahí estaba el preso castigador.

El gobierno de Río Negro no había cumplido con el pedido.

Sodero dice que hay jueces proclives al «weekend»

El vocal del STJ Víctor Sodero Nievas cree que en muchos casos los jueces y fiscales no intervienen de oficio ante determinadas situaciones simplemente por comodidad.

– Es más fácil estar en una actitud pasiva, es más fácil disfrutar del weekend -dijo ayer al hablar de la relación entre la Justicia y la violación de derechos humanos que se da sistemáticamente en la alcaidía de Roca.

– Todos los jueces somos jueces de amparo, jueces de hábeas corpus… ante cualquier requerimiento debemos constituirnos. En orden de las facultades normales de inspección, esta acción está reservada a los tribunales de superintendencia, a los jueces penales de cada una de las circunscripciones judiciales y, eventualmente, a los jueces del Superior Tribunal.

– Si usted fuera juez penal en Roca, el domingo al conocerse a través de «Río Negro» la denuncia de la Comisión de Derechos Humanos sobre lo que pasa en la alcaidía, ¿hubiese intervenido de hecho?

– Sin ninguna duda, no tengo que dudar ni un minuto. Es mi función… ¡sí! Sea fiscal, juez de Instrucción, defensor, juez de ejecución, lo hago… ¡sin ninguna duda! Sí, porque se pueden estar violando derechos humanos.

– ¿No cree que la intervención de un juez penal tendría incluso sentido para determinar si es cierto o no lo que se está denunciando?

– ¡Por supuesto!

– Nosotros sabemos que lo denunciado es cierto… la comisión está integrada por gente de honor, pero…

– Ninguna persona que esté enrolada en la causa de los derechos humanos se puede dudar de su autenticidad y de su buen hacer en favor del bien común… ¡jamás se me ocurriría a mí pensar que obren de mala fe!

– ¿Por qué ningún juez o fiscal de Roca fue este fin de semana a la alcaidía?

– Tienen instrucciones de hacerlo y saben que es su deber hacerlo. Tienen que cuidar la integridad de las personas. A mí me parece que es más fácil estar en una actitud pasiva, es más fácil disfrutar del weekend, es más fácil tener otra actitud (se refiere a la de intervenir). Pero creo que éste es un modelo que se acaba. Los que vengan (jueces y fiscales) sin un compromiso de vida, de función, no tienen que estar en estos cargos, pueden dedicarse a otra cosa.

Fideos con huesos de pollo

Como si fuera poco con las torturas y los días en pabellones atestados, los presos de la alcaidía de Roca siguen recibiendo pésimas raciones de comida. Durante el fin de semana el menú se basó en los habituales fideos, pero acompañados por huesos de pollo. El Grupo de Derechos Humanos reclamó ayer a Bermejo medidas rápidas para revertir el escenario. El funcionario se asombró primero, ya que la cárcel de Roca recibe 50.000 pesos mensuales para la compra de alimentos, y confirmó después que en el futuro habrá controles rigurosos. En este sentido, destacó que las autoridades de la unidad deberán enviar cada día un fax a Viedma con un detalle de los alimentos suministrados y las boletas que justifiquen su compra. (AR)


ROCA (AR).- Confirmar que en la alcaidía de Roca nunca cesaron los vejámenes a los presos terminó de consolidar una hipótesis preocupante para varios funcionarios del Ministerio de Gobierno de Río Negro: la Policía no cumplió ninguna de las órdenes impartidas desde fines del año pasado para acabar con la crisis de la cárcel.

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