“Allen, la vuelta al páramo”

Con rigurosa atención y honda consternación, leí la entrevista que Diego von Sprecher ha efectuado a la socióloga allense Maristella Svampa, “Río Negro” 19/8/2013, pág. 15. Soy allense por nacimiento, neuquina por adopción, más exactamente cutralquense. De familia allense Verdenelli –ferroviarios y chacareros– y padre devenido en petrolero allá por la década de los 40. Por tanto, he vivenciado la etapa floreciente de una YPF que, cuando se privatizó, sólo dejó desolación y angustia. Pero también he vivenciado, y suena en mis oídos el rumor del agua de las acequias, la explosión del verde de las chacras, el florecer de la primavera y las cruentas heladas que los chacareros paliaban como podían en ese valle maravilloso que hoy se siente amenazado. Si hasta he jugado con algún ancestro de Maristella, cuyos familiares menores hoy son amigos de mis también familiares menores, por esas cadenas amorosas que hermanan a los que se dedican al laboreo de la tierra y obtienen de ella los medios de vida, más aún, los medios para pensar en un futuro cierto para las generaciones venideras. Futuro que hoy se siente amenazado por las políticas adoptadas con respecto a la matriz productiva de esa zona, ya de por sí degradada, por lo poco reconocida y asistida, y hoy conmovida por cambios atemorizantes, con proyectos que sólo aparecen como dirigidos a producir modificaciones experimentales –a través de la aplicación de técnicas de fracking–, proponiendo una gesta incierta en desmedro de la que debería ser el apoyo a la segura, sustentable e histórica producción frutícola y con serias amenazas al preciado bien del agua y la reversión de formas de vida que acabarán como aquellas de la YPF que, privatizada, dejó desolación y dolor en tantas vidas. Sólo quiero adherir con toda mi alma regional a las expresiones de Maristella, decir que creo en sus virtudes profesionales, potenciadas porque las envuelve en el amor a su terruño, sabe lo que dice, le duele lo que tiene que decir y sé también que en el fondo quisiera equivocarse. Y abogo porque sea escuchada, porque su gente reaccione, se informe y pelee por lo que siempre constituyó un modo de vivir y de respetar la naturaleza que le dio espacio para afincarse, para formar sus familias y crecer, para hacer del Alto Valle de Río Negro y Neuquén una región que, amamantada por sus ríos y regada con el sudor de sus hombres, agregó al país un espacio que (más allá de intereses no bien explicitados y, hasta me lo permitiría decir como profesional estudiosa, ni siquiera bien comprendidos en sus riesgos y en su compromiso) engrandeció la patria con sus apreciados frutos y supo del orgullo federal. Orgullo hoy agredido y abaratado, víctima de prácticas que los países desarrollados están dejando de lado, porque piensan en la gente más allá del refuerzo de las cajas que primero vacían y después intentan rellenar a todo costo. ¡Adelante, allenses! Las generaciones que nos sucedan, lo agradecerán. Marta Irene Verdenelli de van Gelder Neuquén

Marta Irene Verdenelli de van Gelder Neuquén


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