Análisis: insistir con recetas que ya fracasaron en el mercado de carnes

Con este tipo de intervención, existen menores retornos para quienes producen. Hay una transferencia de recursos desde el sistema hacia el consumidor.

El Gobierno vuelve a su receta tradicional para frenar la inflación: el control de precios.

Años practicándola, décadas de fracasos. 

El circuito siempre es el mismo. Con este tipo de intervención, existen menores retornos para quienes producen. Hay una transferencia de recursos desde el sistema hacia el consumidor. Este menor retorno conforma un escenario que tiene inexorablemente un costo en términos de inversiones, las que tienden a reducirse comprometiendo la capacidad productiva futura de hacienda, faena y por ende la oferta de carne en las góndolas.

Los efectos de la intervención ya los sufrió la ganadería con la administración de Cristina Fernández. En ese entonces el rigor del exsecretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, generó un importante derrumbe del stock en todo el país.

“Los resultados de la política aplicada desde la Secretaría de Comercio Interior, con la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, como brazo ejecutor, están a la vista y se resumen en achicamiento de la producción, menor stock bovino, reducción de las exportaciones, caída de los precios del ganado, el cuero, el cebo y las menudencias, y moderada tendencia alcista en los precios al público”, afirmaba a principios de 2009, Miguel Schiaritti, presidente de Ciccra, entidad que agrupa principalmente a los frigoríficos que abastecen al mercado interno.


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