Beliz enfrentará un juicio oral

Al ex ministro K se lo juzgará por haber revelado secretos de Estado, figura para la cual el Código Penal establece prisión de hasta seis años.

Gustavo Beliz, el hombre que comandó el Ministerio de Justicia hace cinco años, se convertirá en el primero de los ministros que acompañó a Néstor Kirchner en el gobierno que deberá sentarse en el banquillo de los acusados para enfrentar un juicio oral, acusado por violación de secreto de Estado.

Es que el juez federal Sergio Torres rechazó un pedido de sobreseimiento por prescripción y elevó a juicio oral y público la causa en la que el ex ministro de Justicia fue procesado por «violación de secreto» tras haber difundido, a horas de su renuncia, la imagen de Antonio «Jaime» Stiusso, entonces número 3 del organismo de inteligencia nacional, en un programa de televisión.

Ahora, Beliz enfrentará un tribunal oral donde podría terminar condenado a seis años de prisión, según la pena máxima que establece el Código Penal para aquel que «revelare secretos políticos o militares concernientes a la seguridad, a los medios de defensa o a las relaciones exteriores de la Nación».

El ex ministro se había ganado el mote de «zapatitos blancos» cuando en los '90 renunció al Gabinete de Carlos Menem tras denunciar en una entrevista periodística que estaba parado sobre «un nido de víboras».

En 2003, cuando Kirchner asumió el poder, Beliz -quien también fue aliado político del ex ministro de Economía Domingo Cavallo- ocupó el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y llevó consigo un equipo de fiscales, como Norberto Quantín y José María Campagnoli, para que ocuparan puestos claves en su gestión, y que también fueron denunciados por la toma de la comisaría 24 por parte de D'Elía.

El 25 de julio de 2005, a horas de haber sido desplazado del gobierno, Beliz apareció en el estudio del programa «Hora Clave», de Mariano Grondona, para defender su gestión y denunciar que a la SIDE se le habían asignado 100 millones de pesos de fondos a través de una serie de decretos secretos que fueron firmados por Kirchner y su antecesor Duhalde.

En ese marco, Beliz denunció que se estaría gestando «una Gestapo en la SIDE» e imprevistamente sacó una foto para señalar ese rostro como el responsable de manejar la SIDE: era Antonio «Jaime» Stiusso, jefe de Contrainteligencia y hombre clave en la línea jerárquica del organismo. A partir de ese momento, Beliz fue denunciado en la Justicia por violación de secreto de Estado que obliga a mantener en reserva las actividades vinculadas con la seguridad nacional.

Los abogados defensores Oscar Rabinovich y Pablo Slonimski habían planteado la nulidad del pedido fiscal de elevación a juicio y el archivo de la investigación, por entender que la identidad de Stiusso ya era conocida públicamente con anterioridad. Es que para los abogados la autorización del Poder Ejecutivo Nacional para que Stiusso declarase como testigo en la causa por el atentado a la AMIA ya había echado por tierra la obligación de guardar secreto respecto de su persona. Pero la Sala I de la Cámara Federal, formada por los jueces Eduardo Freiler y Eduardo Farah, estimaron que ese permiso puntual del Gobierno «no implicó un levantamiento indiscriminado de allí en más del secreto que caracteriza a la función prestada por el agente de inteligencia». (DyN)


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