“‘Benja’… otra víctima de la violencia escolar”

Por Redacción

El 10 de agosto nos levantamos para emprender las tareas laborales, los chicos a la escuela… y así como todos los días. Pero se transformó en una de las peores pesadillas que nos han tocado vivir. Cerca del mediodía sonó el celular, estando en mi trabajo, y al ir escuchando las palabras que me decían se me helaba el cuerpo… “Benja”, mi pequeño de cinco años, al que un ratito atrás había dejado en el Jardín Nº 28 del barrio Provincias Unidas, dependiente del Consejo Provincial de Educación de la Provincia de Neuquén, como todos los días, había sufrido un accidente… y vaya qué accidente: un compañerito de su sala sacó punta a un lápiz y se lo clavó, literalmente, en su ojo derecho. Y allí comenzó la pesadilla… Ya hacía tiempo que “Benja” venía comentando que el otro pequeño tenía actitudes violentas entre sus compañeros, sobre lo cual en varias oportunidades concurrí a conversar con la maestra del grupo y a la dirección de la escuela para alertar acerca de estas situaciones. Pero fue en vano. Nadie escuchó mi pedido de psicopedagoga, psicóloga, reunión de padres, etc. Mi pequeño deambuló por centros asistenciales con su ojo perforado por un lápiz, hasta que en la desesperación de papás recurrimos al Hospital Castro Rendón, donde lo atendieron con toda la calidez humana que caracteriza al personal de ese nosocomio. Allí comenzó un largo peregrinar, siempre con la esperanza de que “Benja” recuperara su ojito… Viajamos a Buenos Aires, donde después de una serie de operaciones, estudios y esfuerzos “Benja” perdió el ojito. Con el corazón en la mano, el Dr. Fernández Mendy, llorando, nos pidió disculpas por no poder hacer nada más… Aquí viene la reflexión, a la cual llamo a los papás que todos los días salimos a pelear el pan para nuestra familia. ¿Dónde dejamos nuestros niños? ¿Están capacitados las maestras y sus directivos para afrontar casos de violencia entre los alumnos? ¿Por qué nadie atendió nuestros pedidos? ¿Por qué otro niño también se convierte en víctima de la actitud de los mayores? ¿Acaso la mamá del niño que agredió a “Benja” piensa que con decirme “le di una paliza” arregla las cosas? Es estigmatizar a un niño que vaya a saber si logra entender la gravedad de la situación… Es imposible culpar al compañerito. Los adultos y la familia somos los responsables de educarlos y cobijarlos en una familia con valores y sin violencia. Ahora ya comenzamos el otro camino: el de la recuperación, el de agradecimiento, el de reencontrarnos en familia para salir adelante y, por supuesto, la búsqueda de justicia, de responsables… Gracias, infinitas gracias, al personal de Hospital Castro Rendón, al Dr. Aringoli, a directivos del Consejo de Administración de Sosunc, médicos auditores, compañeros de trabajo de Farmacia Universitaria y Sosunc, a la familia y amigos que nos acompañaron en este momento. Sabrina Lencina DNI 34.812.699 Neuquén

Sabrina Lencina, DNI 34.812.699 Neuquén