Cambios e indecisos: las dos incógnitas del aborto

El proyecto será tratado el 29 en el recinto del Senado. Los conteos dan un escenario de paridad y quedan unos pocos indefinidos. Algunos “verdes” pidieron cambios al texto. Cristina y un eventual desempate.





La legalización del aborto, voto a voto. En el Senado se vive hoy el escenario de paridad que se vivió en 2018 en Diputados, que terminó dándole media sanción de forma ajustada, a diferencia de este año con un resultado que fue más holgado. El panorama está muy peleado y podrían definir, justamente, los indefinidos. Entre ellos, se encuentran la neuquina, Lucila Crexell (MN), quien hace dos años se abstuvo, y la rionegrina Silvina García Larraburu (FdT), quien votó en contra. Pero ambas mostraron flexibilidad en las últimas semanas y Larraburu incluso firmó el dictamen a favor pero no anticipó qué hará en el recinto. Mientras, algunos “verdes” plantean modificaciones. Cómo en 2018, no faltan las operaciones, las tensiones dentro de los partidos, las presiones. La atención política este fin de año estará en el Congreso.
El jueves, los senadores emitieron dictamen a favor del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la intención es llevarlo al recinto el próximo martes 29. ¿Cómo está el “poroteo” hoy? A nueve días de la votación, se plantea un escenario con 34 votos en contra y 33 a favor y cuatro indefinidos. Hay un senador que estará obligatoriamente ausente, por licencia: se trata de José Alperovich (FdT), que está acusado de abuso sexual por parte de su sobrina. En agosto, el Senado le extendió la licencia hasta el 31 de diciembre. El tucumano había votado en contra en Diputados en 2018. Casi descartada, por sus graves problemas de salud, la presencia de Carlos Menem, quien hace dos años también votó en contra. Sin el riojano, el conteo provisorio da 33 a 33.
De los cuatro considerados indefinidos, entonces, dos pertenecen a la región. En 2018, la neuquina Lucila Crexell se abstuvo en el Senado argumentando que estaba a favor de despenalizar la práctica para las mujeres, pero que no apoyaba la idea de que el aborto se convirtiera en un derecho. En noviembre, en una entrevista dijo que al principio fue “muy antiaborto” y “después fui transitando, y aprendiendo, y cambiando mi posición”. Y agregó: “Yo también soy una persona flexible. Ya que esté a favor de la despenalización es un indicio”. Este diario intentó sin suerte comunicarse con ella.
La posición de la rionegrina García Larraburu es más compleja: en 2018 mantuvo el misterio hasta el último momento, cuando se la contaba entre los senadores que votarían a favor, y terminó votando en contra. A principio de mes sostuvo que el debate de este año por la legalización del aborto “se da en un contexto muy distinto” al de hace dos años cuando gobernaba Mauricio Macri. El jueves pasado, sorpresivamente, la rionegrina puso su firma al dictamen a favor, pero no hizo declaraciones sobre su posible cambio de postura. “Un comodín de Cristina”, la califica un senador de JxC.
En la oposición consideran que la vicepresidenta y titular de la Cámara alta no quiere verse en la posición de desempatar. En el oficialismo mantienen silencio al respecto, y en el Ejecutivo nadie tampoco asegura que estén los números para aprobar la iniciativa oficial, para no generar falsas expectativas. En 2018, la votación cerró 38 negativos a 31 positivos. En medios parlamentarios circularon en los últimos días rumores de que uno o dos senadores de JxC que están a favor del aborto se abstendrían para “evitar darle el triunfo al oficialismo”. Cerca de una de las senadoras verdes que impulsa la iniciativa en la oposición lo calificaron de “ridículo” y de una “operación burda”.
Los otros dos indefinidos se dividen entre oposición y oficialismo. Uno es Edgardo Kueider (FdT), que se mantiene en estricto silencio. Es una incógnita, pero en el PJ afirman que se inclinaría por la legalización. El jueves votó el dictamen “a favor, pero en disidencia parcial”, y desde el lado “verde” no lo dan por seguro. La otra es la radical Stela Olalla, a quien en el Senado señalan como una mujer cercana a la Iglesia, pero en la UCR dijeron a este diario que se inclina a votar a favor.
La “disidencia parcial” de Kueider es un dato. Durante el debate en comisión senadores como el rionegrino Alberto Weretilneck y el radical Ernesto Martínez plantearon la necesidad de hacer cambios en algunos artículos. No es ilógico pensar hoy en la posibilidad de que se realicen cambios para terminar de inclinar la balanza para el lado de la aprobación. Eso, sin embargo, devolvería el texto a Diputados ya para inicios del año que viene. Final abierto.

Las claves del proyecto

El aborto se permitirá hasta la semana catorce inclusive del proceso gestacional. Fuera de ese plazo sólo se podrá acceder en caso de violación o si estuviere en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante. Se consagra el derecho de acceder a la atención del aborto, y recibir atención postaborto, en los servicios del sistema de salud.
En caso de menores de 13 años, se debe contar con el consentimiento y la asistencia de uno de sus progenitores o representante legal. Los adolescentes de entre 13 y 16, deberá tener un acompañante o “referente afectivo”.
El profesional de salud tiene derecho a ejercer la objeción de conciencia. Los centros de salud privados que no cuenten con profesionales para realizar un aborto por objeción de conciencia deberán disponer la derivación a un lugar donde se realice efectivamente la prestación.


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