Negar la verdad

Claudia Beltramino, DNI 13.214.719
Viedma

Las dos grandes guerras fueron producto de un modelo que se agotó y su costo en vidas es a todas luces irreparable.

Durante la segunda gran guerra, el nazismo utilizó a los judíos como chivo expiatorio y la humanidad, por los tiempos, no podrá desprenderse del oprobio del Holocausto -la Shoá-.

Es imprescindible que cada generación tenga presente las imágenes del horror que, además del horror en si mismo, nos desagradaron a todos en nuestra condición humana. Y no hay espacio para tibiezas en esta definición. Es una opción ética que nos convierte en personas. O en menos que animales. Elegimos.

En estas horas complejas, corren rumores en relación al 24 de marzo próximo, fecha en que los argentinos nos llamamos a la reflexión para condenar los horrores de los crímenes de la Dictadura que en esos días de 1976 se impuso sobre los argentinos.

Sin lugar a dudas el kirchnerismo, usufructuando de la fina sensibilidad de los argentinos, de su cuerpo golpeado y su alma dolida por los horrores que nadie pudo negar luego de que se ventilaran durante el Juicio a las Juntas, secuestros, torturas, robo de bebés, personas arrojadas desde aviones, violaciones, picanas, digo, afirmo, el kirchnerismo subalternizó el gravísimo tema de los DDHH y lo hizo con un criterio utilitario. Y le fue muy bien con eso.

No obstante, y sin que se nos escape el uso y abuso del kirchnerismo sobre la cuestión, negar que en el año 76 hubo un golpe de Estado, que a fuerza de balas y torturas se impuso un gobierno ilegítimo, que ese gobierno secuestró, torturó y desapareció a una persona, a 7 mil o a 30 mil, da igual, no solo es estúpido, es inmoral.

No es el camino la negación, nunca. Y el camino de la verdad, aún la verdad que se debate en sus alcances, es el único camino posible.

El gobierno de Milei se equivoca si niega nuestro Holocausto, que si existió y que si condenó personas a la desaparición o como dijera Videla: “Le diré que frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No está muerto ni vivo…está desaparecido”

El negacionismo es un ejercicio de ignorancia, una ofensa a la inteligencia pero sobre todo, una elección moral.

El kirchnerismo denigró nuestra Shoá, apelando a un criterio utilitario. Abusó para beneficiarse. No solo lo hizo en términos de simpatías. Lo hizo con dinero. Un dinero que se tradujo en fidelidad. Y votos.

No obstante está denigración del kirchnerismo que se apropió de la cuestión y la subutilizó consagrando la víscera mas sensible, el bolsillo, lo que se tradujo en indemnizaciones, cargos jerárquicos, becas, cátedras y un sin fin de ofertas con gratificaciones económicas de la infinita red kirchnerista, un eventual negacionismo del gobierno actual es no solo una involución sino una inmoralidad.

El único criterio para juzgar el mecanismo de opresión que utilizó Hitler, es el criterio moral. Lo mismo ocurre con la dictadura que se impuso en Argentina en 1976.

Lo mismo ocurrirá con Milei si elige la opción negacionista. No habrá logro económico que haga posible que se acepte el negacionismo.


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