Chechenos matan a una mujer y cuatro lograron huir
No negociarán sus demandas de independencia . Los rebeldes no aceptan alimento para sus rehenes.
Para las otras 700 personas -según datos del servicio secreto- transformadas en blancos humanos y prisioneros del comando checheno la angustia continúa entre la platea y el escenario del teatro, ubicados en el segundo piso, convertido en un arsenal repleto de explosivos.
Si el presidente Vladimir Putin, quien ayer recibió gran respaldo internacional, no acepta el ultimátum para retirar las tropas federales de Chechenia, el comando está preparado para el «martirio». Y, como consecuencia, un baño de sangre que amenaza a los rehenes.
Luego de haber liberado a tres niños, una mujer y a un británico enfermo, los 50 secuestradores liderados por el joven guerrillero Movsar Barayev dijeron «basta». «No liberaremos a nadie más», le dijo uno de los secuestradores al diputado ruso Iosif Kobzon, uno de los negociadores que mantuvo reuniones con los guerrilleros, aunque sin grandes resultados. Los guerrilleros dijeron que su consigna es «victoria o paraíso».
Uno de sus líderes afirmó que mataría cada hora a diez personas en el caso de que no se cumplan las condiciones.
Anoche se permitió el ingreso a la sala del teatro a varios reporteros de la televisión rusa y a un médico, con remedios para los casi 30 niños que se encuentran entre los rehenes.
Médicos en la capital rusa habían manifestado previamente que los rehenes necesitan con urgencia comida y alimentos. Desde que comenzó el secuestro han ingerido únicamente agua y chocolate, señalaron.
Hasta ahora, todos los pedidos de los funcionarios de permitir el ingreso de comida para los rehenes fueron rechazados por rebeldes . Los secuestradores declararon que si ellos debían pasar hambre también lo harían sus presos. Además, se separaron a los rehenes por nacionalidad y sexo. Hombres y mujeres fueron encerrados en salas distintas, mientras que los extranjeros se dividieron de los rusos.
Mediante la separación se presume que los secuestradores quieren mejorar el control de sus rehenes y evitar un posible ataque al edificio.
«La amenaza de una tragedia es real», advirtió María Shkolnikova, cardióloga, el único rehén autorizado a comunicarse con el exterior mediante un teléfono celular. Durante toda la jornada Shkolnikova habló con todas las radios disponibles para pedir a Putin no dar la orden de ataque y conceder la independencia de Chechenia, si es necesario para evitar un baño de sangre.
El presidente ruso prometió que la integridad de los rehenes será una «prioridad». Entre los rehenes, aterrorizados por las amenazas de fusilamiento hechas por el comandante Barayev y por las consecuencias de un eventual asalto de fuerzas gubernamentales, fue preparado un comunicado dirigido al Kremlin.
Pero la única oferta que el Kremlin considera posible en lo inmediato es la concesión de un salvoconducto a los guerrilleros a cambio de un retiro. Pero no tuvo eco en el comando cuyos miembros anunciaron que están listos para ser «mártires» y que llegaron a Moscú «no para vivir, sino para morir».
En torno del teatro continuaron ayer centenares de policías, agentes de fuerzas especiales y del servicio secreto.Las previsiones son una incógnita.
Ayer se conoció la primera víctima fatal del asalto al teatro Dubrovka. Una joven de 20 años fue asesinada con disparos en el pecho cuando intentaba escapar. Más afortunadas que ella fueron cuatro adolescentes que lograron escapar, pero se trata de casos aislados
Entre los 700 rehenes hay 75 extranjeros: la promesa de liberarlos ayer no se cumplió Los niños fueron liberados, pero no todos, sino los menores de 12 años, porque los guerrilleros consideran a los demás «hombres». (ANSA/DPA)
«Vinimos a Moscú a morir», aseguran
«Estamos dispuestos a morir, no aceptaremos compromiso alguno, nuestras condiciones son la retirada de las tropas rusas de Chechenia», dijeron los rebeldes chechenos atrincherados en el teatro Dubrovka a dos periodistas de que lograron entrar ayer en el edificio, a pesar del fuerte cerco de las fuerzas de seguridad rusas.
Poco antes, la televisión árabe Al-Jazeera divulgó ayer videos de rebeldes chechenos diciendo que estaban listos para morir por la independencia de su patria y tomar las vidas de los rehenes «infieles» tomados en el teatro de Moscú. «No hace ninguna diferencia para nosotros donde morimos, y elegimos morir aquí en Moscú, y nos llevaremos con nosotros las almas de los infieles», dijeron.
Los periodistas de ANSA que ayer lograron superar los controles y hablar con los separatistas chechenos, vieron los explosivos adosados a las cinturas de tres mujeres musulmanas. La entrevista se logró tras superar tres barreras de policías e ingresar al foyer del edificio, donde vidrios rotos, sillas dadas vueltas y cartuchos de balas testimonian parte del terror del asalto del miércoles.
«Somos periodistas italianos, ¿podemos subir?», gritaronlos reporteros en ruso, a lo cual una voz respondió en la misma lengua: «Suban». Unos de ellos, joven y nervioso ordenó: «Arrojen los cigarrillos».
Luego apareció otro hombre con su rostro descubierto, pantalones de camuflaje y una remera negra, que empuñaba una pistola de grueso calibre. «Estamos acá para morir, o ganamos o vamos al paraíso «, aseguró, tras lo cual se fue y regresó junto a tres mujeres con largas túnicas negras. Las mujeres, a las que sólo se les veían los ojos, se abrieron el largo tapado sobre el vestido y mostraron un cinturón negro lleno de explosivos. «Estamos listos para hacer saltar todo por el aire», respondió el acompañante .
– ¿Sus maridos murieron en la guerra?, preguntaron los periodistas, a lo cual el hombre dijo: «Ninguna pregunta a ellas «.
«No, no es posible, y ahora vayan con Dios», dijo el rebelde al pedido de hablar con un rehén, señalando con la pistola la escalera.
Putin acusó al terrorismo internacional y logra apoyo
El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo suponer que una organización terrorista extranjera se encuentra detrás del secuestro. El acto fue «planeado en centros terroristas internacionales», afirmó. En un mensaje televisivo pidió a los servicios especiales «preparar la liberación de los rehenes garantizándoles la máxima seguridad».
El jefe de Estado canceló la reunión que tenía prevista para el próximo fin de semana en México con el presidente de EE.UU, George W. Bush, quien ayer ofreció todo su apoyo al gobierno en Moscú. El secuestro fue condenado también enérgicamente por los líder Putin se entrevistó en forma telefónica con Bush y con el canciller alemán Gerhard Schroeder, que le manifestaron su solidaridad, al igual que otros responsables extranjeros.
Líderes de Gran Bretaña, Italia, Francia, Alemania, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el Consejo de Seguridad de la ONU, aprobó en forma unánime el borrador de una resolución de condena presentado por el gobierno de Rusia.
El comando rebelde parece haberse inspirado en la operación chechena llevada a cabo en la ciudad de Budennovsk (Cáucaso ruso) en junio de 1995, onde una sangrienta toma de rehenes había conducido a Moscú a acordar un alto el fuego con los independentistas.Pero una concesión de este tipo por parte del Kremlin parece improbable hoy. Putin siempre rechazó cualquier diálogo con los independentistas .