Cómo hacer un horno a leña en el patio de casa: paso a paso más video

Empieza el tiempo de cocinar afuera. Esta nota te va a entusiasmar a hacer tu primer horno a leña.




Por Andrés Stefani, andres@rionegro.com.ar

La magia del fuego nos conmueve: su danza ondulante, la resonancia aguda de las chispas y su particular brillo, nos invita a encender una llama y a disfrutar de ese momento. 

El horno a leña guarda mucho de esa magia del fuego. Pero lo mejor es que permite que la disfrutemos en el encuentro de la familia o los amigos, a través de la comida.  

Lo atractivo del fuego y el placer de cocinar, todo reunido en un único elemento de origen ancestral: el horno a leña.

Los hay de muchos tamaños, formas y materiales. Siempre hay un buen modelo que se adapte a tu casa, tus gustos y tus necesidades.

Se trata de un elemento versátil al momento de cocinar. Hay quiénes se animan a montar uno en la cocina de la casa. De hecho, se ha incrementado la demanda de su instalación en espacios residenciales.

La elección del diseño del horno varía en función de su uso y los gustos. Se puede camuflar armónicamente con la arquitectura de una vivienda o puede convertirse en un ícono visual de un espacio como un quincho o una galería. La decisión es tuya, el horno se adapta.

Este es el primer horno que he hecho. Aquí lo estaba por terminar. Pero veamos el listado de fotos, por orden. Esta es la invitación.

Su fabricación

Con ánimo de disfrutar de sus bondades a la hora de cocinar, me aventuré a la fabricación de un horno a leña para el patio de mi casa, principalmente porque me gusta estar al aire libre. Y con esa decisión, llegaron las primeras dudas: ¿conviene montarlo sobre una estructura de hierro, madera?, ¿le pongo ruedas para moverlo?; ¿lo hago cuadrado, redondo?.

Ganó la opción tradicional. Lo quería redondo, con forma de semi-esfera, tal como se ven en los patios de las chacras del valle. Además quería que sea de barro.

El armado de la base del horno.

Como sucede con los grandes edificios, se comienza con una buena base. Para ello, opté por demarcar la superficie de esa estructura y volcar hormigón armado. A partir de allí, fue pegar ladrillos hasta llegar a la altura más cómoda para mi estatura y preparar el encofrado para hacer la base que soporte al horno en su altura final. Para eso fue necesario hacer un encofrado -que luego rellenaría con hormigón- en el perímetro de la base, y reforcé con una malla de hierro acerado para darle estructura y fuerza para sostener al horno.

Pegando los primeros ladrillos.

Por fin llegó lo más entretenido: construir la cúpula. Para hacerlo marqué el centro exacto de la base y puse un clavo. Con un hilo de la medida del radio de la circunferencia -en mi caso fueron 80 centímetros porque mi horno tiene un diámetro total de 160 centímetros-, marqué un círculo y me dio la referencia exacta para montar la primera línea de ladrillos. Usé ladrillos comunes de segunda calidad que tenía en casa. 

La primera hilera de la ladrillos.

El mortero para pegar los ladrillos es importante. Lo mejor es utilizar tierra -común, la que hay en tu patio- en vez de cemento o morteros industriales. Yo preparé mi mezcla con esta proporción: 3 partes de tierra; 1 parte de arena; 1 parte de materia orgánica -bosta de caballo o recorte de césped- 1/2 parte de sal. Además lo dejé fermentar por 15 días, siempre atento a que conserve la humedad necesaria.

Como errar es parte de mi naturaleza, agregué cemento y cal a esa mezcla, pero la verdad es fue innecesario. Con el barro es suficiente.

Avanzan las hileras y se va formando la cúpula.

La cúpula la fui formando manteniendo la referencia de la distancia que me dio el hilo. Cada hilera de ladrillos la fui colocando un poquito más adentro, siempre guiándome por la distancia del radio de la circunferencia. La esfera se fue formando de a poco hasta finalizar con el último ladrillo en forma de cuña que cerró por completo la parte superior del horno. Obviamente, entre hilera e hilera de ladrillo y mortero, instalé la chimenea y la puerta.

Con la esfera armada, solo me restaba revocar la parte exterior y sumar una capa más de aislamiento térmico. Lo hice con el mismo mortero con el que pegué los ladrillos, barro fermentado. 

Ualá, mi horno a leña estaba listo. Cientos de horas de risas, vinos y empanadas transcurrieron al rededor de esa cúpula ardiente de barro.  

La instalación de la puerta.

El curado del horno

Una vez construido el horno, hay que esperar a que el barro o mortero seque completamente.

Una vez seco, hay que hacer un fuego no muy intenso. El interior del horno no debe pasar los 100 -130 grados centígrados durante 1 hora. Al día siguiente, se repite el proceso. Al tercer día hay que hacer un fuego muy intenso con mucha llama. El horno debería llegar a los 500 grados, aproximadamente. ¡Listo!, ya está preparado para el pernil de cerdo, el corderito o las pizzas.

Si llueve y tu horno está a la intemperie lo recomendable es repetir este proceso antes de usarlo nuevamente.

A tener en cuenta

-El lugar de emplazamiento del horno a leña es importante. Hay que tener en cuenta que sea un espacio con superficies de apoyo para las bandejas calientes y que cuente con lugar de guardado para las herramientas como braceros, palas y leña.

-El tamaño importa: mientras más grande sea, más leña consumirá. Para una familia de 4-5 personas, con un horno de 120 centímetros de diámetros es más que suficiente, incluso cuando vienen visitas a comer.

-Lo ideal es fabricar o comprar algún sistema de regulación del tiraje. Eso funcionará como las perillas de una hornalla y permitirá ajustar la temperatura.

-Tradicionalmente no se utiliza material refractario en la base del horno, pero es muy útil para mantener la temperatura por más tiempo.

-Se puede optar por poner o no un sistema de apertura. Hay hornos abiertos sin puerta a los que se les construye un ‘túnel’ más amplio para evitar la pérdida de calor.

-El tamaño de la puerta también es importante. Hay que planificar qué tipo de comidas se van a preparar e instalar una en función de tus necesidades.

El armado de la cúpula desde adentro del horno.

Producción: Horacio Lara, hlara@rionegro.com.ar

El armado de la cúpula. Si parece difícil les aseguro que no lo es. Hay que intentarlo.
El curado del horno.
El horno tirando magia.

No hay finde que no lo use al horno: para hacer pan, pizzas, carne con verduras...

Si vos ya hiciste uno, contanos tu experiencia. A hlara@rionegro.com.ar


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