Contradicciones en La Habana

Análisis

La presidenta Cristina Fernández llegó ayer a la mañana a La Habana, donde fue recibida por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y luego se reunió a almorzar con los líderes del régimen, los hermanos Fidel y Raúl Castro. Antes de participar del encuentro con los hermanos Castro, la presidenta no pudo confirmar si vería a Chávez y se limitó a anunciar: “me reuniré con los familiares de mi compañero y amigo Hugo Chávez, quien ayudó tanto a la Argentina cuando más lo necesitaba”. Por su parte, el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció desde Caracas que emprendía un nuevo viaje a La Habana, al tiempo que aseguraba que Chávez “está trabajando y en cuenta” de todos los planes del gobierno. Sin embargo, lo único cierto es que la carta por la que se informó a la Asamblea Nacional de Venezuela que Chávez no podría asistir a la ceremonia de juramento el pasado día 10, no llevaba la firma del mandatario venezolano sino la de Maduro. Un índice elocuente de que el estado de salud de Chávez es de tal gravedad que ni siquiera pudo firmar un documento tan importante. Lo que cabe inferir del cruce de ambos datos es que la presencia de Cristina Fernández debe resultar bastante inoportuna para el régimen venezolano, puesto que si no se produce el encuentro entre ambos mandatarios, será difícil sostener que Chávez está trabajando y en conocimiento de todos los planes de gobierno.


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