“De envases cuerpos presencias líquidas”
Se puede ver los viernes en El Arrimadero, a las 22.
NEUQUÉN (AN).- “De envases cuerpos presencias líquidas” está a punto de culminar su temporada en el teatro El Arrimadero y el balance, según su protagonista Mauricio Jorquera es “superpositivo”. “Es una obra de danza, de teatro y de video. Es una creación mía con textos propios que hablan de la soledad, del poder, del amor, de las conspiraciones y es una obra conceptual porque no tiene un dramaturgia lineal, no cuenta un cuentito”, contó Jorquera a “Río Negro”. La obra interpretada por el propio Jorquera, dirigida por Pablo Otazú, iluminada por Fernando Hernández y con el sonido de Bernardo Martínez Sero, es un unipersonal que fue generado a partir de la investigación e improvisación del movimiento y que busca un cruce entre el cuerpo y la palabra, la actuación y la danza. Teatro en movimiento “Tenía ganas de hacer algo entre el teatro, unos textos que tenía y cuestiones de movimiento. Entonces empece a cruzar estos lenguajes y a partir de ahí le sumamos lo audiovisual que vendría a ser como un soporte, porque estoy solo en escena, entonces eso le da como otro soporte a poder jugar con más recursos y ni hablar que el audio. Uno de los ejes de la obra está en el audio, trabajo con muchas voces en off y registros sonoros que de alguna manera son el concepto, también, de la obra”, narró Jorquera sobre cómo surgió la idea de conjugar lenguajes en una única pieza. En este sentido, los recursos sonoros y audiovisuales le permiten a Jorquera, por ejemplo, interactuar con él mismo. “Bailo conmigo en la pantalla. Con personajes como yo, igual vestidos, a la misma altura pero que son como muchos yo”, ejemplificó. “Se trata de, un poco, componer sobre temas que a mi me interesan como artista y poder tener esta herramienta que es el teatro y la danza, para hablar de lo que yo pienso del sistema, de la vida, de las personas, de lo humano. En ese sentido, estoy muy contento de hacer una obra que parta de textos propios, y no tomar solamente textos de otros para después representarlos, sino también crear una ficción a partir de temas que a mi me interesaban tocar”, resumió el autor, interprete y alma de la producción. Quienes aún no la vieron tienen la oportunidad de hacerlo hasta fin de mes. Las funciones son los viernes, a las 22, en el teatro El Arrimadero (Misiones 234). Las entradas cuestan 50 pesos.
El uniper-sonal de Mauricio Jorquera mezcla lenguajes: danza, tea-tro, video y sonido son uno solo.
NEUQUÉN (AN).- “De envases cuerpos presencias líquidas” está a punto de culminar su temporada en el teatro El Arrimadero y el balance, según su protagonista Mauricio Jorquera es “superpositivo”. “Es una obra de danza, de teatro y de video. Es una creación mía con textos propios que hablan de la soledad, del poder, del amor, de las conspiraciones y es una obra conceptual porque no tiene un dramaturgia lineal, no cuenta un cuentito”, contó Jorquera a “Río Negro”. La obra interpretada por el propio Jorquera, dirigida por Pablo Otazú, iluminada por Fernando Hernández y con el sonido de Bernardo Martínez Sero, es un unipersonal que fue generado a partir de la investigación e improvisación del movimiento y que busca un cruce entre el cuerpo y la palabra, la actuación y la danza. Teatro en movimiento “Tenía ganas de hacer algo entre el teatro, unos textos que tenía y cuestiones de movimiento. Entonces empece a cruzar estos lenguajes y a partir de ahí le sumamos lo audiovisual que vendría a ser como un soporte, porque estoy solo en escena, entonces eso le da como otro soporte a poder jugar con más recursos y ni hablar que el audio. Uno de los ejes de la obra está en el audio, trabajo con muchas voces en off y registros sonoros que de alguna manera son el concepto, también, de la obra”, narró Jorquera sobre cómo surgió la idea de conjugar lenguajes en una única pieza. En este sentido, los recursos sonoros y audiovisuales le permiten a Jorquera, por ejemplo, interactuar con él mismo. “Bailo conmigo en la pantalla. Con personajes como yo, igual vestidos, a la misma altura pero que son como muchos yo”, ejemplificó. “Se trata de, un poco, componer sobre temas que a mi me interesan como artista y poder tener esta herramienta que es el teatro y la danza, para hablar de lo que yo pienso del sistema, de la vida, de las personas, de lo humano. En ese sentido, estoy muy contento de hacer una obra que parta de textos propios, y no tomar solamente textos de otros para después representarlos, sino también crear una ficción a partir de temas que a mi me interesaban tocar”, resumió el autor, interprete y alma de la producción. Quienes aún no la vieron tienen la oportunidad de hacerlo hasta fin de mes. Las funciones son los viernes, a las 22, en el teatro El Arrimadero (Misiones 234). Las entradas cuestan 50 pesos.
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