El argentino Rafael Grossi quedó entre los favoritos para ocupar la Secretaría General de la ONU
El director general de la OIEA quedó en el tercer lugar durante la segunda ronda de encuestas informales del Consejo de Seguridad para suceder a António Guterres al frente del máximo organismo internacional.
El argentino Rafael Grossi avanzó en la votación para dirigir la ONU.
El diplomático argentino Rafael Grossi volvió a ubicarse entre los aspirantes con mayor respaldo en la carrera por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Durante la segunda votación de carácter informal realizada en la sede central en Nueva York por los miembros del Consejo de Seguridad, Grossi se consolidó en la tercera posición.
La ronda de sondeo reservada busca medir el grado de consenso hacia los postulantes antes de la elección formal para definir quién conducirá la ONU a partir de 2027, cuando venza el mandato del portugués António Guterres.
Grossi, actual director general de la Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sumó adhesiones clave en esta nueva instancia y forma parte del trío de favoritos junto a la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett.
El proceso dentro del Consejo de Seguridad consta de diversas pruebas de votación donde los integrantes votan si «alientan», «desalientan» o «no opinan» sobre cada uno de los candidatos presentados por los distintos países. Las instancias continuarán a lo largo de los próximos meses antes de que el máximo órgano de seguridad emita una recomendación definitiva ante la Asamblea General.
La carrera cuenta actualmente con ocho aspirantes: cinco mujeres y tres hombres, con una fuerte presencia latinoamericana. También participan la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la exfuncionaria ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, el ugandés Olara Otunnu y el expresidente senegalés Macky Sall.
La próxima instancia será especialmente relevante. A mediados de septiembre, los cinco miembros permanentes utilizarán una papeleta de otro color para expresar sus posiciones. Un rechazo de cualquiera de ellos equivale, en la práctica, a un veto y puede dejar fuera de la competencia a un candidato.
Para obtener la recomendación del Consejo de Seguridad, un postulante necesita al menos nueve votos y no puede recibir el veto de ninguno de los cinco permanentes. Una vez definido el candidato, su nombre será elevado a la Asamblea General de la ONU, que deberá aprobar formalmente el nombramiento.
El proceso se desarrolla en un contexto particularmente complejo para Naciones Unidas, marcado por las divisiones entre las grandes potencias, el debilitamiento del multilateralismo y las dificultades financieras que atraviesa la organización. En ese escenario, también crece la presión para que, por primera vez en los 80 años de historia de la ONU, una mujer ocupe la Secretaría General y para que el cargo recaiga en una figura de América Latina y el Caribe.
El actual secretario general, el portugués António Guterres, finalizará su segundo mandato de cinco años el 31 de diciembre de 2026. A partir del año próximo, el organismo deberá tener un nuevo jefe, en una elección que todavía aparece abierta y con varios candidatos con posibilidades de llegar a la etapa final.
El diplomático argentino Rafael Grossi volvió a ubicarse entre los aspirantes con mayor respaldo en la carrera por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Durante la segunda votación de carácter informal realizada en la sede central en Nueva York por los miembros del Consejo de Seguridad, Grossi se consolidó en la tercera posición.
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