Derechos propios y ajenos

Los medios, y la tevé en particular, saben que las historias con sexo venden más que otras. Saben que cuando el morbo entra en la caja, deslumbra y atrapa. En ese sentido, el caso Dalmasso no es la única muestra de un comportamiento salvaje.

Cuatro Cabezas la productora de Mario Pergolini y Diego Guebel emitió la semana anterior una cámara oculta a Facundo Macarrón. Algo que el propio Pergolini no permitiría ni de lejos con sus hijos. De hecho, cada verano, mientras pasa sus vacaciones en la costa, se pelea con los fotógrafos que quieren retratar a sus hijos. Evidentemente, los derechos que se defienden como propios tienen otro peso cuando de negocios propios también se trata.

Tampoco fue la primera vez que Cuatro Cabezas utilizaba mal una cámara oculta. Ya lo había hecho con el comentado caso Ferriols, el del cirujano que estaba casado con la vedette Beatriz Salomón y que mantenía relaciones sexuales con travestis a cambio de alguna cirugía. El hecho más allá de la cuestionable actitud ética del médica sólo importó porque tenía nombres famosos en la cartelera. Y desató la renuncia del conductor de «Puntodoc», Daniel Tognetti, en desacuerdo con el material.

Esta semana, el cirujano y Cuatro Cabezas llegaron a un acuerdo por el cual no habrá juicios de ninguna de las dos partes. Ferriols aceptó los términos del acuerdo que la productora propuso: una compensación económica que recibirá en cuotas.


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