El amor y sus tropiezos hechos canción

Entrevista a Claribel Medina, que este domingo se presenta en Cipolletti a las 21:30 con el espectáculo “Las gardenias”, junto con un grupo de mujeres músicas.



Claribel Medina junto con las músicas que la acompañan en el show que ofrecerán en Meet.

Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com

Este domingo, a las 21:30, Claribel Medina, subirá al escenario del Espacio Live-Meet de Cipolletti con “Las gardenias”, un espectáculo musical en clave de desarraigo. La compañía femenina de Maribel está integrada por Mariana Acosta en piano, acordeón y arreglos; Luciana Bianucci, saxo, violín, flauta traversa, arreglos; la percusionista Natalia Galik en percusión y congas; Cecilia Gardós Carro en contrabajo; todas en voces. El repertorio incluye, entre otros, “Dos gardenias”, “Algo contigo”, “Poquita fe”, “Qué te pedí”, “Vuelvo al sur”, “Lo mismo que a usted”, “Lágrimas negras”, “Obsesión”, y melodías de Astor Piazzola, Rubén Blades, Ismael Rivera, La Lupe, Chico Novarro. Claribel Medina Santos charló con “Río Negro” en la tranquilidad de su casa de Palermo. “En el proceso creativo (de “Las gardenias”) se me vinieron miles de ideas a la cabeza, como si abriera la ducha de agua fría y empezaran a bajar imágenes, imágenes, imágenes… Había canciones que eran parte de mi corazón y de mi historia, que obligatoriamente debían estar. Dos, específicamente: “Las caras lindas”, escrita por Tite Curet Alonso, gran salsero y maestro de la composición puertorriqueña, compañero –ya de grande– de mi padre, porque los dos eran carteros; y “Papá Dios” (del santamarteño Carlos Vives) relacionada con un acto de fe y de amor, que me parecía importante reivindicar en este momento del mundo, no sólo de Argentina, en el que estamos todos acelerados y hay una juventud maravillosa surgiendo y cuestionando hacia dónde vamos. Algunos tienen respuestas, otros, no… Los dos temas están. Luego de ese proceso de preguntas, de borbotones, empezó el lápiz fino… Decir por qué tal canción, qué yo quiero contar, cuál es la historia? Quiero narrar lo que significa vivir veintidós años fuera de mi país de origen y veintidós acá, justo la mitad de mi vida. Parte de mi historia pertenece a Puerto Rico, parte a Argentina. –Indisolublemente. –No hay mejor palabra… Y cómo unía ambas y que se entendiera ese sentimiento de amar dos patrias de igual manera. Contar cosas que nunca relaté relacionadas con mi raza. Bueno, el espectáculo tiene muchísimo humor porque cuento lo despistada, lo colgada que soy, las cosas que me he olvidado, cuando me subí a un auto que no era mío, historias de mi padre y mi madre, de parejas, de familia y amigos. Hasta el granizo del 2007, que picoteó tremendamente todos los techos de mi casa. En ese momento estaba en crisis… Fue un drama. Visto a la distancia, ya lo puedo tomar con gracia. El público se siente identificado en muchas cosas. Hablamos del amor puro, de lo que significa apostar a la vida, a las relaciones, vencer las dificultades. –Viendo el salto que pegaste a los veintidós, lo que acá viviste, lo que dejaste en tu tierra natal, es un relato en primera persona de una enorme valentía. Muy pocos se arriesgan a semejante paso, muy pocos lo sostienen una vez que lo dan, y a través de tanto tiempo… –Fue muy fuerte animarme a confesar ciertas cosas, pero el actor tiene la posibilidad de hacerlo con humor. Hay asuntos, salvando las distancias de situaciones gravísimas, comunes a todos. Apostar a una relación, perder la fe, volverse a enamorar, confundir amor con pasión, la traición, la mentira, guardarle un secreto a un amigo. –La añoranza. –La nostalgia, la tristeza, el primer disco que escuché cuando me mudé de un país a otro y estaba sola en casa y ya no era Puerto Rico, mi esposo fuera de mi casa. Todo tiene un por qué y en la síntesis de todo esto van quedando cosas en el camino… Tuve que ser muy selectiva porque todo no se puede contar. Fue difícil, pero no tanto como al principio porque aquello que sobraba lo reconocía cuando lo estaba relatando.


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