El doble crimen de Centenario fue por una moto

Lo dijo la madre de uno de los asesinados. La ambulancia tardó y el joven se murió en sus brazos.

Los agresores dispararon al menos seis veces con calibre 38.

Oscar Livera

CENTENARIO (ACE).- Los familiares de Diego Ortiz (19) y Walter Rosales (20), asesinados el domingo por la tarde en esta localidad, aseguraron ayer que una moto nueva fue el motivo del doble homicidio.

Hasta ayer había un demorado, en tanto las pesquisas iban en busca de un segundo autor o cómplice.

Según los vecinos del barrio Elunei, fueron dos los homicidas que actuaron a sangre fría y les dispararon a mansalva en la cabeza a ambos jóvenes, en la vereda de su casa ubicada en José Martí casi esquina Canadá.

La comisaría Quinta era ayer un ir y venir de testigos desde la mañana, ya que la policía llevaba a cabo las entrevistas con los vecinos de la cuadra que vieron la agresión.

Los policías allanaron una vivienda en las inmediaciones de Salvador y Los Aztecas, a unas 10 cuadras del lugar del hecho, y según explicó el comisario de Delitos, Daniel Poblet, “se recabaron elementos que tienen relación con la causa”, aunque el arma todavía no fue hallada.

El jefe policial confirmó que las vainas servidas que se encontraron en el lugar son calibre 38. “Tenemos un mayor de edad pero no podemos adelantar más”, dijo.

La madre de Diego Ortiz, Susana Sura, explicó que la tarde del domingo su hijo y un amigo habían regresado de la zona de las parcelas, donde estaban trabajando, y “se fueron a fumar un pucho en la vereda” cuando pasaron los agresores. “Alta moto”, le dijo uno de ellos -aseguró la mujer- a Rosales, que tenía en el lugar una moto recién comprada, e insistieron en que se la querían llevar. “Iban pasando y le dicen: alta moto, queremos la moto. Lo patearon, mi hijo iba a salir corriendo y le pegaron un tiro de atrás”, dijo la madre de Ortiz.

Hubo varios disparos en la vereda, y por información extraoficial, se señaló que al menos seis vainas servidas colectó la policía esa tarde-noche.

Según los dichos de los vecinos, Rosales tenia un disparo en la zona del cuello, otro que le había interesado un pulmón y otro disparo en la cabeza; mientras que Ortiz habría recibido los balazos en la parte de atrás de la cabeza.

Sura estaba indignada porque una vez que la ambulancia se retiró con Rosales, “tardó 55 minutos en venir otra, y mi hijo no aguantó, y se me fue. Yo quería armarle un cuello ortopédico con unos cartones, y se le iba el color de la cara, y los milicos no hacían nada, y el pulso se le debilitó y no aguantó nomas”. Su hijo se le murió en los brazos.


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