El gobierno hizo silencio

Redacción

Por Redacción

Por orden del presidente Kirchner, los habituales voceros gubernamentales mantuvieron un prudente silencio frente a la convocatoria del padre de Axel Blumberg, el joven secuestrado y asesinado en marzo pasado, aunque fuera de micrófono buscaban relativizar el impacto del acto.

Mientras continúa con su estrategia de evitar enfrentamientos con piqueteros y el empresario Juan Carlos Blumberg, el Gobierno montó ayer un fuerte operativo policial para custodiar la Casa Rosada frente a las protestas en la Plaza de Mayo.

La Casa de Gobierno amaneció custodiada por un amplio dispositivo policial, que incluyó el vallado de todo su perímetro y hasta el cierre de las entradas por donde habitualmente ingresa el personal que trabaja en la sede de la administración central.

El portón de la explanada, por donde entran el presidente Néstor Kirchner y los funcionarios de primera línea, permaneció cerrado mientras el jefe de Estado estuvo de viaje a la provincia de Corrientes.

En el interior de la sede gubernamental, varios granaderos vestidos de fajina y con fusiles FAL custodiaron oficinas, pasillos y escaleras de accesos y no faltaron empleados que recordaron que una escenografía similar se vivió en las sangrientas jornadas de diciembre del 2001.

Si bien el Gobierno ratificó su política de no represión policial, decidió tomar las máximas precauciones para evitar ser sorprendidos nuevamente con el ingreso intempestivo de protestantes a la Casa Rosada, como ocurrió la semana pasada con ex combatientes de la Guerra de Malvinas.

El jefe de Estado regresó a su despacho de la Casa Rosada alrededor de las 18, una hora antes de que comenzara la manifestación encabezada por Blumberg frente al Congreso para reclamar mayores medidas de seguridad por parte del Estado. (DyN)

Nota asociada: Más de 100.000 personas reclamaron seguridad frente al Congreso  

Nota asociada: Más de 100.000 personas reclamaron seguridad frente al Congreso  


Por orden del presidente Kirchner, los habituales voceros gubernamentales mantuvieron un prudente silencio frente a la convocatoria del padre de Axel Blumberg, el joven secuestrado y asesinado en marzo pasado, aunque fuera de micrófono buscaban relativizar el impacto del acto.

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