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El mercado de juguetes en la Argentina oscilaría entre u$s 300 y 350 millones

La reestructuración y el crecimiento desde el 2002 permitieron ampliar las fábricas, recambiar y modernizar las maquinarias y realizar nuevas matrices y moldes que facilitaron y mejoraron las presentaciones.



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INDUSTRIA ARGENTINA

Los juguetes tuvieron una evolución importante en el mundo en las últimas dos décadas, no sólo por la incorporación de tecnología sino porque cambiaron los procesos de producción y mejoró mucho la calidad. Lego resurgió casi de su extinción y se convirtió en la marca más poderosa del mundo, sobre todo con sus ladrillos plásticos al desplazar a Mattel. Los ingresos de Lego equivalían a 2.030 millones de dólares en el primer semestre del año, un 11% más que un año antes, frente a 2.010 millones de Mattel en idéntico período, que a su vez redujo sus transacciones de las líneas “Barbie”, “Hot Wheels” y “Fisher-Price”.

La política implementada por el gobierno nacional desde el 2004 apuntó al desarrollo. Muchas firmas comenzaron a fabricar; después llegaron las importaciones y últimamente con un “mix” (mezcla) se intentó alcanzar un equilibrio. La industria habría superado la crisis provocada por la apertura total del comercio en los 90 del siglo pasado. Hubo una recuperación desde el 2002 tras la salida de la convertibilidad y sustitución de importaciones, que llegaron el año pasado a 110,2 millones de dólares. Esto permitió competir por calidad y diseños con los productos extranjeros. En 1999 sólo el 5% de los juguetes vendidos en el país era nacional y el año pasado, el 48%.

“La reestructuración y crecimiento desde el 2002 permitieron la ampliación de las fábricas, el recambio y la modernización de las maquinarias y la realización de nuevas matrices y moldes que facilitaron las presentaciones –destacó Matías Furió, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ)–. Y aunque China hace el 75% de los juguetes del mundo, aquí en los comercios del sector es difícil descubrir qué producto es importado y cuál nacional, por las inversiones locales en equipamientos de última generación. Las convocatorias a diseñadores especializados y hasta psicopedagogos contribuyeron para que los productos alcanzaran el primer nivel, además de disminuir los costos”.

Actúan unas 140 fábricas –la mayoría familiares y parecería que ninguna multinacional, excepto Mattel–, que ocupan de manera directa a 3.500 personas e indirecta a 1.700. La actividad se expandió el 130% en la última década, impulsada por el desenvolvimiento del mercado interno y sin perder el objetivo de fortalecer a las firmas locales. Por otra parte, con la integración de piezas y partes nacionales se incrementó y avanzó en la sustitución de las compras en el exterior.

Carlos Restaino, titular de la Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines (Aadeja) –nuclea a importadores, fabricantes y comercializadores–, explicó que uno de los problemas que afectaron a las “jugueterías puras” (dedicadas sólo a los juguetes o que hacen de los mismos su actividad principal), integradas por pequeñas y medianas empresas (pymes), cadenas comerciales exclusivas, minoristas, importadores y distribuidores, fue la dificultad para conseguir dólares.

Este año concluiría con un crecimiento similar al del 2013, o sea del 20% al 30%. La Aadeja calculó que la facturación del 2014 oscilaría entre 300 millones y 350 millones de dólares, mientras la expectativa de la CAIJ es “cerrar el año con ventas de 900 millones de pesos, similar a la del año pasado”. Eso cubriría las expectativas sectoriales, pero no las superaría, como en ejercicios anteriores, con subas de precios que mantuvieron la tendencia de la inflación: del 35% al 40%.

Restaino pronosticó que por la recuperación del último Día del Niño y las aguardadas para las inminentes Navidad y Reyes, representarían del 60% al 70% del volumen anual comercializado.

“El año pasado fue muy bueno; en cambio, en éste se adelantaron las compras de los jugueteros para esas fechas principales”, dijeron en la Aaeja. La situación económica no generó demasiadas expectativas respecto de las transacciones que podrían alcanzarse, debido a la incertidumbre y la contracción del consumo desde la devaluación de principios de año y las modificaciones de las percepciones sectoriales. De cualquier manera, se reconoció la importancia de los productos relativamente nuevos y los “precios amigables”.

Una tendencia que avanzó fue la búsqueda por internet de muchos habitantes para elegir los regalos que harán. El sitio “alaMaula.com” informó que juguetes, artículos deportivos y tecnológicos fueron los más vistos y consultados, seguidos por los objetos para el jardín y la parrilla. Al observar las tendencias de las búsquedas, los más privilegiados para recibir regalos eran los chicos.

Dentro del rubro juguetes se destacaron las visitas a consolas, como “Play Station”, muñecas “Barbie”, metegoles, piletas e inflables, en tanto en el de deportes figuraron bicicletas, rollers, botines y pelotas.

Las mayores presencias de potenciales compradores en los shoppings y las grandes cadenas y las paulatinas alzas en las ocupaciones de los destinos veraniegos volvieron a ser habituales, como en cada diciembre.

La demanda del mercado interno no permitió siempre que quedaran suficientes stocks para exportar. Las fábricas colocan entre el 5% y el 10% de lo que hacen en países de América Latina, Estados Unidos y Europa, por lo que en la CAIJ consideraron que existe margen para buscar esa alternativa. Incluso hizo un concurso de diseño con el Ministerio de Industria de la Nación para incorporar innovaciones y productos diferenciados.

Cuando el gobierno nacional limitó las importaciones en el 2006, pese a los controles efectuados aumentó el contrabando, recordó la Aadeja. Allí insistieron en que el país no estaba preparado para atender todos los requerimientos, por lo que solicitaron a las autoridades que comprendieran la situación y permitieran traer productos, algunos de los cuales se terminan de armar mayormente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La escasez de dólares causó una transformación: algunos comenzaron a hacerse localmente, pero otros desaparecieron de las estanterías.

En la mencionada asociación admitieron que los “jugueteros puros” llegaron a importar más del 50% del total y últimamente el 30%. Ganaron posiciones los negocios de comidas y los supermercados –por ejemplo, Coto publicitó en toda la juguetería el 30% de descuento más seis cuotas sin interés, y Walmart las ventas con el 25% de ahorro en siete cuotas sin adicionales–, aunque tuvieron a esos productos como accesorios y no dependieron sólo de ellos.

En la medida en que se limitaron los ingresos legales, se incrementaron los juguetes ilegales, copiados, más baratos, con posiciones arancelarias “equivocadas”. Aadeja denunció contrabandos y licencias truchas, como entradas de productos de Disney sin licencia, enviados como si fueran otros artículos. Las denuncias ante la Dirección General de Aduanas (DGA) permitieron que Aadeja actuara con ese organismo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en los secuestros de mercaderías.

“Hay prudencia y expectativas moderadas –advirtió Restaino–. A nivel de recaudación se prevé vender un 10% más y también más unidades”. Furió aseveró que “las ventas vienen creciendo. Los comerciantes compran y reponen y los fabricantes satisfacen esas demandas”. Este aumento influyó para que bajaran los costos de producción y que las realizaciones de buena calidad “no se diferencien de las importadas”. Incluso la industria está haciendo juguetes tecnológicos.

Furió destacó que, por otra parte, existe el propósito de intensificar las fabricaciones para incrementar los puestos de trabajo y las incursiones de más diseñadores y matriceros.

Los industriales previeron mayores inversiones para aplicar las nuevas tecnologías –como microprocesadores y “software”– a los productos nacionales y así captar clientes que en los últimos años mostraron un interés creciente por las mismas. En MercadoLibre, los drones y los helicópteros a control remoto resultaron los más vendidos.

Varios fabricantes esperan presentar nuevos desarrollos en el 2015 para elevar sus ventas, pero de no haber cambios desde el gobierno nacional, es poco probable que el mercado se expanda.

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar


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El mercado de juguetes en la Argentina oscilaría entre u$s 300 y 350 millones