El neuquino que brilla en Uruguay y genera polémica aquí

Gentileza

Matías Sosa es el gran “tapado” de Marcelo Gallardo.

El neuquino Matías Sosa es furor en Uruguay y de este lado del río de La Plata están que trinan. En Estudiantes se desayunaron hace unos días con la noticia de que el enganche se había sumado a El Nacional, mientras que en Patagonia ya piensan en acciones legales para ejercer su derecho como club formador. Un par de días antes del inicio del torneo uruguayo, en el suplemento deportivo del diario El País del vecino país, el periodista Jorge Savia escribía que en el equipo de Marcelo Gallardo se hablaba mucho de las llegadas de Medina, Boghossian o Farías, pero el que en realidad había obnubilado al Muñeco era Sosa. El pibe contaba cómo desembarcó en una de las instituciones charrúas más importantes. “Yo había dicho que no quería ir más a Estudiantes, y… bueno, un día me llamó mi representante y me dijo que estaba para irme a una prueba al Villarreal, en España, pero fui al Sporting de Gijón. Me fue espectacular, pero tuve problemas de papeles y no pude quedarme. Ahí estuve dos meses, en Boston River de Uruguay, lo que me ayudó a agarrar ritmo, y me vieron de Nacional; estuve como una semana entrenando con la reserva, pero me llamaron de España, para ir otra vez al Gijón. Estuve cinco meses, pero al equipo no le fue muy bien y a mí tampoco. Salió esta chance acá de probarme en Primera, en un club grande como Nacional, y no quise desaprovecharla”. Todo lo que dice el jugador es cierto, aunque obvió detalles: primero, que del club platense se fue a mediados de 2010 esgrimiendo la Patria Potestad (PP), y que en Estudiantes –se lo dijo a “Río Negro” uno de los coordinadores de inferiores, Ariel Paolorosi– creen que a España viajó “escapado” y de allá regresó libre; segundo, que Patagonia no vio un centavo por los derechos de formación. Los dirigentes de Estudiantes confiesan –lo hicieron ante un periodista del diario “El Día” de La Plata– que Sosa embarcó a España sin permiso del club y de la mano del representante Alejandro Menotti, hijo del célebre DT. Pero llamativamente, Paolorosi aseguró que el neuquino estaba en la lista de buena fe del Pincha e incluso aclaró que en caso de no volver al club “estará parado dos años, porque así lo dicen las reglamentaciones FIFA”. “Estudiantes no lo quiere negociar porque el chico juega muy bien”, agregó el coordinador. Sosa se fue de Estudiantes antes de cumplir los 18 años (26-06-1992) amparado en un conjunto de derechos y obligaciones que la ley reconoce a los padres sobre las personas y bienes de sus hijos mientras son menores de edad (incluido en el Código Civil). Un recurso devastador para los clubes desde inicios del nuevo siglo, cuando los primeros casos aparecieron (Fabricio Coloccini al Milan, para el caso) y se multiplicaron. Hecha la regla, hecha la trampa. Porque la PP es hoy aliado de los intermediarios quienes “prometen cosas irreales a los chicos”, coincidieron Paolorosi y Hugo Hernández, el presidente de Patagonia, quien ya le envió una carta documento a Estudiantes porque “ese club era el responsable” de Sosa y “con ese club fue con el que firmamos el convenio”, explicó el dirigente neuquino. ¿Puede hacer algo Estudiantes? Lo hizo Vélez hace un tiempo con los casos de dos juveniles (German Pacheco y Gonzalo Bozzoni Ruiz), que amparados en la PP se fueron a Atlético de Madrid. El caso llegó a los tribunales de la FIFA y Vélez logró un resarcimiento económico. “El derecho de formación no caduca nunca y nosotros lo vamos a pelear a muerte”, aclara Hernández. “No puede ser que los siempre perjudicados sean los clubes que intentan darle algo a los chicos. Vamos a exigir un resarcimiento”, despotricó. La novela continuará por un tiempo. Mientras, en Uruguay disfrutan del fútbol de Sosa y acá la polémica está encendida. (S. B.)


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