El paso de Julio Cortázar por Mendoza

Jaime Correas aporta datos desconocidos.

BUENOS AIRES, (Télam).- El paso por la universidad de Cuyo de Julio Cortázar en los inicios del peronismo es registrado por el periodista Jaime Correas en un libro, que acaba de publicarse, donde se reconstruye la vida del entonces joven profesor.

«Yo estudie en la facultad de Letras de la Universidad de Cuyo, donde Cortázar había dado clases. Y un día descubrí que varios de mis profesores habían sido sus alumnos. Desde ese momento comencé a recopilar datos de su paso por la provincia», contó Correas a Télam en una entrevista telefónica.

En plena investigación del libro -publicado por Aguilar-, Correas dio con las cartas que el escritor envió a Sergio Hocevar (utilizaba el seudónimo Sergi) y a su mujer, Gladys Adams, que conservaban los hijos de la pareja. «Se las envié a Aurora Bernárdez y se sumaron a los tomos de la correspondencia publicada en 2002. Y cuando estaba terminando el libro aparecieron otras cartas (década del 70) que intercambio con la que fue su amiga y critica literaria Lida Aronne de Amestoy. Y que Aurora va a incluir en otro tomo», comentó Correas.

Cuando Cortázar vuelve a Mendoza en el año 1973, después de verlo a Salvador Allende en Chile, «viaja fundamentalmente para ver a Sergio Sergi y a Lida de Amestoy».

Cortázar pasa un año y medio en Mendoza (desde julio de 1944 hasta diciembre de 1945) y regresa a la provincia en marzo de 1973, por pocos días a visitar a sus amigos. A partir de ese itinerario Correas esboza un retrato del escritor que profundiza en aspectos desconocidos o «simplificados» de su vida. Cuando llega, cuenta Correas, «Julio era un joven profesor de 29 años que había dado clases en Bolívar y Chivilcoy. Le ofrecen un puesto en la Universidad de Cuyo. Tenía una erudición enorme. Vino a dar clases de literatura francesa y de Europa Septentrional. De ahí sale 'La imagen de John Keats».

«El viene y se hace de un grupo de amigos, vive el proceso del 17 de octubre en Mendoza y participa de la toma de la universidad. En el libro trato de desbrozar bien -subraya- cómo era el proceso político en la provincia, algo muy complejo. No existía el peronismo como tal todavía y en Mendoza estaba el grupo conservador y el nacionalismo católico con todas sus variantes».

«Y Cortázar por razones de amistad estaba del lado del grupo de derecha, llamémosle, no de los conservadores liberales ¿Por qué? No porque él lo fuera, sino porque de ese lado estaban sus amigos», sostiene el periodista.

A su juicio, «hay que entender bien que la discusión que había en Cuyo era fundamentalmente académica. Y Cortázar se sentía mejor con esta gente. Y de ahí que él adscribe a ese grupo sin ser católico ni nacionalista. E más él se había ido de la provincia de Buenos Aires, casi echado por la revolución del 43».

En ese momento, describe Correas, era un hombre que defendía las libertades individuales, que defendía la libertad de cátedra, que estaba preocupado porque hubiera concursos».

«No hay que olvidarse -acota- que la Universidad de Cuyo era la única que no se había hecho con los principios de la Reforma. No había gobierno tripartito, por ejemplo. La gran discusión del año 45 era si los alumnos debían intervenir o no en la elección. Y Cortázar termina muy consustanciado con el grupo de los alumnos».

Correas fue «muy minucioso» con este aspecto de la investigación: «fui a revisar los diarios de época, tomé testimonios, y vi que era muy difícil entender desde hoy el proceso que se vivió. Sobre todo porque después él tiene un perfil ideológico muy marcado».

En el libro, que incluye fotos, cartas y poemas del escritor, hay la imagen de un grabado de Sergio Sergi que el autor relaciona con el cuento «Casa tomada».

«Cuando lo vi lo primero que hice fue ver si era anterior o posterior al cuento y es de 1930 -puntualiza-. Y Cortázar dice en un momento que fue producto una pesadilla. Pero una vieja teoría llevada adelante por David Viñas y Juan José Sebreli dice que este cuento es una reacción contra el peronismo».

El cuento aparece publicado por Borges en el 46 -«de ahí la teoría»- y se vuelve a publicar en el 51 en «Bestiario». «Pero yo tengo la copia tipeada por la mujer de Sergio, fechada en el 45, del libro 'La otra orilla', de cuya existencia se supo recién en 1994 cuando se publicaron 'Cuentos completos'. Quiere decir que él tuvo esa pesadilla acá, escribió el cuento acá y vio aunque no haya sido consciente el grabado de Sergio».

Según Correas, «el cuento puede ser anterior al 17 de octubre. En ese momento no estaba fijado el peronismo perseguidor de Cortázar, quizás Viñas y Sebreli no conocían esta primera versión».

«Yo he rastreado y lo pongo en el libro todos los lugares de Mendoza que aparecen en su obra: en 'Rayuela', en 'La vuelta al día en 80 mundos', 'Divertimento', donde hay menciones a la provincia y personajes de la misma. Esto ayuda a caracterizar al personaje, que desde mi punto de vista en varios apuntes biográficos está simplificado. Me pregunto: ¿cuál Cortázar? cuando trato de mirar con detalle el personaje que pasó por Mendoza».

Mora Cordeu


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