El problema no es la deuda, es su uso

Ante la decisión del gobierno de recurrir al “salvavidas” de un préstamo al FMI, caben algunas reflexiones. En efecto, una de las mayores críticas a la política económica de Cambiemos es el alto grado de endeudamiento externo que la Nación está acumulando. Desde la oposición proclaman que pedir dinero prestado al exterior es malo, peligroso y responsable de desastres económicos en el pasado, por ejemplo, la crisis de 2001. Por el contrario, desde el oficialismo afirman que la vuelta al acceso a los mercados de deuda ayuda a financiar el déficit fiscal y el gradualismo. Esta controversia no es nueva. Sucedió muchas veces en el pasado y la historia no tuvo un final feliz. Claramente tomar deuda no significa problema, siempre y cuando los recursos se utilicen en proyectos que generen riqueza y permitan repagar los compromisos sin poner en riesgo el modelo económico y social. Pero, en Argentina tenemos nuestra particularidad. La deuda es como darle una copa de vino a un alcohólico en recuperación. Si se usa el endeudamiento para financiar los gastos corrientes, como el pago de sueldos, jubilaciones y otros, entonces más temprano que tarde, estaremos en problemas.

Joaquín Bertrán

DNI 5.433.822


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