El rearme de Venezuela y el desequilibrio estratégico en la región



El presidente venezolano Hugo Chávez ha decidido encarar un proceso de rearme cuyos alcances y objetivos han generado una fuerte controversia en la región.

El primer indicio importante lo dio en diciembre pasado, cuando acordó con Rusia la compra de 100.000 fusiles Kalashnikov y 33 helicópteros. Al mismo tiempo abrió conversaciones para la adquisición de un número no determinado de aviones de combate Mig-29, una aeronave con amplias capacidades de ataque. Recientemente suscribió con Brasil un contrato para la compra de doce cazabombarderos AMX-T y de 24 aviones de entrenamiento Super-Tucano.

En tanto ayer, en un encuentro que mantuvo con Rodríguez Zapatero, Chávez terminó de sellar la adquisición en España de cuatro patrulleras de vigilancia costera, cuatro corbetas, 2 buques tanqueros, un buque Panamax, diez aviones de transporte C-295 y dos aviones de vigilancia marítima.

Dos preguntas clave sintetizan la mayoría de los planteos en torno de esta estrategia:

• ¿Cuál es el objetivo principal del rearme venezolano?

• ¿Es un factor de desequilibrio militar en la región?

Chávez explica que la finalidad de semejante aprovisionamiento es preparar a las fuerzas armadas de su país para una posible invasión por parte de los Estados Unidos, fundada supuestamente en el interés por apropiarse de las riquezas petroleras.

El gobierno norteamericano, en tanto, sostiene que hay un riesgo evidente de que la mayor capacidad bélica del país caribeño genere un desbalance en una zona que viene demostrado los indicadores más bajos del mundo en compra de armamento. Así se lo hizo saber ayer George Bush a Kirchner.

Según el experto en temas militares Rosendo Fraga, el objetivo de Chávez es multipropósito: “Venezuela busca en el plano estratégico aumentar su influencia en la región, darle a sus reservas militares material de equipamiento y contener un posible frente de conflicto con Colombia”.

En forma complementaria un estudio del Centro de Estudios Nueva Mayoría afirma que las compras “si bien mejoran la capacidad ofensiva de las fuerzas armadas venezolanas, de por sí no alteran el equilibrio militar de la región”. El argumento oficial de los militares venezolanos es que la adquisición de estos aviones buscaría evitar una dependencia tecnológica de Estados Unidos.

Naturalmente que la tensa relación que mantienen Caracas y Bogotá es una hipótesis de conflicto mucho más verosímil que una invasión norteamericana a Venezuela. Y esta es una explicación lógica para tanta ferretería. Alvaro Uribe despliega una clara política pro-norteamericana y ha sido beneficiado con un fuerte arsenal en el marco del Plan Colombia (aunque con características distintas).

Por contraposición, Rodríguez Zapatero, que ahora aceptó negociar buques y aviones con Chávez, congeló recientemente la venta a Colombia de 46 vehículos blindados AMX-30 y de seis viejos aviones Mirage que José María Aznar había comprometido en febrero de 2004 para colaborar en la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla. En todo caso, un motivo más de disidencia entre Estados Unidos y España.

Pero más allá de la cuestión con Colombia, la verdadera preocupación de Washington es el poder desestabilizador de Venezuela en la región a través del auspicio de distintas formas de rebelión. Anotan aquí su simpatía con las FARC colombianas, su respaldo a Evo Morales en la incierta Bolivia, su histórica relación con Fidel Castro y sus lazos con grupos de protesta en Perú y Ecuador.

(DyN, Jorge Liotti)

Rice presionará hoy a Bielsa

WASHINGTON.- El canciller Bielsa será recibido hoy en Washington por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien le planteará su preocupación por la posición de Buenos Aires respecto de Cuba y por la forma en que gobierna el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Para Washington, Chávez fue electo democráticamente pero gobierna de manera autoritaria.

La administración Bush cometió varios errores en su relación con Venezuela que llevaron a Washington a perder toda capacidad de influencia con Caracas. Los gobiernos de Argentina y Brasil, en cambio, tienen una buena relación con Chávez. Rice pretende transmitir claramente a Bielsa las razones de la preocupación de EE. UU.

(DPA)


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