En doce meses 130.000 puestos menos

El mercado de trabajo es el mejor espejo en el que se refleja el tenor de la crisis económica. Solo el sector primario y el estado generaron empleo durante el último año. Mientras tanto, la industria y el comercio no paran de destruir puestos de trabajo.



El principal crisol en el que se refleja la parálisis que desde hace un año y medio afecta la actividad económica, es el nivel de empleo registrado, y en especial, la dinámica de los puestos de trabajo en el sector privado.
En este sentido, se conoció esta semana que durante el último mes de julio, la cantidad total de trabajadores registrados en Argentina, alcanzó los 12.107.069. El dato significa que entre julio de 2018 y el mismo mes de este año, se perdieron 106.403 puestos de trabajo formales.
Los datos oficiales señalan que el número de trabajadores formales siguió una tendencia creciente desde el año 2014 (11.500.000 puestos), que solo fue interrumpida durante el primer semestre de 2016, tras la devaluación producto de la salida del cepo cambiario, y la corrección de tarifas de los servicios públicos. El punto máximo se alcanzó a fines de 2017 (12.372.000 puestos). Desde ese momento y hasta mediados de 2019, la recesión destruyó 265.000 puestos formales de trabajo (ver infograma).
La estadística fue publicada el último lunes por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, en base al registro del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Del extenso informe, surge además una imagen todavía más cruda, si lo que se analiza es la situación que atraviesa el empleo registrado en el sector privado. En dicho segmento, la caída es aun más profunda, y la pérdida de puestos de trabajo alcanza los 131.200 durante el último año. En dicho lapso, solo dos sectores fueron generadores de nuevos puestos: el sector público (+23.200) y el personal de casas particulares (+11.500).
Los números describen el peor de los escenarios. Aquel en que los empleos de calidad se reducen al ritmo de la crisis financiera, y la creación de trabajo queda solo en manos del estado, o en un segmento donde el nivel de calificación es demasiado bajo.


La merma alcanza también a los trabajadores registrados no asalariados, donde en los últimos doce meses se registran 10.600 monotributistas menos, y 6.800 trabajadores autónomos menos. En este segmento, solo crece el número de monotributistas sociales (+7.400), lo que confirma el síntoma de que en medio de la debacle económica, solo crece el trabajo precario.
El panorama queda incluso más claro al analizar en particular, la dinámica específica del empleo registrado privado en cada sector de la economía real. Al hacerlo, resulta que durante el último año, solo el sector primario fue demandante de nuevos trabajadores. En efecto, se observa que el segmento agricultura, ganadería y pesca generó 6.200 puestos en los últimos doce meses, mientras que las minas y canteras aportaron la creación de otros 4.500 puestos.
En contraste, y durante el mismo lapso, la parálisis en la industria destruyó 54.500 empleos registrados, el segmento comercio y reparaciones, hizo lo propio con otros 44.100 puestos, el transporte expulsó 18.200, y la construcción otros 11.600.
Asimismo, la estadística oficial permite advertir la profundidad de la crisis laboral en cada una de las provincias del país. De allí surge que la mayor destrucción de puestos de trabajo se verifica en los núcleos urbanos más importantes. La situación más crítica tiene lugar en la provincia de Buenos Aires, que registra una baja interanual de 52.400 puestos registrados, lo que representa el 39,9% de la caída total a nivel país. A continuación se ubican la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde se destruyeron 33.300 puestos, Córdoba con 19.900 puestos menos, y Santa Fe con 8.800.
Los beneficios del derrame que genera Vaca Muerta, también se advierten en el relevamiento, cuando se advierte que la provincia de Neuquén presenta una dinámica de empleo que va a contramano del promedio a nivel país. En la cuna del shale oil, la cantidad de empleos registrados creció a un ritmo del 5,5% interanual, con 6.300 nuevos puestos registrados el último año.
Río negro en cambio, no escapa a la media nacional, y registra 900 puestos menos que hace un año.
Con todo, vale aclarar que el reporte no incluye los efectos de la devaluación y el rebrote inflacionario posterior a las elecciones primarias de agosto, lo que sin duda podría significar que los números se agraven todavía un poco más en el segundo semestre.

En números

54.500
Los puestos de trabajo que se perdieron en el sector industrial entre junio de 2018 y junio de 2019.

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En doce meses 130.000 puestos menos