En las urnas, los franceses comienzan a delinear al sucesor de Chirac

Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal encabezaron el cierre de encuestas. Un 30% de indecisos le da un condimento extra a los comicios. Están en condiciones de sufragar 44,5 millones de ciudadanos.

Un total de 44,5 millones están habilitados para votar hoy en la primera vuelta de los comicios franceses, cuyos resultados abrirán una nueva era política tras doce años de presidencia de Jacques Chirac. El vencedor definitivo será proclamado el próximo 6 de mayo, momento en que se realizará la segunda ronda electoral, entre los dos candidatos que obtengan la mayor cantidad de votos en esta jornada.

Por ello, los comicios presidenciales en Francia provocaron un inusitado interés entre los ciudadanos y atrajeron la mirada atenta y curiosa del extranjero.

Los dos favoritos, el conservador Nicolas Sarkozy, y la socialista Ségolène Royal, conscientes del divorcio existente entre la clase política y los ciudadanos, prometieron abanderar una nueva forma de gobernar más cercana al pueblo.

Otro ingrediente novedoso en el menú electoral fue la entrada con posibilidades en la contienda de un tercer hombre, el centrista François Bayrou, que podría recabar el voto desencantado de la derecha y la izquierda y acabar así con la alternancia bipartidista que ha marcado los gobiernos de los últimos 25 años.

Más allá de su ideología política, los 12 candidatos que se presentan a estas elecciones prometieron dar una nueva imagen a una Francia estancada que busca su lugar en el mundo globalizado y no encuentra respuestas para las grandes angustias de sus ciudadanos, comenzando por el alto nivel de desempleo o la pérdida de poder adquisitivo.

Los electores, por su parte, siguieron con entusiasmo esta campaña y aunque millones de ellos todavía no saben a quién votarán -según las encuestas, un 30% del electorado-, todo indica que acudirán en masa a las urnas, a diferencia de las últimas presidenciales de 2002, en los que el 28,4% se quedó en casa en la primera vuelta.

Prueba de este interés es que casi dos millones de franceses -un record absoluto- se inscribieron en el último año en las listas electorales, los debates televisivos registraron audiencias sin precedentes y miles de personas abarrotaron los mítines electorales.

Los franceses tienen muy fresco en la memoria el inesperado paso a la segunda vuelta en 2002 del líder de la extrema derecha, Jean Marie Le Pen, que eliminó al socialista Lionel Jospin y provocó una verdadera hecatombe política. El conservador Chirac, hoy de 74 años, ganó entonces la segunda ronda por una mayoría aplastante.

Al cierre de la campaña el resultado de los comicios seguía siendo una verdadera incógnita y las hipótesis de cara a la segunda vuelta se multiplicaban.

Nicolas Sarkozy aparecía como favorito, seguido de la socialista Royal. Pero nadie se atrevía a descartar que Bayrou obtenga el billete para la segunda vuelta o que Le Pen vuelva a repetir su hazaña de 2002.

Hoy, los franceses serán observados de cerca por el resto de Europa, consciente de que el próximo presidente de Francia podrá desbloquear la crisis institucional de la Unión Europea provocada en parte por el 'no' francés a la Constitución en el 2005 y situar de nuevo a Francia en el corazón de la construcción continental.


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