«En un escenario hay que tener algo que decir»

Charly García no es convencional. El hace lo que quiere y cuando quiere, mientras espera encontrar respuestas a preguntas fundamentales. Esta noche con lo mejor de su repertorio y los temas de su último CD, "Influencia", estará en Neuquén.

Por Redacción

Para los documentos, Carlos Alberto García Moreno nació el 23 de octubre de 1951 y para la música popular en el «72, en «Cristo Rock» primer registro de Raúl Porchetto. Por entonces, ya había conocido al otro Carlos Alberto «Nito» Mestre; con él, Carlos Piégari, Beto Rodríguez y los hermanos Belia formó Sui Generis, luego dúo. Después vendrían Porsuigieco, La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán y una enorme tarea solista.

Historias bien conocidas de una vida que ocupó muy frecuentemente los medios por haberse atado a las rejas de la Embajada de Chile en Buenos Aires, allá por el «73, para repudiar el golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende; por tirarse a una pileta de natación desde un balcón varios pisos arriba; no presentarse a tocar en más de un recital, bajarse los pantalones en el escenario; por sus declaraciones, su versión del Himno Nacional, las varias internaciones en clínicas de desintoxicación o algún escandalete de verano en Punta del Este. Lejos todo ese ruido, su trabajo y su obra musical y poética lo han convertido en figura fundamental e ineludible, cuasi mítica, de la música contemporánea argentina.

Hace poco más de un mes en el Luna Park, con Tony Sheridan, Fito Páez y Mario Serra como invitados, Charly presentó «Influencia», su último trabajo discográfico que hoy ofrecerá a las 22 en el gimnasio del club Independiente de Neuquén.

Justamente en la primera de esas fechas tocó con su hijo, Miguel, al piano, el tema que da título al CD. «Fue emocionante, por supuesto. Es una forma de mostrar la influencia. En ese momento pensé: si hubiera diseñado un hijo para colmar mis expectativas como padre, no me hubiera salido mejor. El toca muy bien el piano, canta bien, se copa mucho con las computadoras, realmente es un ser que está influido por mí y es muy buena persona. Esto es lo que más me importa».

– ¿El también es una influencia para vos?

– Yo dejé Serú Girán para hacer «Yendo de la cama al living» (primer CD solista) porque una opinión suya me mostraba que había demasiadas ideas en un solo tema y queda mejor hacer una unidad. «Yendo de la cama…» lo compuse para Miguel. Es una influencia porque lo quiero mucho y, además, siempre es bueno escuchar a un hijo, a los jóvenes.

Para sus presentaciones del Luna, Charly cambió casi la totalidad de la banda, ahora integrada por Kiuge Hayashida y María Gabriela Epumer -única sobreviviente del grupo anterior- en guitarras, los coros de Hilda Lizarazu, el bajista Carlos González Vázquez y Antonio Silva Peña en batería.

«En este caso quería tener gente que estuviera muy entusiasmada y además, que se sorprendiera y tocara los temas míos… Pasaba que los chicos que estaban antes -son mis amigos, está todo bien y son buenos músicos- habían perdido la admiración. Eran demasiado normales para mí».

– ¿Habían perdido la capacidad de sorprenderse con tu música?

– Qué sé yo… No lo puedo definir claramente, pero a veces sucede que la gente no se da cuenta o te toma por… Siempre me ha pasado que me echan de los grupos, así que esta vez me acordé de los chilenos (Hayashida, González Vázquez y Silva Peña) que tocaban mis canciones y las practicaban todo el día. Bueno, creo que es una cosa lógica también, el tiempo lleva a un desgaste. Pero todo bien con mis anteriores músicos, igual…Yo no necesito… Yo toco todos los instrumentos. Es más una cuestión de querer roquear y ser fan. Yo soy fan y quiero tocar con fans míos. Y los fans, cuando se acostumbran a uno, pierden energía. Para estar en el escenario al lado mío o para estar en un escenario, punto, hay que tener algo que decir. No se puede estar haciendo tiempo.

En la noche del jueves pasado, García comenzó a grabar en un estudio de Palermo Viejo, el clip de «Influencia». Nunca se sabe con él. Es capaz de trabajar dos días sin parar y luego dormir veinticuatro horas seguidas. Vértigo de cámaras, luces y asistentes, reiteración de tomas, ensayo-error, ideas que brotan en cascadas, pruebas, órdenes, queda, lo vemos, pará ¿y si hacemos esto? Seguirle el tren no es nada fácil.

«El video lo hago yo. Es al revés de la convención, ¡el jefe soy yo! ¡De todo! No es que la industria me indica o me sugiere. No. Ellos me piden a mí, o sea, ¡el artista soy yo! Y yo soy Charly García, entonces no tengo por qué hacer un clip ni nada que le convenga o le parezca a otro. Si quiero lo hago y nadie me dice qué debo hacer, porque de lo contrario no sería yo».

– ¿En el lenguaje del video, te movés con tanta facilidad como en el musical?

– Yo nunca hice videos, pero seguramente soy mejor que cualquiera que los haga. Yo no tengo ningún respeto por los videastas. Esta vez, lo voy a grabar con cámara fija y yo moviéndome, se va a basar íntegramente en lo que yo pueda hacer frente a la cámara; no habrá flashes, ni bombas, ni chicas, nada. Me parece que cuando uno es bueno, ¡es bueno y chau! Es como Los Beatles, ellos hicieron una película («Magical Mistery Tour») que con el tiempo resulta excelente. 

Cuando tu obra se mantiene mientras pasan los años y atrae a nuevas generaciones de oyentes, ¿qué sensación te produce?

– Me da un aliciente para seguir con lo mío, porque es gratificante cuando uno tiene una idea y prende en la realidad, cuando tenés una visión de algo y la realidad te la devuelve.

– ¿Qué sueños, qué fantasías, qué delirios se mantienen sin concretar todavía?

– No tengo muchos delirios y fantasías porque, justamente yo trato de vivir el delirio. Como vos dijiste, yo tenía ese sueño de traspasar todo y que los temas hablaran por mí. Me quedan muchas cosas por hacer, si no me pegaría un tiro. Pero, mirando a la gente que no tiene ideales, realmente me siento un genio.

– ¿Tan así?

– Sí. Lo único que quisiera saber es qué estoy haciendo en la tierra y cuál es mi misión, por qué estoy vivo y todo eso, antes de morirme. Es muy difícil saberlo. Son preguntas que me gustaría responder, nada más.  

– ¿No te parece que tu obra lo hace?

– No. Todavía no. Nadie nos explicó eso. Uno puede tirar muy buenas ideas, pero verdaderamente nadie sabe por qué está vivo. Es una buena curiosidad. Hay gente que por ahí piensa que mejor ignorar para ser feliz. Está bien… O que con dinero tiene todo y esto tiene menos sentido aún. Es un tema de amor, básicamente. Y volviendo a la propuesta del comienzo, no creo que un hijo te pueda dar una mala influencia y la canción da esa posibilidad. La influenza es un virus y cuando dice que una parte de mí no quiere seguir más lejos, se dirige a una mujer, a un amor que termina aceptando que uno a veces no puede hacer lo que quiere. Es como un tango, pero más superado, digamos. El hombre del tango siempre se queja de la mina que es una desgraciada, llora y generalmente no acepta estar influenciado, dice yo soy macho, la mujer es un yiro, la vieja es la única que lo entiende, o me voy a matar por ese amor, tipo «uno busca lleno de esperanza»… La canción que yo canto es más inteligente, pero tiene algo tanguero. La salida es aceptar la influencia, aunque de pena… Mirá, para aburrirme, prefiero sufrir. Yo soy así… Prefiero sufrir al aburrimiento. Sufrir, saber que se sufre y por ahí se saca algo de eso, se relaciona con la inteligencia…

Eduardo Rouillet

Influencia

Puedo ver y decir,

puedo ver y decir y sentir;

algo ha cambiado.

Para mí no es extraño.

Yo no voy a correr,

yo no voy a correr ni escapar

de mi destino,

yo no pienso en peligro.

Si fue hecho para mí, lo tengo que saber.

Pero es muy difícil ver, si algo controla mi ser.

En el fondo de mí,

en el fondo de mí, veo temor

y veo sospechas

con mi fascinación nueva.

Yo no sé bien qué es,

vos dirás: son intuiciones

verdaderas, alertas.

Debo confiar en mí,

lo tengo que saber.

Pero es muy difícil ver

si algo controla mi ser.

Puedo ver, y decir y sentir

mi mente dormir,

bajo tu influencia.

Una parte de mí

una parte de mí dice «STOP»,

fuiste muy lejos, no puedo contenerlo.

Trato de resistir,

y al final no es un problema

qué placer esta pena.

Si yo fuera otro ser

no lo podría entender

pero es muy difícil ver

si algo controla mi ser.

Puedo ver, y sentir y decir

mi vida dormir, será por tu influencia

Esta extraña influencia

«Influencia». Todd Rungren,

versión Charly García