El paraguas YPF: Qué implica la contención de los precios de los combustibles para Argentina
La petrolera de bandera anunció que por 45 días no trasladará el precio internacional del crudo a los surtidores. Un alivio ante la escalada del conflicto pero con una polémica por detrás: qué sucede con las regalías.
En el 2011 un volcán, el Puyehue – Cordón Caulle, causó uno de los peores daños por cenizas en la historia de la Patagonia, y fue el entonces gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, quien dijo una frase memorable: «No tengo un paraguas para proteger a toda la provincia». Quince años después, pareciera ser que las cosas cambiaron y que ahora ante la peor crisis global de la energía, YPF acaba de desplegar un paraguas para proteger de un daño mayor no a una provincia, sino a todo el país, pero con un trasfondo polémico sobre quién paga el paraguas.
Pese a que los combustibles subieron desde el inicio del conflicto en Medio Oriente un 15% en el caso de las naftas y un 20% en el gasoil, esas subas no reflejan aún un precio de barril a 100 dólares, como sí se ve en Estados Unidos, por ejemplo, que tuvo un alza promedio en el surtidor del 33%. En este contexto, y con recortes en líneas de colectivos y un alerta de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas sobre que no podrían seguir trabajando sin trasladar las subas del gasoil a sus tarifas, es que se dio el anuncio de YPF.
«Desde YPF hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy (el miércoles). Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent, quedando liberadas el resto de las variables que componen el precio», aseguró el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín.
Y sumó que «desde el comienzo de esta guerra en Medio Oriente no buscamos especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo, siendo nuestro objetivo generar valor en el largo plazo para nuestra compañía».
La medida lanzada, como una suerte de paraguas sobre el país, tomará como parámetro para el precio del petróleo que corre en las refinerías un valor de unos 85 dólares, es decir sensiblemente menor a los más de 100 dólares el barril que cotiza actualmente y con fluctuaciones que por ejemplo lo llevaron ayer a los 109 dólares.
El precio interno del petróleo y las regalías
De cara al consumidor, y en especial al sector del transporte automotor, esto es un alivio, pero también genera un amplio abanico de interrogantes. En primer lugar, está la cuota de petróleo que YPF compra a terceros, buena parte de lo cual viene de contratos surgidos como parte del Plan Andes, que están en su mayoría firmados con una fórmula atada al Brent.
Esto hizo que ya en la última semana de marzo YPF pagara por esos barriles del convencional hasta 103 dólares, un 63,5% más que lo que estaba pagando al momento del estallido del conflicto en Medio Oriente que era de 63 dólares.
Pero claro está que YPF no solo utiliza petróleo de terceras compañías sino también propio. Esto es lo que se conoce como el precio interno de transferencia, el valor que YPF fija para su propio petróleo que destina a las refinerías y que viene en su gran mayoría de Vaca Muerta.
Siguiendo el anuncio dado por la compañía de bandera, ese valor se fijaría en 85 dólares el barril, algo que haría que buena parte del «paraguas» sobre Argentina sea solventado en una solidaridad forzada por la provincia de Neuquén, ya que al bajar artificialmente este precio, también YPF baja el valor que pagar por las regalías e Ingresos Brutos, pues son porcentajes fijos de ese precio.
Un descuento de 15 dólares por barril
«Lo normal es que como YPF no tiene una factura para su propio petróleo, se calcula el precio promedio ponderado del barril neuquino vendido y habitualmente después de una discusión YPF termina pagando entre 2 y 3 dólares menos por barril», explicaron desde el gobierno neuquino. Pero alertaron que «ahora nos están diciendo que quieren pagar no 2 ó 3 dólares menos que el promedio, sino 15 dólares menos y están enviando a otras empresas a presionarnos, a pedir lo mismo».
Esto haría en los hechos que el precio a pagar sea efectivamente en torno a los 85 dólares el barril para la liquidación que se debe calcular el próximo martes 14. Pero para dimensionar qué implica este precio pisado, el pasado 14 de marzo se liquidaron las regalías de febrero, previo al conflicto de Medio Oriente, y el precio promedio ponderado para Neuquén fue de 74 dólares el barril.
Una baja de precios que además se apunta a que se extienda al resto de las refinerías, apelando para esto a dos palabras mágicas: posición dominante. Es que YPF ostenta más de la mitad del mercado de los combustibles del país, vendiendo cerca del 54% de los litros.
Con lo cual es muy difícil que si la petrolera apuesta a un congelamiento de precios, sus competidores puedan subir sin freno los valores, ya que de hacerlo, lo más posible es que buena parte de los consumidores migren hacia YPF por tener menores precios.
A la hora de calcular quién paga el paraguas sobre el país, se observa lo siguiente: bajar el precio interno del barril implica menos regalías e Ingresos Brutos para las provincias, mientras que con los surtidores no pierden necesariamente porque controlan el costo y Nación tampoco pierde porque subió retenciones y no bajó los impuestos a los combustibles, sino que solo postergó su actualización.
El transporte de cargas y el fantasma de la destrucción de demanda
El escenario en el que YPF salió a poner calmantes a los combustibles estaba caldeado por los efectos del aumento de hasta un 20% que ya se había registrado en el precio del gasoil, y con la perspectiva de que podría subir hasta un 10% más.
El mismo miércoles del anuncio de congelamiento, se registraron reducciones de frecuencias en líneas de colectivos de Buenos Aires, como consecuencia de la suba del gasoil que no se ha trasladado a los boletos. Pero también hubo un alerta lanzada por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas sobre que no podrían seguir trabajando sin trasladar las subas del gasoil a sus tarifas.

“La actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario, muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar, con el consiguiente impacto económico y social. Los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el transporte y la logística generan el 4% del empleo nacional”, aseguró Cristian Sanz, Presidente de FADEEAC, que nuclea a 42 cámaras de transporte del país.
El traslado del aumento de los combustibles que ya hubo a las tarifas de los diversos servicios es algo que aún está por verse, y es que esta crisis energética no solo es la más grave registrada desde que el mundo anda a gasoil, sino que es la primera crisis que encuentra a una Argentina sin la posibilidad de poder intervenir en los precios de los combustibles o el petróleo como solía hacerlo, por el alcance ahora de la Ley Bases que obliga a mantener valores de mercado. Un punto que explica el rol tomado por YPF, pese al descontento de los gobiernos provinciales.
En el 2011 un volcán, el Puyehue - Cordón Caulle, causó uno de los peores daños por cenizas en la historia de la Patagonia, y fue el entonces gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, quien dijo una frase memorable: "No tengo un paraguas para proteger a toda la provincia". Quince años después, pareciera ser que las cosas cambiaron y que ahora ante la peor crisis global de la energía, YPF acaba de desplegar un paraguas para proteger de un daño mayor no a una provincia, sino a todo el país, pero con un trasfondo polémico sobre quién paga el paraguas.
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