La minería en Argentina proyecta una fuerte expansión para 2028 con el cobre y el litio como protagonistas
Un informe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) estimó el cronograma de construcción y puesta en marcha de los proyectos más avanzados. En cobre, los seis desarrollos con mayor probabilidad de concreción podrían llevar al país a superar el millón de toneladas anuales. En litio, se prevé sumar 342.000 toneladas de capacidad productiva.
El desarrollo de nuevos proyectos de cobre y litio implicará una fuerte demanda de inversiones, infraestructura, bienes, servicios y mano de obra durante los próximos años. Foto gentileza.
La minería argentina atraviesa una etapa de expansión, particularmente en los segmentos de cobre y litio. Un informe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) elaboró una proyección sobre el posible desarrollo de nuevas operaciones durante la próxima década, a partir de los proyectos que actualmente presentan mayores posibilidades de concreción.
El estudio advierte que se trata de una estimación y que existe un grado significativo de incertidumbre, debido a que los cronogramas de los proyectos pueden modificarse. Para elaborar el escenario se analizaron estudios de factibilidad, prefactibilidad y evaluaciones económicas preliminares realizados bajo estándares internacionales como NI 43-101 y JORC.
El análisis también incorporó anuncios públicos de las compañías, reportes financieros, presentaciones realizadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y aportes de referentes empresariales vinculados a CAEM. Además, se utilizó como herramienta el Catálogo de Proyectos de la cámara, que reúne más de 72 iniciativas mineras sin desarrollar con necesidades de inversión superiores a los US$50.000 millones.

De ese monto, más del 70% se concentra en seis proyectos avanzados de cobre, mientras que aproximadamente el 25% corresponde a 16 proyectos de litio. El resto está vinculado con iniciativas de plata, oro y uranio, cuyas necesidades de inversión estimadas son inferiores al 1%.
Los proyectos que podrían llevar al país al top 10 mundial
El cobre presenta una escala de desarrollo significativamente mayor que la del litio en términos de movilización de recursos. Actualmente, Argentina cuenta con una producción marginal proveniente de una única operación de baja escala en Jujuy.

Sin embargo, la concreción de los seis proyectos de cobre más avanzados podría modificar de manera sustancial ese escenario. Según la proyección realizada con la información disponible, Argentina podría superar el millón de toneladas anuales de producción de cobre y ubicarse entre los diez principales productores globales.
Los estudios técnicos analizados muestran que la construcción de estos proyectos demanda, en general, entre tres y cuatro años. La excepción es PSJ Cobre Mendocino, que por su menor escala contempla un período de construcción de dos años antes de comenzar a producir.
El caso de Vicuña presenta un cronograma particular, con tres etapas consecutivas. La primera se extendería entre 2026 y 2030 y permitiría poner en marcha la operación; la segunda abarcaría de 2030 a 2032 y la tercera, de 2033 a 2037.
En términos generales, la proyección indica que la mayoría de los proyectos de cobre comenzaría su construcción entre 2026 y 2028, mientras que el inicio de producción se concentraría entre 2029 y 2031.
La producción, no obstante, no alcanzaría inmediatamente su máxima capacidad. Debido al proceso de ramp-up propio de este tipo de operaciones, el informe supone que, cuando no existe información suficiente, durante el primer año se alcanzará el 50% de la capacidad productiva y durante el segundo año se llegará a la plena utilización.
Con estos supuestos, la producción de cobre tendría un crecimiento progresivo y alcanzaría hacia 2040 unas 1.250 mil toneladas de cobre fino.
Litio: 342.000 toneladas de nueva capacidad
El escenario para el litio parte de una situación diferente, ya que Argentina cuenta actualmente con producción y capacidad instalada. La Mina Fénix, que comenzó sus actividades en 1998, fue pionera en el desarrollo del recurso y mantiene su actividad desde entonces.

El mayor crecimiento de las inversiones se produjo durante la última década. De acuerdo con los datos de CAEM incluidos en el informe, en ese período las empresas invirtieron más de US$7.600 millones en la construcción de seis nuevas operaciones y dos ampliaciones.
Actualmente existen siete operaciones en actividad, con una capacidad instalada conjunta de 200.770 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE). Sin embargo, debido a que varias plantas fueron inauguradas recientemente y todavía atraviesan procesos de ramp-up, la producción efectiva se encuentra por debajo de esa capacidad.
El estudio seleccionó 12 proyectos avanzados, entre nuevas operaciones y ampliaciones, para proyectar la evolución de la capacidad productiva. Bajo los supuestos utilizados, estas iniciativas permitirían sumar 342.000 toneladas LCE durante la próxima década.
El cronograma teórico contempla construcciones de dos años de duración y distribuidas de manera similar a lo largo del período analizado. De acuerdo con esa proyección, entre 2026 y 2033 habría al menos un proyecto de litio en construcción cada año. En promedio, durante ese período se estarían construyendo alrededor de 39.000 toneladas LCE de capacidad por año.
El modelo también contempla un proceso de ramp-up para las nuevas operaciones. Según la metodología utilizada, hasta 2035 la producción se ubicaría en torno al 70% promedio de la capacidad con la que se inicia cada año.
La escala de las inversiones y el empleo
El informe remarca que los proyectos de cobre y litio presentan diferencias importantes en cuanto a escala, inversión y requerimientos laborales. Para estimarlas, se construyeron modelos de proyectos a partir de estudios técnicos realizados bajo estándares NI 43-101 y JORC.
Para el litio se tomó como referencia una operación de salmuera con tecnología de producción evaporítica y una capacidad de 20.000 toneladas anuales LCE. Para el cobre se consideró un yacimiento porfídico a cielo abierto con capacidad de producción de un millón de toneladas anuales de concentrado.
El análisis estima que el CAPEX de los proyectos de cobre es, en promedio, aproximadamente seis veces mayor que el de los proyectos de litio. La diferencia también se refleja en la cantidad de trabajadores requeridos.
Durante la etapa de construcción, los proyectos de litio considerados alcanzan un máximo de entre 500 y 700 personas, mientras que en los proyectos de cobre el pico de empleo llega a unas 9.000 personas. En la etapa operativa, los proyectos de litio demandan entre 300 y 400 empleados directos, frente a cerca de 1.000 en el caso del cobre.
¿Qué demanda durante su construcción?
El modelo de proyecto de litio analizado corresponde a una operación en salmuera mediante un proceso evaporítico convencional, diseñada para producir 20.000 toneladas anuales LCE.
Antes de la construcción se requieren tareas de exploración que incluyen perforadoras diamantinas o de aire reverso. El modelo contempla entre una y dos sondas durante la exploración inicial, hasta seis en la exploración avanzada y nuevamente entre una y dos durante la etapa de prefactibilidad.
Durante la construcción se concentran las principales inversiones de capital y se genera una demanda intensiva de infraestructura, equipamiento, obras civiles y montaje de plantas.
Entre los principales requerimientos estimados se encuentran alrededor de 3,4 millones de metros cúbicos de movimiento de suelos, principalmente destinados a las pozas de evaporación; unos 21.500 metros cúbicos de hormigón en promedio, con un máximo de 35.000 metros cúbicos, y unas 3.500 toneladas de acero estructural.
También se proyecta una demanda promedio de 150 kilómetros de tuberías, que podría alcanzar los 250 kilómetros, y entre 8,5 y 11,25 millones de metros cuadrados de geomembranas y geotextiles.
La construcción requiere además campamentos para entre 1.000 y 1.500 trabajadores, junto con oficinas y laboratorios temporales. A esto se suma la incorporación de maquinaria y equipos, entre ellos perforadoras de pozos de salmuera, unas 110 bombas de producción y equipos pesados para construcción.
La fase constructiva también demanda servicios especializados. El informe estima entre 450.000 y 550.000 horas-hombre de ingeniería de detalle, gerenciamiento y supervisión de obra, mientras que el pico de trabajadores en el sitio se ubicaría entre 1.000 y 1.500 personas.
El proceso incluye además servicios de laboratorio y control de calidad, con unos 9.000 análisis de salmuera estimados en promedio.
De esta manera, el período de construcción aparece como una etapa de elevada demanda para proveedores de materiales, empresas de ingeniería y construcción, contratistas especializados y fabricantes de insumos industriales. Para el modelo analizado, esta etapa tiene una duración estimada de dos años.
El informe aclara que estos números no constituyen una previsión de los requerimientos específicos de cada empresa, debido a las características particulares de cada proyecto. La matriz busca, en cambio, ofrecer una referencia sobre el potencial consumo de bienes y servicios que podría generar el desarrollo de la minería de cobre y litio en Argentina durante los próximos diez años.
La minería argentina atraviesa una etapa de expansión, particularmente en los segmentos de cobre y litio. Un informe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) elaboró una proyección sobre el posible desarrollo de nuevas operaciones durante la próxima década, a partir de los proyectos que actualmente presentan mayores posibilidades de concreción.
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