Fue con sabor a hazaña

River venció a Boca en los penales y ganó la Copa Desafío. El "xeneize" no supo liquidarlo y el 'millo' hizo el milagro.

La paternidad otra vez quedó en el archivo. River volvió a vencer a Boca y cerró un verano perfecto, luego de ganar el Pentagonal de grandes.

Ahora fue en los penales, por 6-5, luego de empatar en uno. Y lo mejor, el equipo de Passarella aguantó con dos menos, para darle paso a una hazaña, que tuvo a Juan Pablo Carrizo (atajó dos) y Augusto Fernández (hizo el decisivo) como protagonistas.

Vibrante, emotivo, intenso. Así fue la primera parte del superclásico al pie de la cordillera. Queda claro que cuando se trata de Boca-River, no importa si es amistoso o por los puntos. Siempre se juega a todo o nada.

Comenzó mejor el 'Millo'. Belluschi explotaba las espaldas de Battaglia y su dinamismo comenzó a ser un problema para el fondo 'Xeneize'. El mejor jugador del verano era la cabeza del triángulo que formaba con Farías y Radamel Falcao, y que preocupó a Boca en los primeros 15 minutos.

Sin embargo la falta de precisión le impidió al equipo de Passarella adelantarse en el marcador.

Poco a poco, el conjunto de Russo pudo a liberarse del asedio, en especial por el lado de Cardozo, que aprovechó la subida de Galván. A los 20, Palermo le quemó las manos a Carrizo, el rebote le quedó a Barros Schelotto, pero el 'Mellizo' lo tiró por arriba del travesaño. Boca avisaba.

Si los primeros minutos habían sido netamente de River, esa jugada de riesgo marcó el inicio del dominio del 'xeneize'. Y a los 37, Morel ejecutó un tiro libre desde la izquierda y Palermo, con un furibundo cabezazo, marcó el 1-0.

Desde ahí hasta el cierre, más discusiones que fútbol, aunque hubo chances. Palermo tuvo el segundo y Galván el empate.

El complemento arrancó con

sorpresas porque Sambueza vio la roja. Boca dominó con claridad, pero no supo estirar las cifras. Y lo que perdió en adelante, lo sufrió atrás, porque Ferrari le hizo honor a su apellido, aceleró y después de un rebote definió bárbaro, de zurda, para poner el empate.

Con el 1-1, el partido entró en el freezer, pero a los 25 River sufrió otra expulsión y la Copa Desafío quedó a pedir de Boca. Creer o reventar, lo mejor lo mostró el «millonario», que se acomodó atrás y hasta sacó un par de contras.

Después llegaron los penales, el «millo» tuvo más puntería y fue delirio en rojo y blanco.


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