Guantánamo: 14 años de violaciones a los derechos humanos
Si el presidente Mauricio Macri le pide a Barack Obama que desclasifique los archivos secretos norteamericanos de los años 70 vinculados con la dictadura militar, será un gran gesto y una señal coherente con las declaraciones del presidente de avanzar en el proceso de verdad y justicia. Si a ello le suma un pedido en torno al cierre de Guantánamo, además de un gesto de apoyo hacia las iniciativas del presidente norteamericano se comenzará a delinear el rol que Argentina quiere jugar en el tablero internacional en torno a esta agenda. Barack Obama firmó poco días después de asumir la presidencia, en enero del 2009, la orden de que Guantánamo fuera cerrado en el plazo de un año. Las detenciones de Guantánamo siguen siendo una violación a los principios internacionales de derechos humanos. Hasta hoy de los 155 hombres que permanecen alojados en Guantánamo dos han sido condenados por una comisión militar y otros siete enfrentan cargos concretos. El resto no ha sido acusado formalmente de ningún delito ni tiene la perspectiva de que su situación se resuelva en un juicio. Entre los hombres aún recluidos en Guantánamo hay algunos que deben ser llevados ante la Justicia por cargos relacionados con los atentados del 11 de septiembre de 2001 y otros abusos graves contra los derechos humanos. Respetar el derecho de las víctimas a la justicia suponía haber presentado cargos contra esos hombres y haberlos sometido a un juicio justo ante tribunales civiles ordinarios hace años. Más de 70 detenidos, en su mayoría yemeníes, han resultado “aprobados para el traslado”, pero la opinión de Estados Unidos sobre la situación de seguridad en sus países de origen y otros problemas han demorado su puesta en libertad. De los casi 800 hombres que han estado recluidos allí, sólo siete, menos del 1%, han sido declarados culpables por la comisión militar, y cinco de ellos lo han sido tras negociar un acuerdo antes del juicio para declararse culpables a cambio de una posible salida de la base. Los detenidos de Guantánamo han sido sometidos, en el centro o bajo custodia estadounidense antes de su traslado a él, a tortura y otros malos tratos, como simulacros de ahogamiento (water-boarding) o reclusión prolongada en régimen de aislamiento. El mes pasado, el gobierno de Obama presentó al Congreso un plan para cerrar el centro de detención de Guantánamo ofreciendo trasladar a algunos de los detenidos al territorio continental de Estados Unidos para que sigan recluidos sin cargos. Para Amnistía Internacional esta propuesta es inaceptable. La posibilidad de un nuevo sistema de reclusión perpetua paralelo y sin cargos sentaría un precedente altamente riesgoso y, de tener éxito, sería un golpe devastador para los principios básicos de la Justicia penal. Un país comprometido con el derecho internacional y con intenciones de liderar una agenda de derechos humanos a ese nivel debe presionar de modo contundente a Estados Unidos para que deje de aplicar su fallido marco jurídico de “guerra global”. (*) Directora ejecutiva de Amnistía Internacional
Opiniones
Mariela Belski – Directora ejecutiva de Amnistía Internacional
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