Hallan el cuerpo de uno de los hermanitos

El cadáver del niño ahogado el sábado pasado en el río Negro, cerca de Viedma fue encontrado ayer. Los rastrillajes continuarán hoy en el lugar para tratar de ubicar a la hermanita.

VIEDMA (AV)- El cadáver del pequeño Alfredo Membriani fue hallado en la mañana de ayer. Dos bomberos viedmenses que se encontraban de franco divisaron el cuerpito del desafortunado niño a escasos centímetros de la superficie sobre un lecho de piedras y a unos tres kilómetros río abajo de donde desapareció junto con su hermanita Carina de 10 años, en la tarde del sábado pasado. Ambos intentaban cruzar el río a bordo de un slalom que en la mitad de la correntada se dio vuelta; los niños cayeron al agua en la que en segundos desaparecieron.

El niño sabía nadar muy bien, según el relato de algunos vecinos, a diferencia de su hermanita, a quien habría intentado ayudar. El frío del agua y la desesperación se habrían conjugado para transformar una pequeña travesura en una gran tragedia. Al parecer, los niños estaban acostumbrados a cruzar el río en bote.

El hallazgo del cadáver del niño generó que el operativo centralizara en el lugar toda la actividad de búsqueda que ayer se había desplegado hacia la zona del puente nuevo «Basilio Villarino». El lugar donde apareció la criatura había sido ya rastrillado por las embarcaciones de la Subprefectura de Patagones y por los buzos.

El cuerpo se encontraba a unos 60 centímetros debajo del agua en un sector de piedras y a pocos metros de la costa rionegrina, a la altura de la chacra conocida como «La Costa». El agua estaba clara, tenía poca corriente en ese lugar y permitió que los bomberos divisaran el pequeño cuerpo. Además pudo colaborar con el hallazgo que en ese horario la marea estaba baja en el mar, generando igual situación en el río. Hoy continuará el operativo en esta área y se realizará en el mismo horario del hallazgo con la expectativa de encontrar el cadáver de la pequeña Carina. Según se supo el rastrillaje anterior por esta zona se hizo con marea alta.

No obstante, las embarcaciones de la Subprefectura realizan un permanente recorrido, incluida la noche, de toda la zona río abajo hasta «La Paloma», una de las últimas islas camino a la desembocadura en el Atlántico.

Pasado el mediodía el cadáver del niño fue trasladado a la morgue del hospital «Artémides Zatti» donde los médicos forenses le practicaron la autopsia.

Alfredo de 11 años y su hermanita Carina de 10 desaparecieron en la tarde del sábado pasado luego que el slalom en el que intentaban cruzar el río Negro se dio vuelta despidiendo a los dos pequeños. La intensa corriente en ese lugar se adueñó en segundos del futuro de los dos chiquitos bajo la atónita mirada de un amigo que hacía un momento había cruzado con los niños en la misma embarcación hasta una isla.

Desde ese momento fue intensa la búsqueda de la que participan efectivos de la subprefectura de Patagones, del cuerpo de Bomberos de Viedma, de la comisaría Primera, del destacamento 9 de Julio y del BORA, además de seis buzos de Prefectura, de la Policía de Neuquén y un particular.

Los niños vivían con su mamá y sus dos hermanos mayores y pasaban gran parte del día junto a sus abuelos en una chacra a orillas del río Negro y a unos ocho kilómetros de Viedma, donde se encontraban los niños el día de la tragedia. El padre de los chicos murió hace un año.

Solidaridad silenciosa de dos bomberos

VIEDMA (AV)- Dos bomberos viedmenses que estaban de franco encontraron el cadáver del niño que había desaparecido en el río Negro.

Luego de cumplir 24 horas de servicio, el sargento José Luis Medina y el cabo primero Juan Carlos Frego se retiraron del cuartel ayer a las ocho.

Lejos de regresar a sus hogares los dos hombres eligieron sumarse al operativo de búsqueda de los niños, actividad en la que ya habían colaborado durante estos días al igual que otros compañeros de labor.

Con una canoa facilitada por un club náutico viedmense partieron del lugar donde cayeron los niños río abajo, despacio y barriendo con la mirada cada metro de costa y agua.

La temperatura bajo cero de la mañana y el cansancio no hicieron mella en estos servidores públicos que no dudaron en optar por quienes más necesitaban. De lado quedaron sus propias familias, el horario de descanso y el bajo sueldo que perciben.

Pensaron en los niños desaparecidos, tal vez de la misma edad de los propios, y avanzaron lentamente por el inmenso camino de agua.

Había trascurrido más de una hora y el frío había entumecido las manos de los bomberos. A pesar de estar acostumbrados a un trabajo duro, por lo general asociado a hechos desgraciados, se sacudieron ante una imagen sobre la que ambos volvieron la mirada.

Casi en la superficie y a unos metros de la costa rionegrina, un sector donde la corriente sacudía con suavidad el agua, observaron perplejos el pequeño cuerpo de Alfredo, uno de los hermanitos. La tarea estaba cumplida: la familia de esos niños podría cerrar el capítulo más doloroso de su historia.


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