Informática para paliar el hacinamiento en las cárceles

Por César López Meyer (*)

Nuestras cárceles están abarrotadas y, aunque la preocupación por esta situación ha trascendido de manera notoria a la opinión pública, difícilmente se encontrará la solución definitiva con la prontitud deseable.

El problema de la superpoblación carcelaria no es nuevo y, tal parece, tenderá a agravarse en el futuro, resultando evidente que la situación se tornaría mucho más difícil si se endurecieran las actuales sanciones penales y la administración de justicia funcionara sin morosidad alguna.

Las soluciones que se esbozan son costosas y el alicaído estado del erario público, que se resiente frente a las meras necesidades del mantenimiento, postergan la construcción de nuevos establecimientos, que no sólo demandara bastante tiempo, sino que, como es obvio, después también habrá que mantener.

Por ahora nuestra civilización no podrá prescindir de las cárceles, pero podemos y debemos instaurar penas alternativas a la prisión, modificaciones legislativas mediante; en ese orden de ideas, convendría considerar la incorporación de sistemas de privación de la libertad diferentes que, en principio, tendrían que resultar menos onerosos y que, además, facilitarían la conservación de los vínculos familiares.

Sabemos que la tecnología actual permite detectar la ubicación de una persona equipada con un chip (o teléfono celular) con un margen de error mínimo, y el empleo de tales medios, ya utilizados en el Primer Mundo, permitiría custodiar el mantenimiento de procesados y/o condenados en un sitio determinado (v. gr.: en su domicilio), mediante el empleo de pulseras especiales, controladas vía satélite por un programa informático especialmente diseñado para esa finalidad.

Esta posibilidad disminuye el rigor que representa la privación de libertad para el imputado o condenado y permite un relativo control con ahorro de gastos de infraestructura y mantenimiento, reservando las cárceles para los sujetos más peligrosos y/o que violen la custodia informática.

Por cierto, este tipo de recursos no debe ser barato ni tan sencillo de implementar, pero parece claro que por estos rumbos, entre otros, deben encaminarse los esfuerzos para buscar solución a un problema que hoy por hoy nos está superando.

(*) Juez Cámara 2da. en lo Criminal


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