Instrumental de alta precisión

El LIGO, que permitió la primera observación directa de las ondas gravitacionales, es el mayor detector en todo el mundo para este misterioso fenómeno y es capaz de efectuar uno de los experimentos científicos más complejos de la actualidad. Está compuesto por dos interferómetros gigantes a láser, que permiten mediciones extremadamente precisas de las interferencias de ondas.

Estos dos aparatos, de unos cuatro kilómetros de largo, están separados por 3.000 kilómetros: uno está en Livingston, Luisiana, y el otro en Hanford, en el estado de Washington. (AFP)


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