Intentan frenar la intifada de Jerusalén, que se expande en la zona
Acuerdan un cese del fuego tras la violencia.
El Ejército israelí y la dirigencia palestinaintentaban anoche poner fin lo antes posible a los violentos enfrentamientos que se registran desde hace cuatro días en los territorios autónomos palestinos y amenazan con expandirse.
Nabil Abu Rudeineh, asesor del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, informó que el «cese del fuego» debía entrar en vigencia a las 18:00 GMT de ayer.
Los israelíes aceptaron retirar sus armas pesadas (tanques) de los puntos de confrontación, agregó el político porque Arafat, por su parte, había impuesto esa condición para aceptar el cese del fuego.
Los disturbios comenzaron el jueves, tras la visita del político opositor de derecha israelí Ariel Sharon al Monte del Templo, en Jerusalén. Este sector de la ciudad es considerado santo por musulmanes y judíos.
La situación recrudeció ayer, agravándose en los territorios autónomos palestinos, tras cuatro días de disturbios que dejan un saldo de 60 muertos y más de mil heridos, según fuentes oficiales palestinas.
El Ejército israelí ubicó tanques delante de la famosa tumba de José en la ciudad de Nablus, donde durante todo el día se sucedieron escenas similares a las de una guerra civil.
Por la noche el vicejefe del Estado Mayor Moshe Jaalon confirmó que los israelíes emplearon por primera vez misiles antitanques LAU contra los palestinos. Un portavoz del Ejército señaló que palestinos arrojaron unas 100 bombas molotov contra un puesto militar en el asentamiento judío Netzarim. Entretanto, por la entrada de la autónoma Franja de Gaza desfilaban tanques israelíes y tropas de Infantería.
Los incidentes estallaron en las afueras de Hebrón y en la línea divisoria entre la zona palestina y la zona israelí dentro de la ciudad. Por primera vez, las protestas se extendieron a la regiones árabes en el norte de Israel. En Nazareth, centenares de jóvenes enmascarados arrojaron piedras contra la policía israelí, que respondió con gases y balas de goma con núcleo de hierro.
Los intentos de solucionar el conflicto por la vía diplomática fracasaron, a pesar de que tanto el líder palestino, Yasser Arafat, como el primer ministro israelí, Ehud Barak, están en contacto.
Arafat reiteró, antes de que se concreten los avances hacia el cese del fuego, su amenaza de pedir la convocatoria en el plazo de 24 horas de una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas si no se detiene la ola de violencia en la región.
El jefe de seguridad palestino en la Franja de Gaza, Mohammed Dajlan, rechazó ayer entrevistarse con el jefe de Estado Mayor de Israel, Shaul Mofas. Dajlan, pero también otros palestinos, acusan a Israel de haber hecho un uso desproporcionado de la fuerza para reprimir a los palestinos.
Los palestinos enterraron ayer a la mayor parte de la víctimas con una masiva participación popular. Entre los muertos se hallaba un niño que cayó en fuego cruzado entre francotiradores palestinos y soldados israelíes. Su padre, que intentó que cesara el fuego, resultó gravemente herido. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y provocaron indignación.
La huelga general que había convocado el líder palestino, Yasser Arafat, contra la «brutal masacre del pueblo palestino», se cumplió ayer en forma masiva. En solidaridad con los palestinos, los políticos israelíes-árabes habían también convocado para ayer un paro masivo . Fuentes palestinas habían informado del ataque por parte del ejército israelí con misiles contra el edificio del servicio secreto palestino y las unidades paramilitares en Rafaj, cerca de Gaza.
(EFE, DPA, Reuters)
La Liga Arabe condena la matanza
La Liga Arabe considera que Israel es «absolutamente responsable» por las muertes de palestinos y por los centenares de personas que resultaron heridas durante los choques entre manifestantes y el ejército de ese país, que se registran desde el pasado jueves.
En una reunión de emergencia de los 22 embajadores permanentes de la organización, con sede en la capital egipcia, el secretario general de la Liga Arabe, Esmat Abdel-Meguid, culpó además al líder del partido opositor israelí Likud, Ariel Sharon, de haber desatado la reciente ola de violencia con su visita al Monte del Templo en la ciudad vieja de Jerusalén.
El organismo plurinacional dijo que la visita de Sharon al disputado lugar sagrado fue una provocación para los palestinos y los musulmanes de todo el mundo.
Por su parte, el ministro de Información de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yassir Abderrabbu, quien presidió la reunión, exigió la formación de un comité internacional que investigue los «crímenes contra los palestinos y sus lugares sagrados islámicos y cristianos».
Abderrabbu calificó el último brote de violencia de «verdadera masacre contra los palestinos». «Esto es el tratamiento civilizado de los palestinos en Israel. Si esto hubiera ocurrido en cualquier otra parte del mundo, hubiera tenido una fuerte condena», dijo el funcionario.
En tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mehdi Karrubi, acusó a los estados islámicos de la muerte de los palestinos. «Culpable no es sólo Israel, sino también la actitud silenciosa y pasiva de los gobiernos islámicos frente a los crímenes israelíes», afirmó, según Radio Teherán.
Karrubi también recriminó a los «defensores de los derechos humanos» por su silencio acerca de lo que él calificó de «matanza sangrienta cometida por las tropas israelíes».
Mediante una comunicación telefónica, el rey Abdullah de Jordania ofreció ayer sus condolencias al líder de la ANP, Yasser Arafat, y al pueblo palestino en general. El rey Abdullah remarcó el apoyo jordano a los palestinos y ofreció atención médica a los heridos en hospitales de su país.
De acuerdo con la agencia oficial de noticias de Jordania, Petra, el monarca y Arafat acordaron discutir el estallido de violencia entre manifestantes palestinos y las fuerzas de seguridad de Israel, durante la visita que efectuará el líder de la Autoridad Nacional Palestina a Amman, en el día de hoy, pese a haber decidido un cese del fuego.
(DPA)
Jornada de solidaridad con Palestina
JERUSALEN- Miembros de la población árabe del Estado de Israel mantuvieron ayer enfrentamientos con la policía, en los que lanzaron piedras y quemaron neumáticos, durante la huelga convocada en solidaridad con los palestinos de Cisjordania y Gaza.
Miles de manifestantes participaron en la jornada de solidaridad, que comenzó ayer por la mañana con marchas de protesta y se convirtió rápidamente en una batalla campal de piedras, gases lacrimógenos, balas de fogueo y, en algunos casos, balas recubiertas de caucho.
«Jerusalén es nuestra capital, es nuestro amor, que se vayan todos los askenazíes (judíos de origen europeo), estamos dispuestos a morir por ella», dijo un manifestante a la radio estatal «La voz de Israel».
Las manifestaciones de solidaridad se han convertido en una «mini intifiada» de la población «árabe-israelí», como se denomina a los palestinos que quedaron dentro de los límites del Estado de Israel después de la primera guerra entre árabes e israelíes, en 1948. Los accesos a Baka Al-Garabíe, Un El Fajem y otras localidades árabes de Israel han sido cerrados por la Policía israelí ante el temor de que la violencia se extienda a otras partes de este país. Efectivos de la Policía de Fronteras y del Ejército fueron desplegados en numerosas ciudades árabes de este país para controlar a los manifestantes, que desde la mañana han interrumpido el tránsito en carreteras del norte de Israel.
La jornada de protesta de los árabes de Israel, colectivo que representa un 20 % de la población, fue decidida por el Comité de Seguimiento Arabe-Israelí, en solidaridad con las protestas de los palestinos que viven en los territorios de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Taleb a-Sana, diputado israelí de la Lista Arabe Unida, hizo un llamamiento para que el jefe del Ejército de Israel, general Shaul Mofaz, sea juzgado por «crímenes de guerra».
«El Ejército ha descendido un nuevo escalón y ha llegado a una situación comparable a la de los regímenes más oscuros de la humanidad», dijo a-Sana, uno de los diez diputados que representan a este colectivo en el Parlamento israelí (Knéset).
Abdelmalek Dahamshe, presidente de la Lista Arabe Unida, afirmó a la radio «La voz de Israel» que los musulmanes de todo el mundo tienen la obligación de defender los lugares sagrados para el islam, «incluso si para ello es necesario que sacrifiquen sus vidas». (EFE)