Intentó recuperar el celular de su hija y se desataron las agresiones

El padre de una adolescente de 16 años se enfrentó a un grupo de 20 jóvenes, lo que habría dado inicio a los enfrentamientos y disturbios ocurridos ayer. Hay 33 adolescentes detenidos y cuatro comercios con pérdidas de 100 mil pesos.

NEUQUEN.- Un hombre intentó recuperar el teléfono celular que le habían robado a su hija un grupo de jóvenes, lo que detonó los enfrentamientos y saqueos ocurridos el domingo en el centro de esta ciudad. Fueron detenidos 33 adolescentes y cuatro comercios dañados y saqueados denunciaron pérdidas de 100 mil pesos en conjunto.

El padre de la menor fue con una cadena escondida entre sus ropas por «prevención», pero al verse superado en número no la usó y tuvo que correr para escapar. Esto descarta las primeras hipótesis que mencionaban un enfrentamiento entre «barras bravas».

El hombre, que quiso recuperar el teléfono con algunos conocidos, fue agredido por un grupo de alrededor de veinte jóvenes. Cuando la Policía intervino para protegerlo, el enfrentamiento fue con los uniformados y al grupo inicial de adolescentes, se sumaron otros que merodeaban la zona.

En ese momento el caos dejó de estar focalizado sólo en un punto y se extendió hacia la zona del Bajo, por la Avenida Argentina, donde los ataques y saqueos afectaron a otros comercios.

El operativo policial terminó con 33 jóvenes demorados, entre varones y mujeres y cuyas edades oscilan entre los 14 y 25 años. Todos tenían en su poder mercaderías robadas de los comercios saqueados. Pero hasta ayer ninguno estaba identificado como miembro del grupo que agredió al padre. Entre los demorados, en su mayoría menores de edad, había desde chicos que viven en barrios marginales hasta estudiantes universitarios.

En cuanto a los daños materiales, los comercios afectados estimaron en 100 mil pesos las pérdidas que sufrieron en forma conjunta.

El escenario sobre el que ocurrieron los disturbios, es el mismo donde se desarrollaron otros hechos similares hace casi un año. Allí, los fines de semana por las noches, confluyen adolescentes, jóvenes y adultos de todos los sectores sociales. Algunos ven espectáculos callejeros, otros se sientan en bares y restaurantes, están aquellos que permanecen en plazoletas y al pie del monumento y otros que «dan la vuelta del perro» o visitan la feria de los artesanos.

 

Fuente: (AN).

 


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