Johansen vive Buenos Aires

El músico Kevin Johansen celebra una década de su camino con The Nada y de asentarse en Buenos Aires con la presentación de su último disco mañana en el teatro Gran Rex.

Kevin Johansen, un artista entre lo alternativo y lo popular.

Archivo

El compositor y cantante Kevin Johansen, que este año celebra diez años de exitosa trayectoria en su Argentina casi natal –es mitad porteño y mitad norteamericano– presentará mañana en el Gran Rex su último disco “Vivo en Buenos Aires” junto a la banda The Nada y el dibujante Liniers. “Este show es el moño oficial del disco, que coincide con un momento de cierto racconto cronológico, porque hace diez años que llegué a la Argentina, hace nueve que salió el primer disco, en octubre hicieron diez que empecé a tocar con estos pibes de The Nada y es un momento de disfrute”, desmenuzó Kevin en diálogo con Télam. “El ‘Vivo en Buenos Aires’ es un buen moñito a estos años en Buenos Aires porque tiene que ver también con eso, ¿no? Con el ‘Vivo en Buenos Aires”, agregó Kevin, socarrón, haciendo gala de su habitual plasticidad para los juegos de palabras. Sin embargo, el vivir en Buenos Aires revela un camino de idas, vueltas, arribos y partidas: con pocos años de edad Kevin ya ostentaba un pasaporte plagado de sellos que delatan su nacimiento en Alaska y su paso por otros lugares de los Estados Unidos –de donde es su padre–, Argentina –de donde es su madre– y Uruguay, entre otros destinos que lo fueron acogiendo a lo largo de su vida. Por eso la multiplicidad de ritmos, sonidos, orígenes e idiomas que aparecen en sus discos deambulan con total naturalidad por sus canciones sin fórceps ni declamaciones demagógicas al multiculturalismo: en cada latitud del mapamundi –también fomentado por sus padres– Johansen se convirtió en una esponja capaz de absorber lo que cada destino tuviera para ofrecerle. “En los últimos años creo que la gente empezó a entender de qué va la cosa con mi música, eso del ‘desgenerado’ –mote que se le adjudicó por mezclar géneros musicales– de que hay todo tipo de canciones, temas en inglés, en castellano y eso está buenísimo”, comentó el autor de “Down with my baby”, tema que se popularizó con la telenovela “Resistiré”. “Y ese entendimiento me permite –añadió– llegar a ese punto donde estoy entre lo alternativo y lo popular, de que si quiero puedo ser profundo y también puede sonar un tema mío en la radio y eso no va a estigmatizarme”. –¿En algunos ámbitos está mal visto ser popular? –Creo que en la Argentina hay más rollo con el tema del arte. En el Brasil un tema de Caetano Veloso suena en una telenovela y pasa. Eso acá es un escándalo porque te tildan de haberte vendido. Y yo tengo como un despojo también y cuando me piden algo para una propaganda, a menos que sea para apósitos femeninos o productos contra el tránsito lento, entiendo que por ahí pasó algo con este tema por lo que esa gente me lo está pidiendo. Y uno dice “tenés la opción de ser cerrado o probar”. –¿Y vos qué preferís como artista? –Yo fui como convirtiéndome en popular paulatinamente. Antonio Gasalla me dijo una vez que lo bueno que me pasó a mí es que además de entrar mi voz también entró mi cara. Supuestamente tengo un público “elevado” y, por suerte, si fue en algún momento así, ya dejó de serlo y lo agradezco. Porque como cancionista uno tiene un deseo muy básico y es que silbe una melodía tuya el quiosquero, el que barre la vereda, el nene que juega a la pelota. Tenés un sueño de popularidad y, por supuesto, tratás de hacer las cosas lo mejor posible, que sea popular pero de calidad. A mí lo que me gusta es eso: continuidad, seguir plasmando ideas, tener un público que va creciendo y que va mutando y cambiando. –¿Con la popularidad apareció también una connotación más negativa de la fama? –No porque lo mío no es una cosa “chayannesca”. Me parece que hay dos formas de tomarlo: o te tapás y generás un morbo en la gente de “yo soy medio misterioso, no quiero que me vean” o sos como sos y la gente se relaja. La verdad uno lo disfruta y aparte no me llegó a los 19 años. La parte buena de haber remado durante mis “veintes” y que recién después de los 30 me empezara a llegar un poco más de continuidad con la música, es que no viví en una nube de pedos, la verdad es que no me creo nada, pasa más por el disfrute, la realización, plasmar ideas. –¿Y cómo llegan esas ideas? –Aparecen cuando tengo algo para decir. Vas encontrando que se suman los temas y todavía, más allá de la época del mp3 y de todo lo que se pueda bajar por internet, todavía tengo una idea de juntar 10 ó 13 canciones y hacer un disco que se llame “tal”. Todavía me gusta el concepto de un disco, soy un romántico “vintage”. Obviamente tiene que ver con el laburo que se va juntando y que se te prende la lamparita con un concepto. Nunca fui carrerista, me preocupa más que salga bien y la motivación sea la ida y no vender discos. Apunto a que la motivación sea la inspiración. –Hace un par de años que Liniers dibuja en vivo mientras vos tocás en el escenario, ¿Qué va a pasar con la dupla cuando termine la gira de “Vivo en Buenos Aires”? –O nos vamos a pelear mediáticamente o nos casamos. Algún ruido vamos a hacer. Hemos creado un monstruo, tiene más “grupies” que nosotros y lo lindo es que esto no nació como laburo sino que fue de onda. Pero ahora no hay plan ni ningún proyecto, la verdad es que no sabemos qué vamos a hacer. Kevin Johansen + The Nada y el dibujante Liniers se presentarán desde las 20:30 en la sala sita en avenida Corrientes 857. (Télam)


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